Una pequeña cápsula cargada de poesía
Algunos haikus de Octavio Paz
en diecisiete sílabas:
tú en esta choza.
Hecho de aire
entre pinos y rocas
brota el poema.
Troncos y paja
por las rendijas entran
Budas e insectos.
Luna reloj de arena
la noche se vacía
la hora se ilumina.
La rama seca
un cuervo
Otoño-anochecer.
Sobre la arena
escritura de pájaros
memorias del viento.
Algo me han dicho
la tarde y la montaña.
Ya lo he perdido.
La vasta noche
no es ahora otra cosa
que una fragancia.
¿Es o no es
el sueño que olvidé
antes del alba?
Callan las cuerdas.
La música sabía
lo que yo siento.
Hoy no me alegran
los almendros del huerto.
Son tu recuerdo.
Oscuramente
libros, láminas, llaves
siguen mi suerte.
Desde aquel día
no he movido las piezas
en el tablero.
En el desierto
acontece la aurora.
Alguien lo sabe.
La ociosa espada
sueña con sus batallas.
Otro es mi sueño.
El hombre ha muerto.
La barba no lo sabe.
Crecen las uñas.
Esta es la mano
que alguna vez tocaba
tu cabellera.
Bajo el alero
el espejo no copia
más que la luna.
Bajo la luna
la sombra que se alarga
es una sola.
¿Es un imperio
esa luz que se apaga
o una luciérnaga?
La luna nueva.
Ella también la mira
desde otra puerta.
Lejos un trino.
El ruiseñor no sabe
que te consuela.
La vieja mano
sigue trazando versos
para el olvido.
CONSIGNA DE ESCRITURA
Hemos leído dos poetas occidentales que escribieron sus formas japonesas. Ahora, teniendo en cuenta que somos occidentales, recordando también la escritura de los niños japoneses (que le escribían a todo lo que los rodeaba) vamos a intentar nuestros haikus del día a día. Ya no vamos a pensar en la naturaleza, sino en lo que nos rodea todo el tiempo, en casa, en la oficina, sobre la mesa, en el colectivo. Un peinado, un utensilio de cocina, un elemento de escritura, un balde, la lámpara. Lo que sea. Eso: un haiku de mi vida occidental. O unos cuantos... jejejeje.
Licor espeso.
Vos tan sonámbula.
Fin de la fiesta.
Lentes oscuros
¿Será una muralla?
Veo un palacio.
Pizzeras viejas.
La harina se mezcla.
El agua cae.
Latas de atún.
Empanadas de humita.
Hoy no se cena.
Frágil flamea.
Blanca y celeste.
¡Es mi bandera!
El ascensor
retumba en la noche.
Brote de risas.
Un lavarropas.
La siesta descansa y
ruedan las prendas.
Las reposeras
de caño y plástico.
Adiós, verano.
Kari
Miro las cartas
me dejan interpretar
nuestro destino
Los cuadernos se
llenan de palabras y
llantos sobre sus hojas
El chocolate
lo guarda para después
y se queda ahí
Se acumula
La ropa para lavar
en mí, las dudas
_____
El dragón vuela
ella lo mira
para amarlo
Mirna
Maldita compra
precios lejanos
Andar pesado.
Bellas mañanas
tiempo sin tiempo son.
Son Mis mañanas.
Andrea
Polvo en muebles
limpieza con franela
otra vez polvo
Hojas y hojas
Árbol que se desnuda
Y el invierno?
Olor a café
a sopa de verduras
olor a hogar
Crecen y se van
sonidos que no están
dulce tristeza
Taza cascada
El blanco desteñido
Pero es la mía
Afuera llueve
tejido, radio, libros
adentro el sol
Ellas insisten
mis plantas su comida
la resignación
Perra guardiana
ladridos que se calman
con su juguete
Cambio de vida
noches en soledad
perra sobre mis pies
Encuentro fugaz
cruces, ida y vuelta
la aceptación
Lauris
La pava chifla
espera tranquilo el
mate con yuyos
Hornalla viva
calor de la comida
fósforo muerto
Gota de salsa
en los repasadores
como un ritual
Las migas del pan
esquivan la escoba
se atrincheran
Rayas paralelas
letra en manuscrito
canción de cuna
Bailan al compás
del viento las cortinas
están felices
Salpica los pies
una baldosa floja
medias mojadas
Puerta abierta
entra la sombra larga
sacudiéndose
Libro caído
una luz encendida
niño dormido
Ropa colgada
un cordel las retiene
para secarlas
Papas, batatas
el aroma a rico
mamá cocina
Patio soleado
dormitando los perros
otoño cerca
Olla humeante
borbotones de sopa
prontos a salir
La taza de té
rueda al piso y ¡plaf!
su universo
del escritorio me ve
mientras sonríe
se acomoda al sol
ella lo siente
Ya sé que no es un haiku, pero escuchen qué linda canción escribió Víctor Heredia sobre su guitarra... es hermosa. Para escuchar, ya saben: clic ACÁ


No hay comentarios:
Publicar un comentario