jueves, 26 de febrero de 2026

4-Febrero en el taller. Cuarto y último encuentro. Esto le pasó a otro.

Ufff... la pucha que hay historias inverosímiles. Pero reales, eh. Como le pasó a un novio que yo tuve, lo llamaremos Pablito (para preservar su identidad). 

Resulta que Pablito era (es) hijo único. Y de madre que había perdido seis embarazos. Imagínense... mimado, sobreprotegido, exigido y hasta abofeteado alguna vez por no cumplir con algún mandato. Imagínense. Una pinturita.

Pablito es médico. Adivinen la especialidad... sí, ginecología. Pero la cuestión no es esa sino su recibida. Resulta que toda la familia  estaba alborotada y había preparado una gran fiesta para el día del último examen, ese final con el cual Pablito se recibiría de MÉDICO (así, en mayúsculas, negrita, bordes de oro y fondo de alpaca). La fiesta incluía a los parientes (no muchos, eran -son- uruguayos y acá había unos pocos), la novia de turno, amigos de Pablito, amigos de los padres, vecinos. Y toda la parafernalia: sanguchitos, Coca Cola, vinos de marca, espumantes y cartel enorme de lado a lado en el comedor. Porque todos esperaban en la casa (no recuerdo si antes se usaba esperar a la salida de la facu a que saliera el estudiante o ex estudiante).

Cuestión que Pablito, excelente alumno, excelente trayectoria, buenísimas notas... va y rinde mal. ¿Y qué hace Pablito? Vuelve a la casa y finge que se recibió, para no frustrar la fiesta ni desencantar a la multitud que ya se colgaba de su chapa. VUELVE A LA CASA Y FINGE, ¿entendés? A mí me lo contó en alguna de esas noches de confesiones que tienen los novios a veces. Yo no lo podía creer... 

–Entonces –siguió contando, mientras lloraba un poquito–, al año volví a rendir el examen. Me recibí y nadie se enteró ni celebró conmigo. Yo me senté en las escaleras de la facu y me puse a llorar, y a reírme, solo como un perro.

Cosas escuchares... en fin. En otras oportunidades me confesó un montón de otras cosas, no sé por qué a mí. Pero esas no puedo contarlas.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
CONSIGNA DE ESCRITURA

Contame tu "esto le pasó a un amigo". Nadie va a preguntar si ese amigo existe o no, así que podés inventar o decir que le pasó a otro y en realidad... bueno, me entendiste.

Contá la historia, anécdota, episodio, más inverosímil o extravagante que recuerdes. Ya sabés: queda acá. Eso sí, cambiá los nombres como hice yo con Pablito. El mundo es un pañuelo. Y de los chicos.


LECTURA SUGERIDA: El marica, de Abelardo Castillo.
Para leer, hacé clic ACÁ

jueves, 19 de febrero de 2026

3-Febrero en el taller: tercer encuentro. Amistad.

Mi primer amigo se llamaba Marcelo. Vivía a la vuelta de mi casa de Mar del Plata. Compartíamos todo: su patio, mi patio, mis juguetes, su mecano, mis patines, su bicicleta. La pileta, las hamacas. Nos quisimos mucho. Tengo esta foto y alguna más por ahí. Se enfermó a los doce y murió muy joven, menos de treinta años.

Mi primera amiga se llamaba Claudia pero la mamá le decía Claudine. Así la nombro yo en mis poemas. Vivía a la vuelta de la casa de mis abuelos paternos, donde a veces también vivía papá. Era bailarina y muy hermosa. Era mala conmigo, pero yo la quería mucho. No tengo fotos de ella. Falleció también, muy joven, de SIDA. Tenía menos de cuarenta años y dos hijos, una nena y un nene. La nena, idéntica a ella. 

Después tuve otros "primeros amigos", porque la infancia es toda una época de primeras veces. Los chicos y las chicas de la primaria, que eran también las del club Sarmiento; y más tarde, las amigas de la secundaria. 

Y mi hermano, que siempre fue mi gran amigo.


~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
CONSIGNA DE ESCRITURA


¿Adiviná? ¡Sí!, contame sobre tu primer amigo o tu primera amiga. ¿Qué hacían, a qué jugaban? ¿Volvieron a verse? ¿Es una historia linda o triste?

LECTURA SUGERIDA: La madre de Ernesto, de Abelardo Castillo.
Para leerlo, hacé clic ACÁ

miércoles, 11 de febrero de 2026

2-Febrero en el taller: segundo encuentro. Juguetes.


La semana pasada en el taller nos fuimos al carnaval y me fue imposible apartar mi mente de mi casa y mi patio de Mar del Plata. Y ahí entró el recuerdo de mis dos juguetes más amados: el muñeco de tres caras y la valijita de lata.

El muñeco de tres caras era un engendro bastante extraño, pero eso no impedía que lo adorara. Era así: el cuerpo de trapo, forrado por una especie de cuerina finita color piel; en la cabeza una capucha de plástico rígido que escondía el artificio de las tres caras: era una sola cabeza, que giraba sobre un eje, y podía mostrar tres expresiones distintas: sonriente, llorando y durmiendo.  Lo más lindo de todo fue que mi amiga Alicia Echeverría tenía un hermanito chiquito y un día me trajo un montón de ropa para el muñeco. ¡Una fiesta!

¿Quieren verlo? Lo encontré en YouTube. MIREN ACÁ .

La valijita de lata era eso. Una valijita de lata con predominio de color azul. No recuerdo sus dibujos. Solo que yo la quería tanto, tanto... ¿por qué yo amaba tanto esa vajila? ¿Acaso sospechaba que las valijas de adulta no serían tan... felices? 


~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
CONSIGNA DE ESCRITURA


 Jugar, jugamos todos


Escribir un texto en el que hables de un juguete de tu infancia. Podés describirlo y contar lo que quieras de él, pero debe quedar bien claro por qué lo elegiste, por qué es especial. Quizás sea por la persona que te lo regaló, o porque fue muy deseado, o por la sorpresa de su llegada. O tal vez porque acompañó un momento importante, por la relación que entablaste con él. 


LECTURA SUGERIDA: Conejo, de Abelardo Castillo.
Para leerlo, hacé clic ACÁ

viernes, 6 de febrero de 2026

1-Febrero en el taller: primer encuentro.Carnavales

Holaaaa! Otra vez juntos!!! Es una alegría volver. Y también una fiaca, digamos todo... 

Entonces se me ocurrió esta alternativa, a la que llamaremos "de ablande". Durante el mes de febrero, es decir, los cuatro primeros encuentros, no habrá consigna para resolver en casa: solo escribiremos en el taller. Y leeremos las producciones, claro.

Como solo tendrán esa instancia de escritura, podremos disponer de un rato más, ya no solo diez o quince minutos, sino hasta media hora.

Entonces, la dinámica será la siguiente: nos saludamos, charlamos y todo eso que hacemos durante quince o veinte minutos (a veces más); después, les doy la consigna; a continuación, tendrán media hora aproximadamente para escribir; y al final, haremos la ronda de lectura. 
Como postre, tendrán una lectura sugerida para la semana (ya que no escriben...).

¡Se va la primeraaaaaaaaa!


Carnaval

Febrero, mes de mi cumpleaños y mes de carnavales. Cuando yo era chica íbamos al corso de Avenida La Plata, en Santos Lugares. Nos mojaban con aguas perfumadas, a veces nos pegaban en la cabeza con una especie de chipote chillón del Chapulín Colorado (no era nada divertido); pero lo que no faltaba nunca era la espuma: todos absolutamente caminábamos entre mareas y corrientes y vientos de espuma. También había murgas y carrozas. Bueno, decirles carrozas es un poco pretencioso...  
Recuerdo además los baldazos a toda hora; las chicas tratábamos de no salir porque nos empapaban. A la vuelta de cada esquina podía haber un pibe con un balde gigante, a cada paso unos chicos armados de bombitas. Y así pasaba el tiempo.
También hay recuerdos de los otros: el temor que me producían ciertas máscaras; los juegos violentos que me asustaban; la oscuridad de la calle más allá de donde terminaba el corso.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
CONSIGNA DE ESCRITURA: 

Contame tus recuerdos de carnaval. Los lindos, los feos, los molestos. Si no tenés recuerdos, apropiate de algo que te hayan contado. O inventá. También podés contar lo que viste en una película o lo que quisieras haber vivido. Empezá a prestar atención desde ahora a todo aquello que produce incomodidad o desajuste. Como en mi anécdota lo oscuro allá donde terminaba el espectáculo de comparsas. 


LECTURA SUGERIDA: Restos del carnaval (Clarice Lispector)
Hacé clic ACÁ


MUSIQUITA

Orfeo negro y su Manhã de carnaval, haciendo CLIC