martes, 30 de septiembre de 2025

26 ~ Garabatos

 Garabatos

Ilustración: Frida Kahlo


¿Qué onda con los garabatos? 

Antes, cuando hablaba por teléfono (de línea, con el cable enrulado) siempre tenía un anotador al lado y mientras duraba la conversación hacía garabatos. Flechas, circulitos, espirales. Con el tiempo fui notando que cambiaban según el ánimo o la charla.

También hacía garabatos en los márgenes de las hojas de carpeta o los cuadernos de la facultad.





Les dejo otro más de Frida:


...y uno de algún simple mortal que encontré por ahí:




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CONSIGNA DE ESCRITURA
Y vos... ¿cuánto hace que no hacés un garabato? 

1.Vas a elegir tres marcadores o lápices de colores. La combinación la decidís vos. Tomá uno y empezá a deslizarlo libremente por la hoja, sin levantarla del papel. Trazá diferentes formas: algunas curvas, otras rectas, en distintas direcciones, de diferentes tamaños. Después, hacé lo mismo con otros dos colores. Todo en la misma hoja.
¿Que si podés hacer los garabatos con música? Por supuesto...  Aquí mismo te dejo una playlist que yo misma usé para hacer los míos:


2.Cuando termines con los garabatos, empezá a buscar tratando de descubrir formas, figuras, símbolos o imágenes que te parezcan interesantes que se hayan formado espontáneamente con los trazos. Buscá con curiosidad, viendo de distintos lados, girando la hoja: ¿Qué ves? ¿Hay alguna figura que sobresalga? ¿Hay algún elemento que te resulte familiar? Remarcá con algún color contrastante esas figuras.

Ejemplo:


3. Si te parece necesario, podés completar con algún otro trazo tu dibujo. También podés añadir algo más: ojos, flores, espadas, charcos. Lo que veas que emerge. 

4. Y claro, para terminar, escribí a partir de tus garabatos lo que aparezca: una emoción, un sentimiento, un pensamiento surgido al deslizar, una historia.

Sugerencia / consejo (que nadie me pidió): No hace falta que te sientes a hacer todo de un tirón. Un día podés hacer los garabatos, otro la búsqueda, otro la escritura. Por supuesto que si aparece el deseo y nace todo junto, avanti. Solo digo que no te apresures y que juegues y disfrutes unos ratitos más.


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LOS TEXTOS DE USTEDES


Rosana

Dibujo círculos
Una línea de círculos
como cable de un viejo teléfono
que llama.
Supe
dibujar una casa,
un árbol, un sendero
una chimenea que humeaba.
Ahora solo
dibujo círculos
como ciclos,
como hace tiempo
como tornados que arrasan.
En el banco de la plaza
No rezo
No tejo
dibujo círculos
mientras miro
el árbol del que
imagino caen frutas
maduras, lastimadas.
Dibujo un gran círculo
que estruja
llamadas, tornados,
frutas arrasadas
Los encierrro
Dibujando como
Baba de caracol,
Un círculo
hecho de líneas y palabras
y yo sola ahí adentro
En el banco de la plaza.
 
 
Claudia S

























Tu cuerpo se soltó confiado esta mañana,
 naufragó bajo húmedos pinceles.
Se nublaron tus ojos
sobre la tinta derramada.
El incipiente sol no alcanzó a detener el día
y temeroso se ahogó en el lienzo.
Se quebraron tus alas,
se detuvo tu canto
Y el trazo azul se dejó llevar por
 el viento.
 Tu figura frágil se quebró y
cayó despedazada.
El lápiz bosquejó una rama cuando
tu pico le salpicó un beso.
 La tormenta no sabía de colores,
solo dijo: “Había una vez un pájaro. Dios mío.”
 

Laura
























Los fantasmas
también habitan el mar
se camuflan con la espuma 
nadie escapa del miedo
ni siquiera bajo el agua
nadie pierde sus fantasmas
ni siquiera en el fragor del oleaje
 
Un delfín resiste
prefiere perder sus zapatos
antes que su alegría
les hace una mueca
y los desafía
no puedo imitarlo
aún sin zapatos
mi mente me hunde
los corales y las estrellas
me abren un espacio
dejo caer algún temor
para alivianar mi peso
pero ahí están otra vez
los fantasmas vestidos
con disfraz de burbujas
ahogando lo que queda de mí
arriba, no tan lejos
una pantalla transparente
divide mi decisión
entre respirar.
o seguir con ellos.
 
Mirna
 
¡Ni loca hago esta consigna! Es un recurso peligroso… ¿Lo que fluya? ¡¡Menos!!
Si llegara a escribir lo que fluye mientras garabateo con un lápiz una hoja en blanco, estaría firmando mi sentencia… ¡Si alguien lo viera, no quiero ni pensarlo!
Me lo imagino y me hace acordar al dibujo ese que da vueltas por las redes… el de la cabeza repleta de rulos... Ese sería mi garabato. Rulos y cruces… idas y vueltas y de nuevo idas… Todo cruzado, todo revuelto y a la vez unido. Sin inicio, sin final. Un enredo, eso. Un completo enredo. Creo que mientras diseñara las motas mejor definidas mi cabeza estaría en el pasto crecido. Y no; no sé pasar la máquina. La otra vez lo hice bastante bien por haber sido el debut, pero esta vez está más alto. ¿Y si se notan los mojones? Jajaja. Mojones. Las entradas, como las de Evaristo. Y como Daniel ¿cómo lo estará pasando? ¿Le habrá dado mis saludos a Facundo? Cuánto lo extraño a Facundo. Me hace falta la charla diaria. Siempre con su mirada extranjera y su opinión acertada. Seguro me hubiera evitado más de un quilombo.  Como los de la vecina… Las nochecitas de los vecinos, esas si que son enquilombadas. No logro reconocer las voces, pero ¡mamita! ¡Qué repertorio de groserías!  En cambio, los del frente, se nota que no son muy queridos. En fin, en el grupo de chat no los incluyeron. ¡¡¡¡A ellos parece no importarles, pero sus ranchadas en la vereda… Dale!!!! ¡Júntense en una casa! ¿O acaso no son familia?
Es que hay cada familia…Me acuerdo de algunas de la escuela. ¡Mi Dios!
¡Dios! ¡El 10! La camiseta de Joaquín que tenía que poner a lavar… Mejor junto más ropa para no malgastar el lavado. Ah… el mantel y las toallas. ¡Ma´ si! Lavo todo junto, total…ya no molesta el ruido a cualquier hora.  Qué lindo es no tener el lavarropas en la cocina.
Y qué lindo está el patio… con el pasto mal cortado, pero bue… ya aprenderé. Total, nadie lo ve. Para disfrutarlo mientras tomo mate, está más que perfecto.

Perfecto. ¡Qué palabra caga futuros! Qué manera de arruinar proyectos querer ser perfecto… Eso y el “pero”, como dice El silencio de sus ojos. Qué libro interesante. Recuerdo que lo leí de un tirón. Y pensar que con este no puede terminar de engancharme. Creo que lo voy a volver a colocar en la repisa. Ya estuvo tanto tiempo esperando, que no le va a hacer mal un poco más. Si, lo voy a dejar y me voy a poner a garabatear porque si no, tendría que pensar una buena excusa para decir que ni loca escribiría lo que fluye en mi cabeza. Serían como rulos enredados.
Asustaría a cualquiera… Mejor busco tres lápices de colores y me peino las ideas.
                                       
 
 
Martín
 
Amor diminuto
 
–¿Qué es esto?
–¿Qué es esto?
 
Casi llegando se encuentra con una barrera prácticamente impenetrable.
Da vueltas y vueltas y no entiende lo que sucede.
 
–Yo creí que éramos amigos o algo, no sé.
 
Recuerda los chistes, los juegos, la costumbre de hacerlo enojar solo con la mirada.
 
–Voy a llegar al fondo de esto.
 
No logra comprender qué fue lo que pasó por su mente para dejarla fuera de todo.
 
–Debo encontrar la manera de entrar.
 
Así pasó un rato, yendo de un lado a otro, buscando algún leve resquicio, un pequeño lugar por donde pasar y poder entrar al lugar que le había sido prohibido.
Solo salió a tomar algo de aire, ver el sol, estirarse. Fue un rato o un poco más, para cuando volvió todo había cambiado.
 
–Sé que me extraña.
 
Su ilusión sin límite le dio fuerza y la ayudó a recorrer cada arista, borde, abertura por pequeña que fuera. Lo intentó una y otra vez. Empujaba con todas sus fuerzas, tomaba carrera y se estrellaba, imaginando que su cuerpo tomaría la forma de un minúsculo cuadradito y así podría entrar.
 
–Se me dobló una antenita.
 
Exhausta decidió que la impenetrable barrera marcó un drástico cambio en su vida. El mosquitero en la claraboya reforzó sus esperanzas a un nivel inimaginable. La mosquita sabe que podrá encontrar el camino al baño.
 
–Mira hacia arriba. Me extraña.
 
Recostada, se queda raspando el finísimo alambre con su pata.
 
 
Adri

























Hago garabatos,
sin levantar el lápiz de la hoja
aparecen formas deformadas,
se arman y desarman,
suben, bajan,
toman otra dirección,
hacen muecas tontas,
muestran ojos que no ven,
sobre una cara sin cabeza.
 
Andá a saber,

 
por ahí de eso se trata,
de dibujar lo que sale,
sin pensar tanto,
sin tratar de hacerlo bien,
sin que se vea bonito.
 
Andá a saber
 
capaz solo se trata de sentir,
sin tanta vuelta, 
sonreír sin razón
comer con ganas
bailar con las sombras
 
Andá a saber…
 
 
 
Karina
Bajo la mirada la mirada del rey, el Dragón de agua se preguntó qué tendría más filo, si sus ojos o su espada.
 
El rey parecía apenas respirar, cualquier movimiento era casi imperceptible. Frente a él, el Dragón de Agua se veía más pequeño.
 
El Dragón trató de imitar al rey, aquietó sus respiración y se mantuvo todo lo quieto posible.
 
El rey pensaba demasiadas cosas a la vez. Pero lo que más se repetía a sí mismo eran dos preguntas: ¿cómo? y ¿por qué?
 
El Dragón ya imaginaba su nuevo exilio. Pero lo único que esperaba era que la Princesa no recibiera castigo. Aunque sabía bien que era una utopía si ella decidía quedarse. Lo que debía empezar a pensar era cómo escapar con vida y cómo hacer para que la Princesa no sufriera las represalias. Él moría por llevársela a la isla, quería que conociera la suavidad de sus arenas, el murmullo del oleaje y los secretos que este le había compartido.
 
El rey imaginaba el castigo más cruel para el mejor de sus soldados. Y resultó que ese único castigo, era el más cruel para él también.
 
 
Guada
































Clotilde
 
Una señorita de cara cuadrada observa con preocupación a la derecha,
su nariz respingada levanta sospecha
y su escaso pelo rubio la tiene maltrecha
 
Fuma un cigarrillo chiquitito 
y abre sus grandes labios cobrizos
dejando salir el humo de a poquito 
 
¿Que habrá mirado con sus ojos esmeralda?
¿Estarán hablando mal a sus espaldas?
¿o estará juzgando lo corta de una falda?
 
Ay Clotilde, Clotilde 
¿Que te tiene tan preocupada?
¿Será la forma que tiene tu papada?
¿O la marca en tu frente ensanchada?


Laly







 

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LA MUSIQUITA DE HOY


Acá hay unos que se llaman Fito & Fitipaldis que tienen una canción que me resultó interesante. Dice que todos somos garabatos de nosotros mismos... Me encantó! Escuchen y si quieren googleen la letra, que está buenísima. 

Acá la tienen, se llama 

jueves, 25 de septiembre de 2025

25 ~ Elogios a lo inesperado

 Oh los elogios... La verdad es que se pueden elogiar muchísimas cosas, sensaciones, sentimientos, etc. Y mucho se ha escrito acerca de eso. Van algunos ejemplos:



Elogio a la lentitud (Carl Honoré), donde analiza y elogia el movimiento lento frente a el culto por la velocidad en que se ha transformado la vida y se ha convertido en una especie de estándar social.
 
Elogio de la melancolía (László Földényi). Según el autor, la melancolía, “esa vaga e intensa propensión a la tristeza”, es un sentimiento «que puede aparecer por cualquier parte. No solo en el desánimo, sino también en el entusiasmo."
 
Elogio de la dificultad (Guillermo Martínez). “Hay libros arduos cuya lectura se parece a un martirio. Conquistarlos, sin embargo, depara la felicidad de las victorias secretas.”

Elogio del punto (Alberto Manguel). “Para afirmar tanto el poder como también la pobreza de la palabra, nada nos ha sido tan útil como esa manchita mínima, definitiva y fiel.”

Y muchísimos más: Elogio de la vagancia, Elogio de la traición, Elogio del riesgo, de la desobediencia, de la duda... y la lista sigue.

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CONSIGNA DE ESCRITURA

En los ejemplos tenemos algunas cosillas que no tienen tan buena prensa: la dificultad, la desobediencia, la melancolía, la duda. O al menos, son cuestiones que nos cuesta mucho atravesar. Y ahí están lxs autorxs, elogiando.
La retórica, esa ciencia que le otorga al discurso su facultad de persuasión, nos ha dado muchos elementos para construir nuestros textos y persuadir a lxs lectorxs de lo que sostenemos.  

Partiendo de algunos de los temas de la siguiente playlist imaginaria, escribí un elogio. 

🎧 Playlist: Elogios a lo inesperado

  1. Himno a la silla vacía — del álbum "Tu ausencia dejó esta huella".
  2. Manual para aplaudir el silencio — del álbum "Callate, Ernesto". 
  3. La belleza de los objetos rotos — del álbum "Lo imperfecto".
  4. Rock para el que nunca llega — del álbum "Ya está por venir". 
  5. Balada del error bienintencionado — del álbum "Fue sin querer, pero salió bien". 
  6. Canción de los mil intentos — del álbum "Perseverancia".
  7. Jazz para la sombra del árbol — del álbum "Sin pedir nada".
  8. Cumbia del que no encaja — del álbum "La diferencia es potencia". 
  9. Zamba del recuerdo inútil — del álbum "No sirve pero emociona". 
  10. Vals para el polvo de los libros — del álbum "La tierra culta". 

Elogiá lo que vos quieras, pero por favor evitemos el amor, la sonrisa, la belleza. Elogiemos, por fin, al adulterio, a la cara de culo, a la vergüenza, al tropiezo, a la gula. ¡¡¡Vamos!!! ¡A elogiar, que se termina el mundo!

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LOS TEXTOS DE USTEDES

Mirna
Elogio
 
En honor a las veces que necesité de uno, es que me convenzo de que él también merece un reconocimiento. En general no representa un gran esfuerzo y, sin embargo, transforma a quien lo recibe. Es humilde. Está ahí preparado a lanzarse cuando nosotros decidamos soltarlo y, si es sincero, cual boy scout, siempre listo a aferrarse a otro y convertirse quizás en un perfumado recuerdo para siempre.
Es que el elogio cumple varias funciones. Cuando soltamos un elogio usamos palabras y gestos que alejan toda posibilidad de amenaza o competencia y colabora en la construcción de ánimo, de aliento. Incluso, diría, de grandeza interior lisonjeando a quien lo recibe y enalteciendo a quien lo brinda.
No obstante, podemos reconocer diferentes elogios. Existe el elogio superficial, lanzado sin convicción, que pronto inunda de vacío la palabra, la acción, la memoria. Y también está el elogio auténtico, el que nace de la observación atenta y del afecto genuino. No se trata de adular, sino de resaltar aquello que merece ser celebrado.
Creo, sin miedo a equivocarme, que elogiar es, en definitiva, un enorme acto de generosidad y valentía. Quien elogia regala parte de su luz y, al mismo tiempo, se ilumina con ella.
 Y en esto de elogiar al elogio, pienso que tal vez, cada uno se sorprendería más amable si se animara a encender en los demás, con simples palabras, aquello que vemos con el corazón. Porque, al fin y al cabo, ¿no es el elogio una forma sutil de agradecer?
 
Mirna
Imprevistos
 
Me nace una necesidad imperiosa e irrefrenable de elogiar a los imprevistos. Pero los verdaderos imprevistos. Esos que no se piensan posibles ni se insinúan; los que aparecen de la nafa, porque si, sin acordes rimbombantes ni banderitas rojas. Los imprevistos por esencia.
Los que te acontecen, te congelan, te inhabilitan las acciones y ahuyentan tus ideas. Esos que, una vez superados te dejan el cuerpo como si hubieras sufrido una golpiza o peor aun, como si el alma también la hubiera recibido.
Imprevistos que, resueltos te provocan soledad y llanto. Soledad para llorar. Llorar como desahogo. Llorar con angustia, con dolor en el pecho. Llorar hasta quedar dormida…
Y por qué elogiarlos, me dirán. Pues porque son ellos los verdaderos héroes cotidianos , responsables de levantar la vara de tus poderes, los responsables de hacer de vos, mujer, una mujer maravilla.
 
 
Adri
Elogio a las arrugas
 
Mapas de territorios llenos de accidentes biográficos.
Odiadas, negadas como un secreto vergonzoso, mientras el paradigma de la eterna juventud nos vende desde la pantalla, como un mágico elixir, cremas antiarrugas para atenuar las líneas de expresión, bótox para borrar las marcas del entrecejo, colágeno para alisar las arrugas del contorno de ojos, o rellenar los labios, o evitar los efectos gravitacionales que llevan hacia abajo, el ovalo perfecto del rostro perfecto, que siempre quisimos y nunca tuvimos.
Quiero elogiar a las arrugas con toda gratitud, a los surcos marcados por mis risas y mis lágrimas, a las líneas que expresan simplemente vida vivida con intensidad, aunque ser intensa no tenga buena fama.
Quiero elogiar a la arruga del entrecejo que se marcó una noche extrañando al hijo que se fue de casa, o contando la plata que no alcanzaba.
Elogio a las sinuosas líneas en el cuello y también a las marcas sobre los labios, de tanto compartir el mate lavado y frío, para no interrumpir la charla con esa amiga que llora el final de un amor, y lloramos juntas porque es inútil tratar de consolarla. 
Quiero con todo orgullo elogiarlas, siento que negarlas o esconderlas, sería borrar experiencias, negar lo vivido.
Prefiero esperar que alguien sepa descubrirme, siguiendo el mapa de mis arrugas.
 
 
Martín
Elogio al tardado
 
El tardado. Así me llaman
siempre casi llegando
apagando la luz y cerrando la puerta mientras salgo
para llegar donde ya no me esperan.
 
Así llego tarde a mis cumpleaños
y cada año se corre algunos días
esperándome
fui de Cáncer
luego de Leo
ahora de Virgo.
 
Es extraño, ya que nací cuando debí hacerlo
y luego dormí cuanto necesité y cuanto quise
desperté de a ratos
decían cada tanto:
–¿Cuándo va a caminar?
–¿Tiene algún problemita?–preguntaban por lo bajo
Cuando quise caminar, preguntaban:
–¿Cuándo va a hablar?
 
No recuerdo mucho del jardín
excepto algunos conflictos por perderme en las filas
y contestar cuando ya no esperaban que lo hiciera.
 
Recuerdo haber comenzado la primaria
cuando llegué, estaban colocándose escarapelas.
Mi presente lo daba al salir
junto con los de la tarde.
Nunca entendí por qué me anotaron a la mañana
será por lo de “el que madruga Dios los ayuda”,
yo madrugaba
y tardaba en llegar.
 
Ahora
que ya llegué tarde a todo
y me perdí de todas las entradas
de todas las cenas
aquí estoy
espero por un último tren
que me ayude a llegar
y lo perdí
y dicen que
no habrá otro.
 
 
Claudia S
Balada para los impuntuales
 
¡Cómo disfruto llegar siempre tarde! Si te digo a la diez, olvídate de que sea puntual, estoy ahí con quince de demora. Detesto a los que nunca les pasa nada en el camino a cualquier cita. Muchas veces me olvido de cargar la batería y se me apaga el celu en pleno sueño. Pero, me encanta cuando me ven llegar al trabajo muy tranquilo. Sin preocuparme, como si fuera el dueño de la empresa. Y todos me miran con cara de...
Y cuando suena esa maldita alarma tan temprano... tiraría el teléfono por la ventana. ¿lo apago? ¿No lo apago? Me quedo cinco minutos más... otros cinco. Pierdo el premio por presentismo y la verdad ya no me importa. Que digan lo que digan, si son unas chirolas que ni alcanzan para nada.
A veces lo pienso bien y les voy con un cuento. Que tenía turno con el médico y él fue quien se retrasó y por consecuencia yo también me retrasé. Pero, esa excusa ya ni me la creen. Me olvido y la repito al menos dos veces en la semana. ¿Por qué hay que llegar siempre a horario? ¡Amo la impuntualidad! ¡Desinstalemos la aplicación de la alarma! Y por qué no proponer una ley que prohíba la venta de despertadores. ¡Sería fantástico!
Claro, pero a mí me tienen de punto, todos pueden llegar tarde menos yo. Porque no tengo motivos, porque vivo en frente de la oficina, porque mis hijos son grandes y si llueve tampoco porque ni siquiera necesito mojarme. Me cruzo y ahí estoy y siempre la ligo. Pero hoy... hoy voy y digo: “Preferiría no hacerlo” y les hablo de “El escribiente” de Melville. No hago nada de nada y que pase lo que tenga que pasar.
¿Está sonando el timbre o me parece? El teléfono está apagado, mejor voy a abrir la puerta.
Hola, Fernando. ¿Qué pasó? El vuelo a Salta... ¿Era hoy? ¿Cómo vacaciones para todos? ¿En pleno octubre? Es que ayer, ni pisé la oficina y no me enteré de nada.
¡Qué reine la impuntualidad y los faltazos!
Ah, y también la rebeldía.
 
Lauri
Informar estresa
 
Ladran sancho... y no me acuerdo como sigue, pero es así, hablan de envidia y de ignorancia porque dicen que me meto en la vida de lo demás. Qué culpa tengo yo si la Pochi le mete los cuernos al Raúl, si la Nelly le usa la ropa a la patrona, si la Susana presume que su hija va a la facultad para mandarse la parte y yo sé que la pibita va a capital, pero para hacer un curso de peluquería medio pelo, valga la redundancia.
¡Qué feo es ser tan criticonas! Si lo único que quiero es ayudar porque el Raúl es tan bueno y trabajador que ya se pasa de boludo,  sacar a la luz los nombres de los chongos de la Pochi me parece un acto de humanidad hacia sus familias , seguir alguna vez a la hija de la Susi y desmitificar que su inteligencia es poner un rulero o pasar la planchita sin quemarse, es un acto de justicia, que la patrona de la Nelly se entere que sale de joda con su ropa también, porque será una copetuda pero es buena gente, siempre me está dando lo que le sobra y si la rajó del laburo que se joda la Nelly, ella se lo buscó.
Y si, las cosas hay que decirlas como son, yo si no las digo no puedo dormir y yo sé lo importante que es dormir tranquila, lo sé porque lo vi en un video de tik tok, ¡el estrés mata! En un montón de videos lo vi, porque yo sí sé mantenerme informada y no me quiero estresar, no me voy enfermar por esta gente de mierda.
El barrio quiere saber la verdad y ¡todos! saben que no me manejo con noticias falsas como el Facebook  o como  el Coco que además de levantar quiniela es un lleva y trae, pero con malicia es lo de él, lo mío es posta, pero bueno la envidia de muchas, la hipocresía de otras, todas me quieren pisar el poncho,  me sonríen en la cara pero a mis espaldas ja  todas hablan mal pero cuando necesitan información, ¿a quién buscan eh?, si las conoceré, que otra cosa podés esperar de un burro más que una patada dicen y bue... no sé si aplica pero a este me lo acordé completo, no se bancan el don que diosito me dio, además me lo confirmo la Moira cuando me tiro las cartas y unas piedras que te dicen todo y mirá que la Moira, será traba, se pintará como una puerta pero con las cartas no le erra nunca, yo le tengo una fe ciega,  además quién me puede venir a decir algo a mí, nadie sabe  mejor que yo el sacrificio que es este apostolado donde dejo la vida para llevar con orgullo este don de mantener al barrio informado. Uh…y ese auto que paró en la esquina?
 
 
 
Gladys
Glorifico haberte conocido
glorifico que seas parte de mi vida
 
Mi vida difícil
si vos no estuvieras
 
por eso te alabo
y alabo tus formas
 
es magnífico cuando
tocas mis manos
 
y te derramas en ellas
como un líquido gelatinoso
 
eres el heroico salvador
de cada momento incomodo
 
halago tu simpleza
y también tu fortaleza
 
celebro tu olor
olor que me transporta
 
a ese lugar limpio
y puro
 
Te celebro hoy
y siempre
 
eres mi ilustre compañero
heroico y bueno
 
Nunca me faltes
sin ti yo muero
 
querido amigo
alcohol en gel
 
 
Lali
Dos orejas grandes sobresalen al costado de la cara flaca que promete mostrar una boca desdentada al despegar sus labios. El viejo que ostenta este aspecto a la vez mira con avaricia los tesoros que guarda en su vivienda que por cierto es amplia, de planta alta y con varias habitaciones que se pueden observar desde afuera y un amplio sector en donde árboles algo añosos de diferentes especies elegidos sin duda con mucha dedicación lideran aquí y allá por distintos espacios como puestos al descuido y sin atención alguna al cabo de los años.
 
La voz del anciano se oye a semejanza de un hilo delgado y por cortarse: mañana será otro día y por hoy puedo no hacer más nada, si eso es lo que quiero, o sentirme muerto o tener ganas de seguir viviendo, también de dormir sin saber que aún estoy... ¿Por qué no? Puedo modificar en mí la historia de lo que me tocó vivir y de hecho lo suelo hacer y reverencio mi buen sentido del humor al respecto. Lo que más me gusta de eso es contrariarme. 
 
Me resultó reconfortante sentir mi nulidad aunque no sea gratificante para los demás. Cuánta historia acaricio y no me arrepiento de nada.  
Fui vapuleado y denostado tantas veces y con furia a manos de quienes yo amé tanto, claro menos a una que no quiero ni recordar, la generadora y matriarca, de todos los sentimientos convertidos en latigazos que verbalmente cayeron siempre en mí.
 
Me acostumbré a que "ellas" las mujeres de la casa se rieran de mí burlonamente. No fue fácil y de a poco lo fui naturalizando. Al principio lo doloroso era insultante solamente y por suerte terminó siendo un caldo de cultivo salvaje que ellas gustosamente me proporcionaron y yo usé a mi favor para germinar en mí lo monstruoso con resultados brillantes jamás imaginados por mí.
 
Repetiría todo lo hecho aunque tuviera que volver a la cárcel, valdría la pena!! Dicen que los gustos se dan en vida y yo me los he dado como me correspondía, es decir con creces. Pude amar a todas las mujeres que he querido y mal querido a las otras también. Siempre fue así.  Sin pesar subrayo que me he recobrado mucho de todo lo sufrido. 
 
Eso sí, la próxima vez elegiré ser dentista así mis colegas me tendrán en mejor estado mis piezas dentales, en fin... En otra vida quizás lo sea y me
bautizaré Dr. Barroeta o algo parecido, pues la musicalidad del apellido me resulta agradable. 
También me ocuparía de lucir una buena dentadura para comer con confianza todo lo que no pude -en esta vida- masticar antes de morir.
 
 
Rosana
Elogios
 
1 - Manual para espantar la pobreza. Contratapa: El 1 de octubre, prepare una comilona con su familia porque este día llega el Karaí Octubre. Dice la leyenda guaranítica, el Karaí es un duende maléfico que recorre las casas y no se queda en aquellas que cuidaron su abundancia. Pero se instala durante todo el año en las que no supieron administrar y guardar en tiempos de cosecha. No se deje castigar por el Karaí, prepare una rica y abundante cena.
2 - Oda a los artesanos. Sacado de un cartelito en una feria de una plaza cualquiera. Los artesanos idean, acopian, reciclan, tejen, amasan, pintan, decoran, cocinan, inventan, labran, esculpen, escriben, crean, dibujan, enlazan, cosen, forran, acolchonan, engarzan, ponen brillos, sueñan y a veces pelean con los que piden rebajas.
3 – Elogio a la fantasía sexual. Del álbum “Que viva el erotismo”
4 – Poema Confianza. Del libro “Los árboles no se quejan en otoño”
5 – Reggaeton sobre los estantes de las bibliotecas. Del álbum “El peso que con gusto soportamos”
6 - Tango sobre los espejos. Del grupo “Lo que hay que ver”
 
 
 
Kari
Elogio a lo roto
 
¿Qué sería de un objeto si no tuviera manchas, rajaduras, golpes, abolladuras? ¿Qué sería de la piel si no tuviera arrugas, marcas, cicatrices? ¿Qué sería de la vida sin nada de esto? Esa fractura, lo roto, es lo que le da paso a la vida. Lo imperfecto tiene rajaduras por donde respirar. Y aunque lo muerto también pueda romperse, ya no se transforma.
 
Elogio a la cara de culo
 
Muchas veces criticada y mal vista, la cara de culo nos ha traído grandes regalos. Ahuyenta a los molestos, pone distancia a los curiosos. Un simple cambio en el gesto, un frunce y llega la paz al alma, que no tiene que hacer esfuerzos para disimular. ¿Se pusieron a pensar cuántas conversaciones vacías nos ha evitado la cara de culo?
 

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LA MUSIQUITA DE HOY




Estuvo difícil pero encontré esta canción y desde ese momento no dejo de cantarla: "Todo bien, todo bien, pero igual quiero tener cara de culo".
Escuche y cante conmigo Cara de culo

 

miércoles, 10 de septiembre de 2025

24 ~ La silla (Marta Nos)

Marta Nos es una escritora argentina, injustamente poco difundida. A mí me gusta salir a estos rescates. Lo único que encontré en la web es que nació en Buenos Aires en 1937. Es narradora, autora de las siguientes novelas y libros de cuentos: A solas o casi; La silla: El trabajoso camino del agua; Caridad a reglamento; Mata, Yocasta, Mata y Los Gardeles. Después seguí mirando y encontré también algo de literatura infantil escrita por ella.

Y nada más… no sé si vive siquiera. Yo la conocí gracias a un grande entre todos los grandes, Mempo Giardinelli y su revista Puro Cuento, que tanto me ha enseñado. Esa revista tenía una sección que se llamaba “El rescate de Puro Cuento” y supongo que me viene de ahí este afán de luchar contra el olvido. Quién te dice, algún día alguien nos rescatará a nosotros.



LA SILLA

Marta Nos

 

No, Tito. Ni te pensés. Nada de que es en directo, ni que el club, ni que los muchachos, nada, ¿oíste? Vos no te llevás nada. Hoy me toca a mí. Y sacá la mano que no me vas a convencer. Sacá la mano te digo. Ya te la llevaste el otro sábado. Siempre te la llevás. Así que la silla hoy es mía. No todos los días viene una compañía ambulante. Va a ser una fiesta en el patio. Ya me planché el vestido rosa, el del casamiento de Elvirita. No me voy a sentar en el suelo, ¿no? Y sacá la mano. Una compañía ambulante, ¿te das cuenta? Como un vendedor y como ambulancia. Pero sin sirena. Con campanitas. Sí, en serio. ¿No viste la tarima y los cortinones abajo? Vinieron con unas campanitas y anunciaron lo de esta noche y dejaron todo listo. Hasta la bruja del catorce salió a ver. Clin clin que la gran compañía ambulante de no sé quién, que el gran actor no sé cuánto, y todos en el patio para ver qué pasaba. Así que hoy me la llevo yo. No pienso verme toda la obra parada. No, Tito. No, che. Que me hacés cosquillas. Dejame batir los huevos. Todo para distraerme y llevártela vos, ¿no? Decime, ¿no te canSás de mirar partidos? Todos igual los tipos. Todos igual los partidos. Llevate el banquito. O sentate vos en el suelo y basta. Eso sí. Ponete otro pantalón. Que después la que lava soy yo. Pero sentate en el suelo. O conformate con el banquito. Si lo tenemos para algo es, ¿no? No. El banquito yo, nada. El banquito, vos. El Chichín siempre anda con su banquito y que yo sepa todavía no se murió. Claro que él es mucho más flaco. Estás engordando, Tito. Vos no te das cuenta pero sí. Bueno, no me importa. Son cosas tuyas. Hoy la silla es mía. Pero, cuántas manos tenés me querés decir? Dale. Que se me quema el aceite. Correteo No. El pelo no, Tito. Bueno. Un beso y basta. Vos lo que querés es cambiarme el tema. Basta te digo. Después no chilles si hay pelos en la tortilla. Ya está. Y dejame la oreja tranquila. Ahora comé que tengo que bajar al patio. Por la silla te digo. Y vos también apurate, que tu bendito partido no te va a esperar. No y no. Nada de michi ni de tu tía. La silla nada. Soy yo la que siempre come en el banquito, ¿no? Tengo mi derecho una vez, ¿no? Sí, claro. Siempre lo mismo. ¿Por qué boludeces de mujeres? Los ambulantes son teatro, ¿no? Y el teatro es arte, ¿no? Y el arte a mí me gusta y no es ninguna boludez. Y es también de hombres. No, de maricas no. De hombres. Y dejame pasar. Sacá la mano. Dejame pasar. Que me corrés la media, Tito. Pero che, sacate la idea, ¡querés! ¿Escuchás las campanitas? Son ellos. Ya están abajo. Y yo todavía en veremos. Si no me apuro, las otras copan los mejores lugares. La del quince seguro que ya está, la turra, en primera fila y mostrando las piernas. Sí. No te hagas el mosquita muerta, que yo a ésa me la sé de memoria. Pero no te hagas tampoco ilusiones porque con todos es igual. Y ahora bajame el cierre. No. Con vos así mejor que no. Mejor no me bajes nada, yo me arreglo. Oí cómo chusmean. Ya está la del veintitrés gritándole a los pibes. Ay, este pelo, cómo me lo dejaste. No. Fijate que no me puedo callar. Estoy nerviosa. De nervios hablo, ¿sabés? Mm, mirá qué es lindo este vestido, un poco justo, pero lindo, ¿no? Che, ¿estaré engordando yo también?, ¿vos me ves más gordita? Y bueno. ¿Está rica la tortilla? ¡Viste! Te dije. Ahora no chilles. Pelo más pelo menos, ya es como un condimento. Siempre el mismo vos. ¿Yo te chillo por vivir en una pieza? ¿Yo te pido baño o cocina? Qué carácter, Tito. Tanta historia por un pelo. ¿No decís que te calienta mi pelo? Ah, ¿uno solo no? Entonces devolvémelo. A fin de cuentas es mío. Pero no. Tito. No. Que me pasé el ruye. ¿Toda te la comiste? Tanto asco no te dio. Mirá que sos bruto para tragar. Ya está el de enfrente espiando para acá. Pucha este cierre. Dale, ayudame. Hasta la mitad llego; antes subía mejor. Tirá para arriba. ¿Tenés las manos limpias? Qué silencio en el patio. Seguro que ya está por empezar. Che Tito, otra vez no. No empieces de nuevo que pierdo mi lugar en el patio. Me arrugás el vestido, Tito. Dejame la oreja. Mirá que lo de la silla va en serio. Me estás despeinando otra vez. Anda a despeinarla a la del quince. Andá. Sí, seguro, yo sola. Cualquier día te creo. El vestido, Tito. Pero che, mirá que sos porfiado. Ahí pasaron las gordas del tres bis. Algo más para que chusmeen de nosotros. Sí. Tu michi sí. Pero nada más. Quiero ver a los ambulantes. Y quiero mi silla. El viejo de enfrente no afloja. Va y viene pero no afloja. ¿Me subís el cierre o no me subís el cierre? ¿Y por qué me voy a callar? ¿Yo te digo algo a vos porque nunca hablás?, ¿que sos mudo, o algo así, te digo? ¿Entonces? Tito me hacés cosquilla. Dame la silla. El peinado, Tito. Subime el cierre, ¿querés? Sí. Tu michi. Y bueno, tu michi, y la seguimos después. Claro que me gusta. Pero primero los ambulantes, ¿oís? Ya están anunciando. Tito. Che. Mirá lo que es mi vestido. Aflojá la silla. Dámela. Pobre vestidito mío. ¿Cómo que para qué lo necesito? ¿Qué querés? ¿Que ande desnuda querés? Oí. Empezaron con la función. Y yo todavía aquí. Y toda arrugada. Mirá cómo me pusiste. El cierre, sí. Pero subilo. Y largá la silla. Che, Tito. ¡Qué hacés! Vos estás loco, Tito. ¿Por qué te sentás de nuevo? Ufa. Si no bajo ahora no voy a entender nada. ¿Y tu partido, vos? Dejate de michi. ¿Cómo? ¿En la silla? Qué ocurrencia. Mirá que te voy a creer que el partido no te importa. ¿En la silla? ¿En serio? ¿Como los italianos de abajo? La del diecisiete dice que los vio haciéndolo así. Bueno. Que le pareció. Y que estaban vestidos. Me vas a enganchar la media. Vos así no podés salir a la calle, Tito. Mirate un poco. En serio me parece que hoy no ves ningún partido. Se ríen. Debe ser cómica. Y yo que me la pierdo. Todo por tu capricho. ¿Ni el fútbol te interesa ahora? Y bueno. Entonces ya que no me lo subís, bajámelo al cierre. ¿Pero en la silla?, ¿te parece?, ¿y vestidos? Mirá que hace calor. Sí. Tu michi. Ay, Tito. ¿Los de arriba? ¿Y si se rompe? Mirá que estás medio gordito. ¿Vos creés que aguantará? ¡Qué lindo, ¿no?! Pero esperá que por lo menos cierro la puerta.



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CONSIGNA DE ESCRITURA


La consigna de hoy tiene opciones. Como siempre que las hay, podés elegir una o hacer las dos jejejeje. Ahí van:


Opción 1. En "La silla" la narradora y protagonista de la historia cuenta en primera persona y no hay otra voz presente en el texto. Sin embargo, hay un interlocutor, Tito, cuya voz, aunque no la "escuchemos", está. Y está porque los parlamentos de ella nos hacen reponer lo que él responde, lo que dice, lo que insinúa, lo que propone. 

Entonces, esta opción te propone que escribas un texto con un narrador en primera persona, donde haya otra voz pero solamente sugerida por lo que dice el narrador. 

No te quejes que no es taaaan difícil. Imaginate, si te cuesta, que estás en un lugar escuchando a una persona hablar por teléfono. Vos no sabés lo que dice la otra, pero... podés adivinar, conjeturar, sospechar. 


Opción 2. Escribir un texto donde el conflicto gire alrededor de un mueble común de una casa común. Un ropero, una alacena, una mesa, lo que quieras. Eso sí, el mueble es la excusa para desatar otros conflictos...



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LOS TEXTOS DE USTEDES


Rosana
Motoquera
 
Sí, salí… No, no la robó nadie, yo salí con la moto... ¿Desde cuándo tengo que pedirte permiso para usar nuestra moto? Vos no me decís nada cuando la querés usar y te la llevás. Sobre todo este último tiempo. Te vas de una y yo nunca te digo nada… Obvio que me puse el casco, no voy a salir a la ruta y hacer 250 kilómetros sin protegerme… Sí, estoy en la catorce camino a Gualeguaychú… Es que pensé que no ibas a volver. ¿No me habías dicho que llegabas mañana?... Sí, acabo de parar en una estación de servicio… No, no te estoy hablando con el manos libres… Me pedí un café. Ya llegué a Ceibas. Es que salí cuando te fuiste. Y vos, ¿por qué te volviste tan pronto? ¿Zafaste?... Está bien. Y sí… esta noche vas a dormir solo… No seas tonto.! Ah… yo sí podía dormir sola en mi casa, pero vos ¿no podés?... Sí, ya estoy tomando el café… No, no voy a volver. No tengo la culpa de que te hayan suspendido el viaje. Voy a seguir hasta Gualeguaychú, voy a ver a mi familia, a cenar con ellos, a dormir ahí y recién mañana voy a pegar la vuelta… ¿Por qué peligroso? Sí es día de semana... Hay poco tráfico… ¿Qué tiene que ver? ¿Por qué me decís eso?... No, no me creo la mujer maravilla. Vos me conociste así... Sí así… No, no quiero decir eso. Quiero decir aventurera. Qué tontito, ¿ya no te gusta? ¡Dale!... ¡No! No quería tomar un micro. ¿Por qué iba a tomar un micro teniendo el Yamaha?... ¿Cómo iba a venir en tu auto si te lo llevaste vos?... Ah, entendí que decías que ahora, esta vez, , viniera en tu auto… No, no podía esperar… ¡No! Tampoco quería venir con vos. Quería aprovechar que no estabas… ¿Qué? No te entendí… Se me está enfriando el café… No quiero quedarme mucho tiempo acá, ya estiré las piernas y quiero seguir el viaje… Pero gordo… ¿De verdad me lo decís? ¿Qué… no confiás en mí?... ¡Ay no, no te puedo creer!... Nada, es que acabo de ver pasar el camión que sobrepasé hace un rato. ¡Qué lo parió! Lo voy a tener de nuevo adelante... No, no me voy a pegar… Lo pasé porque no veía nada con semejante armatoste… No amor, ya estoy más cerca de Gualeguaychú que de casa. No insistas… ¿Que yo soy testaruda? Y vos, ¿te estás escuchando? No parás de pedirme que vuelva a mi casa… No me vengas con esa. Lula y los gatos no me extrañan, ellos se arreglan perfectamente sin mí. ¿No sos vos Cachirulo, el que no sabe cómo arreglarse solo en mi casa?... Bueno, es lo que vos hacés…  Cuando estás de viaje, yo soy un fantasma... No son tonterías... ¿Cuántas veces me llamás cada vez que te vas?... No. Bueno, igual no es por eso que no te avisé. Fue para ahorrarme el sermón de lo peligroso que es viajar en la ruta en moto y todo lo que me estás diciendo ahora… No Coso, no voy a volver… ¿Que por qué te digo Coso ahora? Porque hace rato que te vengo preguntando qué somos y no me contestás. Sí, ya sé que estamos juntos. Eso cuando estás, porque te lo pasás de viaje… Ya sé que es tu laburo. No. No. No sé qué somos... Sí, la moto la compramos entre los dos, pero eso no significa nada. Por eso me la llevé sin problemas... No. No me vengas con esa. La moto es una cosa, pero relación es diferente, puede ser una aventura, pero ya no estamos en el principio, pasaron dos años y no definimos nada… Bueno no... Si no ibas a estar. Esta vez no quise quedarme sola. Por eso no me hice problemas y no te esperé para venir a ver a mi familia. Además… ¿qué les voy a decir? Que no te puedo presentar todavía porque te la pasás viajando, que me quedo sola y Coso… No… son gente de campo. No, no entenderían que estabas casado… ¿Que no te vas a quedar a dormir en mi casa? ¿Por qué? ¿Y dónde vas a estar? Esperá! Esperá…Decime la verdad… ¿Vos… volviste con tu mujer?
 
 
 
Lali
... Sí, ya sé que ese roperito significaba mucho para tu madre ¡porque perteneció a tu abuela y ésta se lo trajo en el barco desde España pero yo tenía que lidiar con él, en cambio vos no le llevaste nunca el apunte!
¿Cómo que un mueble no da problemas y que hablo por hablar sin respetar la memoria de tu madre?
Para que sepas ¡sí me causaba inconvenientes! Tu madre no quiso nunca que lo cambiara de lugar y cada vez que me tocaba llevar algo al canasto de ropa sucia, sus manijas de metal enganchaban mi ropa casi siempre muy mal, porque sobresalían en ese pasillo angosto del que nunca lo quiso mover para que no estuviera a la vista... Aunque a veces por la forma en que me miraba he pensado que disfrutaba 
de mis protestas.
¡Qué novedad! Por supuesto que no estabas enterado de lo que digo y no me sorprende para nada, tantas veces pienso si cuando me contestas sobre algo estarás realmente en el tema o de casualidad ¡el señor acertó con la respuesta!
¡Qué buena pregunta la que me acabas de hacer en este momento querido mío!  Y para que veas que sí le tenía cariño a tu madre con gusto te he de responder, verás: 
Unos pocos días después de su funeral hice el recorrido de siempre para llevar algunas ropas al lavadero y me enganché el puño del pullover nuevo en el roperito y no me enojé como otras veces y por el contrario le prometí a tu madre en ese momento que nunca sacaría su mueble del lugar que ella le había asignado y que tomara eso como mi demostración de cariño hacia ella y también por el tiempo que convivimos en su casa...
El silencio creció entre ellos y apareció la pregunta... No tienes nada para decirme querido? 
Sí, que por suerte a lo de la convivencia en casa se lo agradecí en su último cumpleaños y sentí que se lo tenía que haber dicho mucho antes... pero me daba vergüenza
Después de esto el silencio creció, esta vez se prolongó por varios minutos, hasta que por fin a ella se la escuchó de nuevo diciendo:
Si prometes responder a mis besos como acabas de hacerlo amor mío, te prometo que te incentivaré a menudo...
 
 
Gladys
Pepe Grillo
 
Mi nombre es Pepe Grillo. ¿Me conocés? Sí claro, soy la conciencia de Pinocho. Y vos también sos muy conocida en el mundo de los cuentos.
¿Cómo que no sabías? Sí, Sí, desde luego sos más famosa que Blancanieves, o mejor dicho más querida.
Me preguntas porque sos más querida, porque vos podés pasear, recoger flores, en cambio Blancanieves se fue del palacio para limpiar y cocinar para siete enanitos, ¿a quién se le ocurre?
Claro, y Cenicienta, bueno, ella peor mira si el príncipe la va a reconocer por un zapato, en cambio vos, sí que sos valiente al cruzar sola el bosque. ¿Me dejás que te acompañe?
Buenísimo, ¿vamos por el camino más largo o por el camino más corto?
Seguro tu mamá te habrá dado indicaciones, pero nunca le haces mucho caso a ella, igual a veces está bien no hacer todo lo que nos dicen los demás, a veces es muy importante decidir por uno mismo.
¿No te dejan? Bueno, de todos modos, se nota que sos bastante rebelde
¡Qué lindo ir por este camino bordeado de flores naranjas! El anaranjado es mi color preferido, el tuyo debe ser el rojo.
Ah, mirá vos, el azul te gusta más, el rojo es el preferido de tu mamá, claro, ella te hace la ropa y usa los colores que quiere.
Sí, sí, no tiene en cuenta tu opinión, pero a veces las madres son así, piensan que lo que les gusta a ella debería gustarle también a sus hijos
Y si es así, no te enoje con ella, es como una realidad, sienten que ellas saben lo que es mejor para nosotros
Si claro, yo también tengo una madre se llama Grillera, yo le digo mama Grita, ella me preparó este trajecito y aunque le dije que no me gusta el sombrero, dice que tengo que usarlo porque me cuida del sol, y bueno, yo lo uso, finalmente me está gustando
¿No le tienes miedo al lobo?, es algo que me pregunto siempre, a mí me da miedo encontrarlo
¡Qué raro! Siempre pensando qué le temerías al lobo, que te lastime, o que te coma, y vos le tenés miedo a la oscuridad, y si tal cual, los miedos son diferentes para todos.
Si claro, vamos a apurarnos para llegar a la casa de tu abuelita además se está yendo el sol y va a empezar a oscurecer, no quiero que te asustes y nos perdamos en el camino y entonces, tal vez nos encontremos a mi miedo, o sea al lobo.
Si es tal cual decís Caperucita cada uno anda con sus miedos a cuestas
¿Cuál es la casa? ¿La de techo azul?, ¡que linda casita! Menos mal que llegamos de día.
Tu abuela está esperando en la puerta muy contenta, seguro se pone feliz con la cesta llena de comida y de flores que juntamos. ¿Qué no le gustan las cestas de regalos? ¿Que no te gusta visitar a tu abuelita?
¡Ay Caperucita! no me imaginaba que tu abuelita fuera mala, en el cuento parece tan dulce y amable, pero si le tenés miedo a tu abuelita, vamos a escaparnos. ¿Dónde podemos ir?
Estás segura amiga, la cueva del lobo te parece más segura que la casa de tu abuelita?
Bueno, entonces vayamos Hacia allá, y que Dios me ayude con mi miedo, si vos lo decís Caperucita te voy a hacer caso.
Bueno, no te enojes, si te creo, tu lobo es más bueno que tu abuelita, vamos, vamos rápido a la cueva, pero entonces me enseñaron todo mal.
Juguemos en el bosque mientras el lobo no está, vos me contas que con tu lobo feroz se puede jugar y con tu abuela no. Se invirtieron los papeles. Bueno, sí tenés razón, basta de charlas que empieza a oscurecer
 
 
Kari
¿Dónde dejé la…? Ah. La encontré. Te dije que mi cabeza está en cualquier lugar menos en donde tiene que estar, si la espada la usé esta mañana. Sí, sé que me estoy preocupando demasiado. O tal vez no. ¿No eres tú el que suele preocuparse más de los dos? No lo sé, no sé si en este caso hemos intercambiado papeles. ¿Que estoy exagerando? Has visto cómo se puso mi padre cuando conoció la noticia, estuviste allí. Ese golpe que dio sobre el trono… debió haberse lastimado la mano. ¡Por los cuatro elementos! ¿Dónde he dejado el paño para limpiar la espada? Gracias. ¿Que esa visita no puede ser tan importante? No, no creo que sean asuntos de la realeza, o sí pero seguro deben afectarnos a nosotros, al menos al Territorio de Agua. A mi padre le llamó la atención que quisiera hablar solo con él, que estuviera en camino de urgencia. No ha convocado a los reyes de los demás territorios. Tiene que ser algo grave. No puedo calmarme. Hazme un poco de lugar que tengo que acercarme al sector de afilado. ¿Y si nos llama a luchar? ¿Si quiere provocar una guerra? ¿Cómo que con quién? No lo sé. Quizás con alguno de sus enemigos, su intención puede ser aprovecharse de la fortaleza de nuestro ejército. Estoy teniendo cuidado, no voy a dañar la espada. Mi padre le debe favores, es probable que desee cobrarlos ahora. Por favor, no digas que me entiendes si luego vas a decir que lo que pienso no es real. Sí, estoy cansada. Muy cansada de los secretos, de que nadie sea claro. ¿De nuestro…? Sí, claro que estoy cansada de nuestro secreto, de escondernos. ¿Sabes cuántas ganas tengo de gritar a los cuatro territorios nuestro amor? Sí, sé que alguien podría entrar, es el centro de entrenamiento, lo sé. Ya solo me queda pasarle un poco de grasa a la espada y termino. Ve, espérame en nuestro sitio. ¡Por los cuatro elementos, me has despeinado!
 
 
 
Adri
Sabes de lo que te estoy hablando, no, no te gastes en dar excusas, ya sabes cómo termina todo, no hay nada que pueda hacer yo. Bueno, en eso tenés razón, por ahí si le hablo tranquila, conmigo no se enoja tanto. Pero mira que sos terco, mil veces te avise que se iba a pudrir mal si te comías todas las milanesas, y vos te las morfaste igual, ni unita le dejaste. Sabes que no hay nada que le guste más que las milanesas que yo hago, y más ahora que las hago de vez en cuando porque la guita no alcanza. ¡Sos guacho, no te rías!  Hace como un mes que tu padre estaba esperando cobrar para comprar la carne y decirme que le haga sus queridas milangas, para mí que siente como un amor de mi parte, porque tenés que ver con que ganas las come y como las disfruta. Claro, igual que vos, pero vos no compras las cosas che, morfas de arriba nomas, ¿Cómo no se va a calentar? Y para colmo vos te pones a discutirle cada cosa que dice, no, no tenés razón en todas nene, y si, si pareces un nene, haces cagadas y no te bancas, ahí venís a qué te cubra. ¡No, no y no! Ahora a tu padre te lo bancas vos. Cállate, que vas a arreglar comprando milangas hechas si parece un sabueso, se da cuenta de acá a la china que no son las mías. ¿Y qué, andas con plata? ¿Con qué pensas comprar lo que decís? Mirá que sos tremendo, le morfaste las milanesas para hacerlo rabiar nada más che. Después le dura el encule y me lo tengo que bancar yo. Pero si te pagas una muzza y una birra yo te perdono, nos tenemos que ir antes de que llegue, así capaz se le pasa un poco y cuando te vea te grita pero te no te mata.
 
 
Mirna
¿En serio? ¿De nuevo? ¿Otra vez con eso?  Ya habíamos quedado en que no. Que se va… que se regala. Ya no tenemos lugar. Este departamento es muy pequeño… Por supuesto que me duele, fueron varios años, pero ¡qué vamos a hacer… no cabe un alfiler! Ocupa espacio y no sé si sigue siendo necesaria. 
¿Te acordás cuando llegaste con tus bártulos y los 120 volúmenes de la colección en cajas?
Lo primero que pensé fue dónde meteríamos tantos libros. Sin embargo, le hice un lugar.
¿Te acordás cuando copó el sillón y el control remoto de la tele se perdió y resulta que estaba debajo de todo ese montón de peso inerte y desaprovechado?
Pero últimamente, siento que me quita el aire. Eso, me ahoga.
Además, siempre ahí, en silencio… no me aporta más que polvo en el ambiente. Los cambios de lugar nunca resultaron.
El silencio me molesta, me irrita. Pareciera que mira todo lo que hago. Revisa mis expresiones, escucha mis pensamientos, hurguetea mis movimientos.
Me molesta tanto lomo que ya no acaricio…
Imaginate lo cómodo que quedaría el sillón si no estuviera…
¿Qué decís? ¿Cómo que de qué estoy hablando?  No, mujer. No hablo de vos…
 
 
Martín
La Silla
 
Estoy sentado. La silla está lejos de las paredes e incluso de alguna mesa. Escucho a alguien dialogar en la habitación de al lado. Su puerta está cerrada.
Puedo oír todo lo que dice. No sé con quién habla. Me esfuerzo por hacer el mínimo sonido en cada movimiento. Me impaciento e intento llamarlo. Hace silencio por unos segundos. Al no suceder nada, continúa con su charla. Lo escucho hablar mal de todos, especialmente de su familia. Continúa hablando de temas menores, mencionando varios nombres de personas que no desconozco. Hubiese querido que la habitación no fuese tan fría. El olor, el olor horrible de este departamento es insoportable. Abrir la ventana con este frío no es buena idea.
Sigue su conversación, ahora hablan de dinero, no entiendo si le deben o si solo se lo está pidiendo. Se me ocurrió hacer algún ruido con la silla para llamar su atención. Apenas logré unos segundos más de silencio y la charla sigue como si nada hubiese ocurrido.
De momento el televisor me acompaña con imagen pero sin sonido. Mejor así, de otra forma no podría escuchar nada. Intento entender lo que le pasa. Me queda claro que no le importa que lo escuche.
De a ratos era una charla amistosa, hablando de lo rica que es la carne a la plancha. De a ratos se enojaba y le pedía muy groseramente que se fuera, prefería no compartir la cena.
Indignado, incómodo y con frío empiezo a hacer ruido como pude y a llamarlo con una voz inaudible. Sin parar de hablar, salió muy rápido de la habitación hablando solo y de mí. Todo este tiempo estuvo hablando solo.
Yo sin poder moverme, con las manos adormecidas por las ataduras veo que se acerca con cara desenfocada, sus ojos con gesto hambriento y yo sin poder moverme. 


Laura
La silla
Desde la primera vez que llegó y se apoyó en mí, pude sentir un peso que es más que el de su cuerpo, es el de la incertidumbre, el de las noches sin dormir, el de la frustración por un mundo que no entiende.
Siempre estoy en el mismo rincón, soy testigo silencioso de sus luchas con él mismo y con la realidad que lo supera, ya sé que vos también lo sos, cuando te aprieta en su mano, soportas que su alma grite, se libere y descargue sus sentimientos más profundos.
Recuerdo que, al principio, se sentaba con furia. Dejaba caer su cuerpo como una roca, y yo resistía bajo su enojo. Te agarraba junto con otros los pinceles y la paleta de colores con rabia, creaba lienzos caóticos, oscuros, llenos de trazos bruscos, seguramente vos lo recordarás mejor que yo.
 El estudio era el lugar donde dejaba salir a sus demonios, si habrá golpeado sus puños contra mí, y hasta una vez me estrelló contra el lienzo, cuando éste reflejaba tanta ira y dolor.
 Pero con el tiempo, algo cambió, no puedo decirte que fue exactamente.
Si puedo decirte que una tarde, en lugar de pintar, simplemente se sentó. Se reclinó en mi respaldo, con la mirada perdida en el lienzo en blanco, y a partir de ahí, solo estuvimos él y yo, el resto, inclusive vos, desaparecieron. Estuvo así por horas. En ese silencio, pude sentir lentamente su alivio, como si fuera desprendiéndose de la pesadez de su enojo, de sus debilidades e impotencia. A partir de ese día, el estudio se convirtió en su santuario.
Entendió que la realidad iba a seguir agobiando su alma y sólo podía aportar algo al mundo desde este lugar y con su talento.
Cada vez que llega, viene y se sienta un rato en busca de paz. A veces se queda un tiempo largo y solo escucha música, o lee, y de repente, veo que te busca y crea unos lienzos luminosos, y en cuanto te deja sobre el atril, vuelve a acomodarse sobre mi respaldo y contempla su creación, para mí es un mimo sentir su liviandad.
Cuando está en armonía, su peso se hace más ligero, creo que se dio cuenta que éste es su lugar en el mundo. Percibo su calma en la suavidad de sus pinceladas, imagino que eso, vos también lo habrás notado.
El estudio es su refugio y yo su confidente, el único lugar donde no tiene que ser nadie más que él mismo, siento que soy la que siempre lo sostiene, me siento muy orgullosa de mi función, aunque quizás como siempre me decís, para él, yo sólo sea una silla.


Claudia S
Las sorpresas de papá
 
   ¿Es lo que pensábamos? ¿estás segura? ¿no hay ningún error? No... quedate tranquila que los paso a buscar yo por el club. ¡Qué me van a decir sino falto nunca! Y, encima, llego casi siempre diez minutos antes que el jefe. No te preocupes que me avisó el mecánico que el arreglo no sale mucho, pero que vaya buscando un usado. Creo que se lo dejo ahí hasta fin de año o el que viene. No, no me dio ningún presupuesto. ¿Hay alguna sube en casa? Creo que tiene descuentos o promociones algún día de la semana. Vos decís que esa es la del supermercado...No, pero hay para el colectivo, el tren y también para el subte creo. Entonces puedo pagar con la de crédito... ¿no se puede pagar en efectivo? Ah, bueno, pero sale más caro ¿Cómo que en efectivo el boleto sale más caro? ¡Es que hace tanto que no tomo un colectivo! Nos vamos a tener que familiarizar con todo esto. Por lo menos por unos meses y vemos lo del arreglo. ¿Qué tome un Uber? Claro... porque con los chicos y yo nos saldría más barato y nos trae hasta la puerta. Pero... si no les cuento en algún momento se van a dar cuenta...Bueno, no decimos nada hasta que empiecen a sospechar. ¿Al viejo? También lo llevo en Uber. Ni se va a enterar si casi no ve. Nada de nada sobre lo tuyo. Bueno, bueno, eso también lo dejamos para más adelante.
    Espero...sí, responde tranquila el mensaje. ¿Qué? Llegan el fin de semana. Así, sin avisar con un poco más de tiempo por lo menos. No todos... ella sola con el perro. Y sí... de eso ni una palabra a tu vieja. Ah, va a tener que dormir en casa. ¿Y dónde la metemos? ¿Qué? ¿Para enero? Mejor voy consultando precios con algunos albañiles. Y sí, por lo menos dos cuartos más por ahora y vamos viendo. Te corto porque está sonando el timbre. Chau, chau, hablamos en casa. ¿Quién los trajo? ¿El tío Luis? Sí, se me hizo un poco tarde. No, no digo nada y me hago el sorprendido. ¿Un cero? ¿Lo vieron bien ustedes? No, si me encanta la noticia...Lucas me alcanzas un vaso de agua... bien...bien... estoy un poquito mareado nada más.
 


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LA MUSIQUITA DE HOY




"El que siga buen camino tendrá sillas / peligrosas que lo inviten a parar".

Por supuesto, la musiquita de hoy es el tema de Silvio, Historia de las sillas