jueves, 11 de diciembre de 2025
¡¡¡FELICES VACACIONES!!!
jueves, 4 de diciembre de 2025
34 ~ El silencio
EL SILENCIO
antes de que existieran las computadoras existió la tele
antes de que existiera la tele existió la luz eléctrica
antes de que existiera la luz eléctrica existió la bicicleta
antes de que existiera la bicicleta existió la enciclopedia
antes de que existiera la enciclopedia existió el alfabeto
antes de que existiera el alfabeto existió la voz
antes de que existiera la voz existió el silencio
el silencio
fue la primera cosa que existió
un silencio que nadie oyó
astro por el cielo en movimiento
y el sonido del hielo derritiéndose
el ruido del cabello en crecimiento
y la música del viento
y la materia en descomposición
el estómago digiriendo pan
explosión de semillas bajo la tierra
y diamantes naciendo en el carbón
hombre piedra planta bicho flor
luz eléctrica tele computadora
batidora, licuadora
vamos a oír ese silencio mi amor
amplificado en el amplificador
del estetoscopio del doctor
en el lado izquierdo del pecho, ese tambor
ARNALDO ANTUNES
Consigna con opciones:
OPCIÓN 1: Acumular y concatenar
Escribí un texto con la lógica acumulativa que tiene el poema, pero con tu propio inventario de objetos, tiempos, sonidos. Hacé una lista partiendo de un objeto cotidiano y continuá con la sucesión como en el poema de Antunes. Podés arribar al silencio al final o no. Es tu decisión.
Ejemplo: antes de que existiera mi celular existió mi cuaderno, antes de que existiera mi cuaderno existió la madera del árbol…
PD: El recurso retórico se llama anadiplosis progresiva o concatenación.
OPCIÓN 2: Inventario de lo inaudible
Hacé una lista de sonidos imperceptibles, como los que nombra el poema: el crecimiento del cabello, las semillas explotando bajo tierra, el latido del corazón. Pensá en ruidos que nadie suele escuchar pero que sostienen la vida; o en otros que son tan poéticos que resultan encantadores (el batir de las pestañas de una abeja... y no, no me importa si las abejas tienen pestañas o no). Ojo, no solo pueden resultar encantadores, también siniestros (la pisada de un fantasma).
Fue el brazo.
O el miedo.
Pero también
dejé de quererte.
Vos dejaste el
pan entre comidas.
y de ponerle azúcar al mate.
Vos
dejaste la foto del
Sombrero.
Yo dejé correr la arena.
Dejaste relumbrando,
en la puerta,
el aire oculto de
de tus ojos.
El silencio de un perro
a punto de morir.
Yo dejé de mirar por la ventana
cómo se besan los pájaros.
Dejé “Rayuela”
a la mitad.
Fue París.
Su sinfonía en Gris Mayor,
como una herida.
O lo irremediable.
Pero también
dejé de quererte.
Tus manos en el río
río de sudor evaporado
nube que manchó el azul
esquirlas de rojo pasión
le pidió al cielo
que le quitase el aliento
el mar
con su perfil más áspero
cumplió la petición
secó su garganta
devoró su cuerpo
dejando sus huesos
como una huella
del deseo cumplido.
Desde la uña
Si tomara la falange, llegaría a la muñeca.
Si dejaras que tome la muñeca, llegaría hasta el codo.
Si tomara el codo, subiría hasta el hombro.
Si dominara el hombro rodearía tu cuello
y te asfixiaría,
no te dejaría respirar…
te ahogaría.
Elegiría bajar al pecho y
si el pecho sucumbiera entraría al corazón…
Desde allí iría secando, poco a poco
todo tu ser
Y lograría el más cruel de tus silencios…
lo hiciste en una hoja errante.
Antes de ese papel sin dueño, fueron garabatos.
Antes de los garabatos hubo mesas, muebles y paredes.
Y aun antes, brotaron ideas.
Ideas que necesitaron ver la luz y no era tiempo.
Brillaban en vos. En tus manos, tus miradas…
Silbaban en sonrisas y gorjeos
Deseantes de nacer.
Fueron aquellas semillas musicales repetidas hasta hartar
las que sembraron ilusión en los testigos.
Mientras tanto, vos y yo, sabíamos del antes.
Porque antes de los trinos fuimos diada.
Y antes que diada, fuimos uno.
Y desde siempre fuiste deseo.
Y canción de cuna.
antes de que existieran los aviones existieron las aves
antes de que existieran las aves existió la velocidad
antes de que existiera la rueda existió la velocidad
antes de que existiera la velocidad existieron los relojes
antes de que existieran los relojes existió el tiempo
antes de que existiera el tiempo existió la arena
antes de que existiera la arena existieron las mareas
antes de que existieran las mareas existió la calma
Una ve las plantas crecer, pero no escucha crujir la semilla. Las flores abren sus pétalos y una mañana las vemos pomposas sin escuchar su desperezar. El sol se esconde en cada atardecer y nadie grita “¡piedra libre!”. La luna se levanta de puntillas para que no escuchemos sus destellos y las estrellas tiemblan sin que oigamos su tiritar. Vamos por la vida palpitando silencios.
Sin embargo, yo te sentí, antes que fueras. Percibí tu viaje hasta mis entrañas. Pude conmoverme con el latido de tu corazón y con tu vibrar ante mi voz. Te escuché con las manos apoyadas en mi vientre. Te abracé rodeando mi barriga con los brazos. Te hablé en un susurro y respondiste golpeando esas paredes que nos separaban.
Todo el universo y toda la vida cabía en esa panza habitada por vos. Y ya nunca más pude acallar el crujir de la semilla, ni el batir de los pétalos. Busqué al sol en cada atardecer y adoré a la luna cada noche.
(un resumen de la historia del dragón)
Antes del caos existió la verdad
Antes de la verdad existió el engaño
Antes del engaño existió la mentira
Antes de la mentira existió la farsa
Antes de la farsa existió el poder
Antes del poder existió la ambición
Antes de la ambición existió la convivencia
Antes de la convivencia existió el conocimiento
Antes del conocimiento existió el acercamiento
Antes del acercamiento existió la naturaleza
Antes de la naturaleza existió la magia
Antes de la magia existió el mundo
Antes del mundo existió el silencio
regresó
antes de que existieran las palabras escritas existieron las voces andantes
antes de que existieran las voces andantes existió un pueblo
antes de que existiera un pueblo existió un curso de agua
antes de que existiera un curso de agua existió un río de deshielo
antes de que existiera un río de deshielo existió una cordillera nevada
antes de que existiera una cordillera nevada existió un planeta desconocido
las voces andantes recorrían los pueblos para contar sus hallazgos
los glaciares permanecían inmunes y la nieve era más espesa en algunos lugares
y los lagos y los ríos y la tierra poco a poco comenzaron a secarse,
y las palabras escritas no fueron ni leídas y ni siquiera escuchadas
los libros de Geografía habían hablado de cambios y
la inquietud irrumpió los pueblos y aparecieron otra vez las voces andantes.


