Una pequeña cápsula cargada de poesía
Según el escritor mexicano Octavio Paz, el haiku es “un organismo poético muy complejo. Su misma brevedad obliga al poeta a significar mucho diciendo lo mínimo. Desde un punto de vista formal, el haikú se divide en dos partes. Uno da la condición general y la ubicación temporal y espacial del poema; la otra, relampagueante, debe contener un elemento activo. Una es descriptiva y casi enunciativa; la otra, inesperada. La percepción poética surge del choque entre ambas. La índole misma del haikú es favorable a un humor seco, nada sentimental. El haiku es una pequeña cápsula cargada de poesía capaz de hacer saltar la realidad aparente”.
Algunos haikus de Octavio Paz
El mundo cabe
en diecisiete sílabas:
tú en esta choza.
Hecho de aire
entre pinos y rocas
brota el poema.
Troncos y paja
por las rendijas entran
Budas e insectos.
Luna reloj de arena
la noche se vacía
la hora se ilumina.
La rama seca
un cuervo
Otoño-anochecer.
Sobre la arena
escritura de pájaros
memorias del viento.
Luego de su viaje a Japón, Jorge Luis Borges publicó en su libro La cifra, 17 poemas haiku que compuso en 1981.
Algo me han dicho
la tarde y la montaña.
Ya lo he perdido.
La vasta noche
no es ahora otra cosa
que una fragancia.
¿Es o no es
el sueño que olvidé
antes del alba?
Callan las cuerdas.
La música sabía
lo que yo siento.
Hoy no me alegran
los almendros del huerto.
Son tu recuerdo.
Oscuramente
libros, láminas, llaves
siguen mi suerte.
Desde aquel día
no he movido las piezas
en el tablero.
En el desierto
acontece la aurora.
Alguien lo sabe.
La ociosa espada
sueña con sus batallas.
Otro es mi sueño.
El hombre ha muerto.
La barba no lo sabe.
Crecen las uñas.
Esta es la mano
que alguna vez tocaba
tu cabellera.
Bajo el alero
el espejo no copia
más que la luna.
Bajo la luna
la sombra que se alarga
es una sola.
¿Es un imperio
esa luz que se apaga
o una luciérnaga?
La luna nueva.
Ella también la mira
desde otra puerta.
Lejos un trino.
El ruiseñor no sabe
que te consuela.
La vieja mano
sigue trazando versos
para el olvido.
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CONSIGNA DE ESCRITURA
Hemos leído dos poetas occidentales que escribieron sus formas japonesas. Ahora, teniendo en cuenta que somos occidentales, recordando también la escritura de los niños japoneses (que le escribían a todo lo que los rodeaba) vamos a intentar nuestros haikus del día a día. Ya no vamos a pensar en la naturaleza, sino en lo que nos rodea todo el tiempo, en casa, en la oficina, sobre la mesa, en el colectivo. Un peinado, un utensilio de cocina, un elemento de escritura, un balde, la lámpara. Lo que sea. Eso: un haiku de mi vida occidental. O unos cuantos... jejejeje.
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LOS TEXTOS DE USTEDES
Claudia S.
Licor espeso.
Vos tan sonámbula.
Fin de la fiesta.
Lentes oscuros
¿Será una muralla?
Veo un palacio.
Pizzeras viejas.
La harina se mezcla.
El agua cae.
Latas de atún.
Empanadas de humita.
Hoy no se cena.
Frágil flamea.
Blanca y celeste.
¡Es mi bandera!
El ascensor
retumba en la noche.
Brote de risas.
Un lavarropas.
La siesta descansa y
ruedan las
prendas.
Las reposeras
de caño y plástico.
Adiós, verano.
Kari
Miro las cartas
me dejan interpretar
nuestro destino
Los cuadernos se
llenan de palabras y
llantos sobre sus hojas
El chocolate
lo guarda para después
y se queda ahí
Se acumula
La ropa para lavar
en mí, las dudas
_____
El dragón vuela
ella lo mira
para amarlo
Mirna
Maldita compra
precios lejanos
Andar pesado.
Bellas mañanas
tiempo sin tiempo son.
Son Mis mañanas.
Andrea
Polvo
en muebles
limpieza
con franela
otra
vez polvo
Hojas
y hojas
Árbol
que se desnuda
Y
el invierno?
Olor
a café
a
sopa de verduras
olor
a hogar
Crecen
y se van
sonidos
que no están
dulce
tristeza
Taza
cascada
El
blanco desteñido
Pero
es la mía
Afuera
llueve
tejido,
radio, libros
adentro
el sol
Ellas
insisten
mis
plantas su comida
la
resignación
Perra
guardiana
ladridos
que se calman
con
su juguete
Cambio
de vida
noches
en soledad
perra
sobre mis pies
Encuentro
fugaz
cruces,
ida y vuelta
la
aceptación
Lauris
La pava chifla
espera tranquilo el
mate con yuyos
Hornalla viva
calor de la comida
fósforo muerto
Gota de salsa
en los repasadores
como un ritual
Las migas del pan
esquivan la escoba
se atrincheran
Rayas paralelas
letra en manuscrito
canción de cuna
Bailan al compás
del viento las cortinas
están felices
Salpica los pies
una baldosa floja
medias mojadas
Puerta abierta
entra la sombra larga
sacudiéndose
Libro caído
una luz encendida
niño dormido
Ropa colgada
un cordel las retiene
para secarlas
Papas, batatas
el aroma a rico
mamá cocina
Patio soleado
dormitando los perros
otoño cerca
Olla humeante
borbotones de sopa
prontos a salir
Lali
La taza de té
rueda al piso y ¡plaf!
su universo
El almanaque
del escritorio me ve
mientras sonríe
Mi perra ciega
se acomoda al sol
ella lo siente
Cae la noche
Emerge el cansancio
Quiero un café
Caigo al sillón
enciendo la lámpara
mi libro se duerme
Sabri
Un dia con sol
Me duele la cabeza
Cierro los ojos
Ayer no dormí
Hoy me quedé sin café
Marzo fin de mes
Una alianza
Pulgones y hormigas
Guerra perdida
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LA MUSIQUITA DE HOY
Ya sé que no es un haiku, pero escuchen qué linda canción escribió Víctor Heredia sobre su guitarra... es hermosa. Para escuchar, ya saben: clic ACÁ