miércoles, 18 de marzo de 2026

7-Taller de haikus. Tercer encuentro

 Una pequeña cápsula cargada de poesía

Según el escritor mexicano Octavio Paz, el haiku es “un organismo poético muy complejo. Su misma brevedad obliga al poeta a significar mucho diciendo lo mínimo. Desde un punto de vista formal, el haikú se divide en dos partes. Uno da la condición general y la ubicación temporal y espacial del poema; la otra, relampagueante, debe contener un elemento activo. Una es descriptiva y casi enunciativa; la otra, inesperada. La percepción poética surge del choque entre ambas. La índole misma del haikú es favorable a un humor seco, nada sentimental. El haiku es una pequeña cápsula cargada de poesía capaz de hacer saltar la realidad aparente”.


Algunos haikus de Octavio Paz

El mundo cabe
en diecisiete sílabas:
tú en esta choza.

Hecho de aire
entre pinos y rocas
brota el poema.

Troncos y paja
por las rendijas entran
Budas e insectos.

Luna reloj de arena
la noche se vacía
la hora se ilumina.

La rama seca
un cuervo
Otoño-anochecer.

Sobre la arena
escritura de pájaros
memorias del viento.



Luego de su viaje a Japón, 
Jorge Luis Borges publicó en su libro La cifra17 poemas haiku que compuso en 1981.

 






Algo me han dicho
la tarde y la montaña.
Ya lo he perdido.

La vasta noche
no es ahora otra cosa
que una fragancia.

¿Es o no es
el sueño que olvidé
antes del alba?

Callan las cuerdas.
La música sabía
lo que yo siento.

Hoy no me alegran
los almendros del huerto.
Son tu recuerdo.

Oscuramente
libros, láminas, llaves
siguen mi suerte.

Desde aquel día
no he movido las piezas
en el tablero.

En el desierto
acontece la aurora.
Alguien lo sabe.

La ociosa espada
sueña con sus batallas.
Otro es mi sueño.

El hombre ha muerto.
La barba no lo sabe.
Crecen las uñas.

Esta es la mano
que alguna vez tocaba
tu cabellera.

Bajo el alero
el espejo no copia
más que la luna.

Bajo la luna
la sombra que se alarga
es una sola.

¿Es un imperio
esa luz que se apaga
o una luciérnaga?

La luna nueva.
Ella también la mira
desde otra puerta.

Lejos un trino.
El ruiseñor no sabe
que te consuela.

La vieja mano
sigue trazando versos
para el olvido.


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CONSIGNA DE ESCRITURA


Hemos leído dos poetas occidentales que escribieron sus formas japonesas. Ahora, teniendo en cuenta que somos occidentales, recordando también la escritura de los niños japoneses (que le escribían a todo lo que los rodeaba) vamos a intentar nuestros haikus del día a día. Ya no vamos a pensar en la naturaleza, sino en lo que nos rodea todo el tiempo, en casa, en la oficina, sobre la mesa, en el colectivo. Un peinado, un utensilio de cocina, un elemento de escritura, un balde, la lámpara. Lo que sea. Eso: un haiku de mi vida occidental. O unos cuantos... jejejeje.


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LA MUSIQUITA DE HOY



Ya sé que no es un haiku, pero escuchen qué linda canción escribió Víctor Heredia sobre su guitarra... es hermosa. Para escuchar, ya saben: clic ACÁ


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