jueves, 2 de julio de 2026

21 ~ Menú literario


Entrada:

Ejercicio lúdico breve: el binomio fantástico


El binomio fantástico es una técnica de escritura creativa desarrollada por el escritor y pedagogo italiano Gianni Rodari en su libro Gramática de la fantasía. Consiste en unir dos palabras que no tienen relación lógica, obligando a la imaginación a crear una historia donde ambas convivan.
Por si desean profundizar, disfrutar y muchos etc., les dejo aquí el libro Gramática de la fantasía

Consigna de escritura: van a recibir los nombres de dos objetos. En un plazo máximo de cinco a siete minutos deben escribir un texto donde uno de los objetos que les tocó intente interactuar, enamorar, destruir o salvar al otro.


Plato principal:

Leemos juntos el cuento Conservas, de Samanta Schweblin. 

Aparece en su libro Pájaros en la boca.


Consignas de escritura (para la semana próxima): Como todo en este día especial, hay opciones para que elijas la que más te gusta.


✅Opción 1: El frasco de conservas

Esta opción juega directamente con la premisa fantástica del cuento: la posibilidad de "pausar" o rebobinar un proceso vital o natural.

La consigna: Imaginen que tienen en sus manos un frasco de conservación como el del doctor Weisman. En él van a guardar un momento, un proceso, una edad, una relación o un proyecto de sus propias vidas para ponerlo 'en pausa' y retomarlo más adelante. Escriban un texto breve (en primera persona) contando qué meten en el frasco, cómo es el proceso para revertirlo y por qué necesitan ganar ese tiempo.

 

Opción 2: El guion al revés

Schweblin logra que lo cotidiano se vuelva rarísimo al narrarlo en reversa (devolver los regalos, deshincharse, etc.).  

La consigna: Elijan una acción cotidiana, un recuerdo o una escena pequeña (por ejemplo: una cena familiar, una discusión, una caminata bajo la lluvia, un viaje en colectivo). Escríbanla cronológicamente al revés, prestando atención a los detalles físicos del deshacer, tal como pasa en el cuento con los regalos que se devuelven en sus bolsas originales. (Atenti: si quieren ganarse un plus maravilloso de lectura, vayan a leer Viaje a la semilla, un cuento de Alejo Carpentier)

 

Opción 3: El instructivo del Doctor Weisman

El cuento tiene listas, grillas y un tratamiento estricto para deshacer el problema que tiene esta pareja.

La consigna: El doctor Weisman es un especialista en cambiar la organización de los hechos. Escriban el manual de instrucciones o la lista de pasos para deshacer un error, pausar el tiempo o postergar un evento inevitable. El tono debe ser frío, médico y sumamente organizado, contrastando con lo absurdo o desesperado de la situación".

 

Postre: 

Preguntas poéticas


Van a sacar una pregunta de la cajita. En un plazo máximo de cinco a siete minutos. Tienen que responderla con la única condición de que no pueden usar ningún tipo de lógica real o científica. Pueden inventar una microhistoria, un mito moderno, una teoría conspirativa o una explicación científica falsa.


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LOS TEXTOS DE USTEDES


Kari
 
Los cuerpos carbonizados volvieron a regenerarse. Los huesos y músculos, la piel y el pelo fueron volviendo a sus lugares, al igual que la tela de la ropa a medida que el fuego se iba despegando de las personas y devolviendo lo que se había devorado. El olor a carne quemada se fue evaporando a la par que los habitantes del pueblo del Territorio de Agua se levantaban como si oyeran el llamado de algún Dios que los invocaba a la vida nuevamente. Los árboles y casas recuperaron sus ramas y hojas, sus paredes y techos. Las llamaradas regresaron a la boca del dragón de escamas escarlatas. Retornó el odio hacia su origen para convertirlo en la semilla sin amor que aún no había tenido su brote.
El dragón de Agua abrió sus ojos todavía sintiendo la palpitación imperante de su corazón, con la certeza de que esta era la última oportunidad que se le otorgaba para derrotar al enemigo y evitar más tragedias en su tierra.
 
 
Mirna
 
Borraré el comentario.
Dejará de existir.
Deberé seguir trabajando. Me quedé sin poder ir a la mierda, mis nalgas permanecerán abiertas, no podré degustar mi cargo porque parece que no se ejerce, sino que se come; continuaré infelizmente muerta…
Ya no responderé cuando me crucen por la vida, real o virtual, y me griten vieja hincha pelota, defensora de la moral patria, verguera… Deberé aprender a reconocer el humor de las redes.
Aparentemente cambiaré de jurisdicción laboral y me quitarán la tiza de oro.
Seguirán silenciadas más de cien opiniones que adhirieron a que un docente no debería arengar a que los alumnos falten a la escuela.
Borraré el comentario. Podré descansar del agobio del odio enmascarado de opinión y acá nada habrá pasado.
Excepto que la sociedad continuará construyendo una idea del ser docente que no es.
O al menos eso creo.
 
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La citación
No me animo a mostrarle la nota a papá. Se puede poner a gritar y fruncir la frente. Odio cuando me grita con la frente arrugada. Nunca me pegó, pero sus gritos me lastiman. Tampoco nunca lo habían citado del cole, y no sé qué podrá pasar. Ojalá pudiera desaparecer la citación. Después de todo solo hice una travesura como hacen Juan y Rodrigo. Ellos sí que tienen varias notas. Cancheritos, yo no. Yo siempre ando con un libro en las manos y por los rincones. A papá le gusta que sea amigo de Juan y de Rodrigo. Son piolas, me dice.
Si no hubiera entrado viento por la ventana, zafaba. Pero entró. El desvío no lo anticipé. Y el avioncito terminó rozando la cabeza de la seño. Lo peor fue que no solo lo levantó del piso, sino que lo desarmó. Doblez por doblez…y leyó el mensaje.
Quisiera que la tinta fuera invisible, pensé con todas mis fuerzas cerrando los ojos. Y pude ver cómo la seño dobló la hoja en cuatro y la puso en el bolsillo. "Lucas, tu cuaderno", me dijo y mi mundo se derrumbó. Ella misma siempre decía que mi nombra era de travieso y se reía, debía sentirse feliz de haber acertado, por fin.
Estoy yendo a casa y la mochila me pesa una tonelada; debe ser la citación en el cuaderno.
Vuelvo a cerrar los ojos y esta vez aprieto los puños deseando no pasar por lo que me espera. Y entonces el viento que sopló desviando el avión, me devolvió a la realidad.
Estoy frente a mi puerta, pero no es mi casa. La llave no abre. Toco el timbre, abre un hombre robusto y con la sonrisa más cálida y simpática que jamás imaginé. "Hola, Rodri", me dijo.
Y entendí que la entrevista no debía preocuparme más.
 
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Olor a gas
Hacía frío. Dejar la cama fue una decisión difícil, pero del otro lado de la balanza del hacer estaba la cita médica pactada hacia casi cuatro meses. Me levanté. Mientras desayunaba apurada, solicité un auto de aplicación. La demora entre sentarme en la cama y sacarme el pijama había sido más larga que lo que imaginé en ese momento.
Como vivo en una calle sin salida, me fui hasta la esquina, en un intento de solidaridad con el conductor. Al verme, debió imaginar que era yo e hizo un juego de luces; respondí con un saludo. Luego concluiría que era parte del irreverente apuro natural de sus pocos años.
Abrí la puerta blanca y al tiempo del Buen día de los ojos azules, dije: 
Hay olor a gas.
El clima cambió de golpe. Unos microsegundos de silencio bastaron para que nunca responda el Buen día. A cambio nos dijimos:
–¿Olor a gas?
–Si… o a algo similar… no sé.
Me ubiqué en mi asiento, le di el código y me dijo:
–Este auto es a gas.
–Bueno, tal vez no sea exactamente olor a gas. Hay un olor raro… como un poco metálico –dudé–. ¿Fumaste acá?
–No –un no rotundo y hasta un poco enérgico. Como si hubiera cometido una infidencia con la duda.
La charla quedó ahí. Puso el mapa que le indicaba el camino. Entonces, insistí con la charla sugiriéndole un camino alternativo por la hora, para asegurarnos un par de minutos menos de viaje. Ya padecí en ese horario el tránsito de la avenida que le daban como ruta principal. Indicó con la misma determinación de antes que esa era la ruta más directa.
Decidí callar.
Durante todo el viaje, el olor me hizo cosquillas en la nariz, pero aún más me molestó que en cada semáforo y espera, los ojos azules se posaban en el teléfono iniciando chats con stickers y mensajes de ¿En qué andas? No uno, varios. Y en cada demora de la ruta.
Mi mirada controladora no dejó de observar cada movimiento del muchacho mientras mi nariz intentaba sin éxito acostumbrarse al olor indefinido. Más de un par de veces recibí una mirada escrutadora, espejo retrovisor mediante.
Por suerte, y muy a pesar del conductor, después de varios minutos de demora en la avenida, llegamos a destino. Un gracias seco, directo y protocolar salió de mi boca al abrir la puerta y bajar. No hubo respuesta.
Adentro, con el olor sutilmente asfixiante dejé todo el fuego de la repulsión que me fue generando cada segundo dentro de ese automóvil. Cerré la puerta tras de mí y quedé, de pie, en la vereda. Quedé observando cómo el auto blanco doblaba para desaparecer de mi vista. Y entonces, ocurrió.
Un estruendo escandalosamente infernal y una columna de humo negro.
Era olor a gas.
 
 
 
Martín
 
Inevitable
Sé que me voy a caer.
¿Por qué es que lo sé?
No lo sé.
Será intuición o premonición.
 
Solo sé que me voy a caer.
 
Pienso en las circunstancias para estar atento:
un resbalón sería clásico,
los empujones serían inevitables donde haya mucha gente,
caminar levantando los pies sería obligado,
prioritario mirar por donde piso, hacia adelante y los lados,
seguro habrá una paloma enojada.
 
Pienso en el remedio:
pañuelos y gasas en caso de sangrado,
toallas húmedas en caso de suciedad,
un analgésico,
caer en forma de bolita, rodar gracioso y levantarme.
 
Pienso en tomar medidas para evitarlo:
los cordones de los zapatos con doble nudo,
la suela de la punta bien pegada,
el pantalón por encima del tobillo,
mis rodillas deben estar bien y mi mente despejada,
nada de bolsas ni bolsos,
las manos libres para poder agarrarme,
llevar puestos los anteojos para el sol.
 
Detener el tiempo.


Andrea

Feliz final

Mil colores esparcidos  por todo el cuarto, colores con filo y humedad. Pedacitos de vidrio que recorren el aire a la luz del rayo polizonte del sol que entra por la ventana.

Gotas aquí, allá, por las paredes, la alfombra, mi cama, mi ropa, se juntan en una cascada invertida. Es una ola que reclama cada gota que perdió en su batalla contra mí. 

El pez abre los ojos más grandes que nunca, cuando ya está por quedarse sin aire, recibe la inesperada lluvia que se guarda toda en esa caja de cristal que se reacomoda cual rompecabezas.

La pelota retrocede, de mojada a seca, de lejos a cerca, del aire a mi mano.

Fuerte el grito de mamá que dice: con la pelota en la pieza no.

 
 
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LA MUSIQUITA DE HOY




Pensé en menú, pensé en platos, pensé en ManalJugo de tomate frío

jueves, 25 de junio de 2026

20 ~ Junio con la Mary / Encuentro 4

Último encuentro con la Mary. Quisiera dejarles más cosas, más notas, más fotos. Pero de aquí en más, la búsqueda es de ustedes.

Nos despedimos de ella con una NOTA de Página12, y estas dos fotos: una donde posa natural, como ella era; la otra, con el amor de toda su vida, Molly Malone.













Ah... y este poema.



Cuarenta años

 

durante cuarenta años
las hojas de blanco papel han
pasado bajo mis manos y he intentado
mejorar su pacífico

vacío, al depositar
pequeños caireles pequeños tallos
de letras escritas
pequeñas llamas saltando

ni una página
fue menos que fascinante
discurso lleno de cadencia
sus pálidos nervios escondiéndose

en las curvas de las Qs
detrás de las marciales Hs
en los pies palmeados de las Ws
cuarenta años

y de nuevo, esta mañana como siempre
me detengo mientras el mundo vuelve
mojado y hermoso, estoy pensando
que el lenguaje

no es ni siquiera un río
ni siquiera un árbol ni siquiera un campo verde
ni siquiera una negra hormiga que viaja
enérgicamente modestamente

de día a día, de una
dorada página a otra.

 

 

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CONSIGNA DE ESCRITURA AO VIVO


Un poema que habla sobre la escritura, sobre el alcance del lenguaje y también sobre la naturaleza, frente a la cual a menudo no hay palabras. Y no se refiere a los grandes eventos naturales: no habla del Everest, ni de una catarata, ni de la selva amazónica. No. El lenguaje no es ni un río ni un árbol, dice Mary Oliver. Ni una hormiga que viaja de una página a la otra.


He aquí la consigna para vos:

 

Durante …….. años
las hojas de blanco papel han
pasado bajo mis manos

 

Completá y continuá este texto con tu propia experiencia de escritura.


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LA MUSIQUITA DE HOY 



Ella, su voz, este poema con el que la conocí:



jueves, 18 de junio de 2026

19 ~ Junio con la Mary / Encuentro 3



Te dejo una foto de la Mary discurseando y, además, un poema: hoy te traigo una casa (a mí que me gustan tanto...)








Tengo una casa
(Devociones. Poesía reunida. Lumen, 2025. Publicado originalmente en Cisne, 2010)
Tengo una casa, pequeña pero confortable. Hay una cama, un escritorio, una cocina, un baño, un teléfono. Y todo lo demás, ya sabés cómo va: las cosas reúnen.
Afuera las nubes de verano van a la deriva, todas con vagas y bellas caras. Y ahí están los pinos que crecen fragantes y ambiciosos, aunque ni siquiera conocen sus nombres. Y ahí está el cinzontle, una y otra vez alza el vuelo de su árbol de espinas y danza, realmente danza en el aire. Y hay días en que desearía no poseer nada, como la hierba.

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CONSIGNA DE ESCRITURA

Escribir un texto que contemple la estructura del que leímos. 

*Una primera parte, donde cuentes algo respecto a la casa, a una casa, a tu casa, a cualquier casa (mirada hacia el interior); podés incorporar todas las cosas y no-cosas que desees (Mary no profundiza esto, lo elide diciendo "Y todo lo demás, ya sabés cómo va: las cosas reúnen". Y lo elide porque en el final desea librarse de toda posesión).  

*Después, una segunda parte donde te refieras al afuera: el cielo, el jardín, el balcón, la calle (mirada hacia el exterior), donde también podés incorporar lo que desees: naturaleza, personas, sensaciones, cosas y no-cosas. Prestá especial atención al contrapunto entre adentro y afuera. Tal vez, si lo pensamos un poco, más que un texto sobre casas sea un texto sobre cosas, sobre la posesión en contraposición con lo despojado del mundo natural que simpelemente vive.

*¿La conclusión de este texto? Como más te guste. Dejate llevar... el adentro y el afuera te van a marcar el camino hacia eso que querés decir, eso que empuja para salir a la superficie del texto. Para Mary fue el deseo de despojarse de todo, de no poseer. Para vos puede ser cuaquier otro deseo. 


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LOS TEXTOS DE USTEDES


Mirna
La cita
Yo buscaba y ella me encontró.
Hoy, por fin, será la cita.
Rumor de nervios con gusto a impaciencia
en este otoño elegido para nuevos intentos.
Llegué. Puntual.
Estoy aquí, de pie, frente a unas rejas.
Asoman, entre los negros barrotes, vivaces ramas amarillas.
Detrás, una puerta de gentil madera invita a entrar.
Susurra un Bienvenidos y abre paso hasta el final…
Verdes pardos y ocres y marrones invitan a soñar.
Dentro, tenue luz de hogar.
De rayo de sol entrando sin permiso.
De aroma a charlas; de olor a abrazos.
Me invade una certeza.
¿Dónde, si no, volver a anclar mi vida?

Claudia V.
Mi casa
Mi casa…
A veces creo que tiene lo justo; otras, demasiado…
Tiene luz, mucha luz.
Lo demás poco importa.
Derribé paredes para que la luz llegue a todos lados.
Tiene flores y plantas que se cuelan por las ventanas.
Lo demás poco importa.
 Entregan aire y color a mi vida.
En cada rincón un recuerdo que me hace feliz.
Cada uno de ellos me hace “volver aquellos sitios donde amé la vida”.
Lo demás… no importa.

Claudia S.
   Mi antigua casa primero fue pequeña como una casita de juguete. La cocina tenía una arcada que daba al comedor. En el baño una bañadera centraba la atención de niños y grandes.
   La casa fue creciendo y nosotros con ella. Como no daba a la calle, yo trataba de empujar todos mis sentidos hacia afuera. Y adivinar de qué color podían ser los autos de la calle y la intensidad del bamboleo de los árboles. Una vez al año, los aviones interrumpían a las nubes con un espectáculo.
    La casa que se volvió grande se vendió.  Allá, quedó todo lo que no hubiera podido traer en cientos de cajas. En la que habito ahora, todos los ruidos estremecen los ambientes. El ronroneo de un gatito durante el día y su llanto en las noches cuando nadie lo sostiene. Los espacios no son tan amplios y de a poco trato de acomodarme para encontrar el mío. Amanece y la luz se escurre por todas las ventanas. Me arrimo a uno de los vidrios y puedo descubrir cómo se va a presentar el día. Los transeúntes despiertan historias en mi mente. Un señor mayor con muchas canas, una chica joven y un beso apurado. ¿Cuánto podría escribir con todo lo que veo ahora? Y las respuestas son tan infinitas que hasta las casas vacías narrarían polifónicamente sus propias vidas.

Rosana
Casa viva
Cuando llegamos a la casa, uno de nuestros hijos tenía un año y medio. El otro iba a llegar tres años después.
En ese momento, la pre moldeada convivía con juguetes desparramados por el piso. A medida que los chicos fueron creciendo, a ella también le tocó ir remodelándose.
Cuando se fueron los hijos, llegaron los gatos.
Tenemos un quincho, habitaciones para todos, tres baños y un living. El teléfono de línea ya no lo usamos. Los colores de las paredes fueron cambiando, sahumamos y seguimos agrandando los ambientes.
En la casa amplia, usamos la premisa que me enseñó mi mamá cuando vivía en su casa.
Dejá las cosas igual o mejor de como las encontrás.
Afuera, en el jardín, las cotorras verdes flúo vienen a comer los frutos naranjas de las palmeras. La hiedra trepa alta, por la medianera. Lantanas y asclepias tienen nombres sofisticados de los que ni se dan cuenta. Cuando florecen en primavera, invitan a la monarcas a hospedarse, y pasan la vida a la siguiente generación de mariposas. No las vamos a buscar, ellas siempre encuentran el lugar para venir.
Esta casa viva, vive con la premisa de mi madre, pero de una manera nueva. Hacé lo que te gusta que hagan, aunque no siempre nos sale.

Laura
Mi casa
sus paredes frágiles
de tantos bombardeos
igual sigue en pie
sus raíces la sostienen
hay un par de ventanas
que reciben y despiden al sol
pero también hay rejas
y llaves y miedos
por los rincones se ve
la humedad acumulada
¿será que también lloran las paredes?
¿será que el invierno amontona las tristezas?
habrá que esperar la primavera
traspasar la puerta
mirar el jardín y
los árboles de la vereda
escuchar la vida
contemplar su presencia
desde afuera
es necesario y casi urgente
la mirada desde otra perspectiva
los geranios tapan las grietas
la santa rita florece
el pasto recupera el verde
mi casa es mi historia
una más del barrio
de las que siguen en pie
después de los bombardeos.


Martín
El encuentro
vivo aquí desde hace no sé cuánto,
veo siempre las mismas cosas
aunque no son las mismas,
veo el shampoo
que no siempre es el mismo
pero siempre es shampoo,
la maquinita, los toallones, lo de siempre.
Sentir el agua correr
ver subir el vapor
ruido de cascada
todo me da paz.
Nunca supe
¿qué hago acá?
solo miro y espero.
A mí no me espera nadie.
Tomo el aire húmedo
miro todas las cosas una vez más
para recordarlas
lo miro pensando en olvidarlo
aleteo muy fuerte, decidida
y salgo por la claraboya.
La claridad inmensa me abraza
el viento me empuja hacia algún sitio
veo verdes imponentes
azules hermosos
otras claraboyas.
Me dejo llevar por el viento
a lugares que nunca imaginé.
Veo a otros igual a él
y entiendo la esperanza.

Adri
Nido
Tengo una casa linda, fue cambiando con el tiempo, pero siempre es la misma. Como yo, que empecé a vivir en ella cuando era chica y ahora tengo canas, fui cambiando en muchas cosas, pero soy la misma.
Mi casa es muy luminosa, tiene ventanas enormes, la cocina es amplia, con una gran mesada y un horno industrial. Tiene un patio precioso y un jardín bastante desordenado, lleno de plantas sin podar, algunas crecieron solas.
Volver a casa siempre me devuelve el alma al cuerpo, apenas entrando, casi al lado de la puerta, me saco los zapatos. Hoy me olvidé el paraguas, y claro, llovió torrencialmente. Que se mojaran estos zapatos viejos, era lo que necesitaban para jubilarse.
Voy a comprar un cuadro nuevo, para tapar el agujero que quedó donde estaba el de nuestra boda. Ahora necesito unos mates, y sentarme a escribir un rato, aunque la inspiración se hace rogar.
El gato llora en la puerta. El vecino de enfrente sale a fumar y se sienta en el umbral. Las ventanas de su casa, siempre cerradas, me dan curiosidad. El árbol de la vereda, casi desnudo por el otoño, sigue soltando todas sus hojas, y tan libre se lo ve que parece desorientado. Como yo, que cuando digo que la soledad me hace libre se que me miento: lo único que quiero es volver a escucharlos corriendo por la casa, andar pateando los juguetes desparramados y, a la noche, acurrucarme en tus brazos.


Cintia
El espacio era reducido, dos camas y un sillón y el placard de medio vidrio dividiéndolo en dos.
Los metros eran pocos, pero parecían un millón y el tiempo paso rápido entre merengues con dulce y sol.
La ventana enmarcaba una porción de mar, me gustaba ver de noche las luces de la ciudad o esperar los rayos después del trueno cuando llovía sin parar.
Quizás la nostalgia es saber lo perdido, el tiempo... El novenotrece...la infancia. 
Quizás fue un intento por repetirlo, por dejar la misma marca en otras vidas descendientes.
Quizás no vuelva, quizás se transforme pero yo ya sé cómo huele la felicidad.

Andrea

Mi casa
Nunca pensé tener una casa tan grande. Espaciosa, fuerte, antigua. Todo eso me hizo estar segura siempre, más allá de su fachada descascarada y de sus manchas de humedad.
La casa vino con un fondo grande, muchas plantas y dos árboles tan generosos que se llenan de hojas en primavera y verano, tapando los fuertes rayos del sol. Y en otoño se despojan de su ropaje para que en el invierno el sol cubra toda la casa.
Agradezco tanto que haya sido mi nido, nuestro nido…pero ahora la siento muy vacía, parece mas grande que nunca. Tanto ella como yo estamos esperando que se pueble de risas de la niña que llego a nuestras vidas.
Andre

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LA MUSIQUITA DE HOY



Una de Natalia Lafourcade, haciendo clic ACÁ


jueves, 11 de junio de 2026

18 ~ Junio con la Mary / Encuentro 2

Esta foto de una Mary jovencísima y un poema.

Plegaria
(Devociones. Poesía reunida. Lumen, 2025. Publicado originalmente en Sed, 2006)
Que nunca deje de ser traviesa,
que nunca deje de ser atrevida.
Que mis cenizas, cuando las tengas, amiga,
y las entregues al océano,
salten en la espuma de las olas,
amando aún el movimiento,
aún dispuestas, más allá de todo,
a danzar por el mundo.

 

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Consigna de escritura


Escribí una plegaria. Puede ser en prosa o en verso. Puede estar contenida en otro texto. Puede ser parte de algo más grande, algo que la contenga. Puede ser la plegaria de un personaje que ya escribiste en otra oportunidad. Puede ser la plegaria de un ser imaginario. Puede ser la plegaria de un personaje de ficción existente (¿qué plegaria saldría de los labios de Superman, del Zorro, de la Mujer Maravilla?). Puede ser la plegaria de un animal.



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LOS TEXTOS DE USTEDES


Karina
Plegaria de La Princesa
 
Que no se acaben nunca tus poemas
que tus versos suaves se deslicen
por mi piel
y tus letras de fuego sigan
marcando mi alma
 
Que no haya magia
dragones
ni humanos
que nos separen para siempre
Y que quien se atreva
se quede solo
con su intento enroscado
en las manos
 
Que toda tierra
todo cielo
toda agua
y todo fuego
sean siempre nuestro lugar
 
Que tus ojos se queden
a mi lado
cuando nadie más quiera ver
el amor
 
____________
 
Plegaria de El Dragón de Agua -versión 1-
 
Que no se sequen los ríos
para que puedan llevarse
las penas
que no puedo quitarte
 
Que los espejos no intenten engañarte
al ocultarte tus dones y belleza
Que las espadas no corten
la frescura de tu risa
 
Que los pasos del ejército
no silencien tu poder
y que tu pelo suelto y dorado les
marque el camino
del amor
 
Plegaria de El Dragón de Agua -versión 2-
 
Que no se sequen los ríos
para que puedan llevarse
las penas
que no puedo quitarte
 
Que los espejos no intenten engañarte
al ocultarte tus dones y tu belleza
Que las espadas no corten
la frescura de tu risa
 
Que los pasos del ejército
no silencien tu poder
y que tu pelo suelto y dorado les
marque el camino
del perdón
 
Que tus ojos se queden
a mi lado
cuando nadie más quiera ver
el amor
Andrea
 
Mi plegaria
Ojalá mi mirada sepa de conciencia.
Ojalá mi corazón sepa de valentía.
Ojalá mi mente sea siempre receptiva.
Y nunca me falten las manos que ayuden a armarme,
cuando decida juntar los pedacitos de mí,
que fui dejando en el camino que ya recorrí.
Gracias por lo sufrido y por lo no sufrido.
Gracias por los regalos, las pérdidas y lo que vendrá.
Gracias por ser esta mujer aún sin completar
Claudia V
 
Señor
No permitas que la maleza ahogue mis flores
Ni que las cortinas impidan entrar la tibieza del sol.
Que el eco de las risas no se apague nunca
y el abrazo no falte jamás.
Que siempre busque caminos no trazados.
Que no deje de escalar montañas, aunque me falte el aire
y que baile en el mar
sin importar las miradas intrusas.
Que cuando la Pacha me abrace,
me convierta en estrella
Para alumbrar los caminos no trazados
De los que tanto amo.
Mirna
"Dejen que los niños vengan a mí" Mt 19:14.
 
Si este ruego te hace cantar, canta. 
La farolera estará orgullosa.
 
Una plegaria debo hacer,
no tengo idea de por qué 
Pero solo por cumplir
ya no me puedo resistir.
 
Hay que pensar palabras 
que digan cosas necesarias y suene a oración.
Hagan juntar las manos y que hablen a Dios.
Luego de decirlas las podrán pensar
O dejarlas olvidadas en algún lugar.
 
Vamos que ya sale,
que ya va a salir. 
No tengo ideas,
me quiero morir.
Voy a recitarlas
con el corazón 
Aunque no entienda
lo haré con fervor.
Buscaré una peli
para despejar.
Uy, no tengo cable,
olvidé pagar.
Oh, Jesús, soplame
una oración. 
O sino mañana 
haré un papelón.
 
 
Adri
 
Plegaria
Que el aire siempre traiga aroma a pan caliente
Que la tierra sea fértil y su paciencia infinita nos de tiempo para florecer
Que el fuego sea amable, que mantenga tibia la mirada, calientes las manos y encendida
la pasión.
Que el agua sea abundante, que limpie las heridas y vuelva a correr.
Que el hueco de mis manos guarde como un tesoro el calor de las tuyas.
Que siempre tenga ganas de volverme a enamorar.
 
 
Laura
 
PLEGARIAS
Plegaria de hormiguero

Pedimos que este invierno
la comida nos alcance
y los que están en la calle
no sean pisoteados
que los polvos envenenados
no lleguen hasta ellos
ni a nuestro hogar
que el sacrificio de este año
que hizo toda la colonia
permita que las nuevas generaciones
tengan sus mandíbulas fuertes
para que con su trabajo del verano
llenen de alimentos nuestra tierra
honrando a los ancestros.
 

Plegaria vegetal

Que el rocío humedezca los brotes
y el aire sacuda los miedos
que la savia circule con ganas
cuando el sol calienta el cuerpo
que al llegar la primavera
el fruto caiga y la semilla no muera
que las flores sonrían
que abejas y colibríes
las visiten siempre
que si su destino es ser arrancadas
que sea con ternura
para llegar a manos
de alguien que ama
o de quien acepta una disculpa
 

Plegaria al recuerdo

Que su sonrisa no se borre
y su voz se quede cerca
que la ternura me abrace siempre
y que siempre sea su recuerdo
mi primer pensamiento
que pueda vivir mi vida
sin olvidarme de la suya
y si me olvido
que el aire me pegue
se me seque la mirada
y entre nieblas desaparezca.
 

Plegaria del hombre araña

Que mis muñecas no sientan dolor
y pueda sentir el pulso
que mis pies se acostumbren
a caminar sobre la tierra
que el miedo me invada
sin traje y sin máscara
que mi cara se desencaje
que pueda pedir ayuda
a los gritos
y algún superhéroe
aparezca para salvarme.


Cintia
Pedir hasta volverme atea.
Pedir hasta vaciarme de fe.
Pedir hasta que las rodillas se me acalambren.
Pedir una y mil veces.
Me persigno para darle inicio al ritual.
Intercalo agradecimientos que suenan más a cumplido que a sentido.
Me concentro en invocar un dios que no sé si existe.
Me declaro creyente como quien se hace socia de un club.
Le pido por mí, le pido por ellos.
Cierro los ojos como acentuando el deseo.
Vuelvo a agradecer, como quien equilibra una balanza.
Intento creer en los milagros, confiar en el poder divino.
Pido perdón por lo que hago mal, sabiendo que voy a volver a hacerlo.
Suspiro profundo creyéndome merecedora indiscutida de lo que declaro necesitar.
Dejo caer una lágrima, un poco por desahogo y otro poco para agregarle dramatismo.
Planeo una extorsión disfrazada de promesa que no estoy segura de poder cumplir.
Me levanto mientras me sacudo las rodillas y termino mis plegarias con otra persignación.
Y me alejo de esa cruz, un poco menos atea y con un poco más de fe.


Martín 
Palabras lindas para mi vecina

Ahí viene mí vecina, la que siempre sonríe 
Quisiera una buena frase para hoy
Para interesarla,
que la haga pensar en lo profundo de mi ser.
Una que sea poética, algo Intelectual pero moderna. 
Algo que le quede picando en la cabeza
que imagine que soy el mundo que la rodea
Unas pocas palabras te pido
para que que con ellas 
dé vuelta la cabeza, me mire y hablemos.
Quisiera frases inspiradoras para conocerla
más allá de su cordial sonrisa.
Está pasando por al lado mío
Tomo aire y la miro
Espero mi frase,
Ella también.
¿Cómo debería comenzar?
Tal vez con una palabra cualquiera el resto salga.
Me sonríe y sigue
Le sonrío cordial, le sonrío mudo.
Dobla la esquina, se vá.
Dejá, otro día volveremos a intentar.
    


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LA MUSIQUITA DE HOY



Aretha te reza una pequeña plegaria ACÁ



jueves, 4 de junio de 2026

17 ~ Junio con la Mary / Encuentro 1

 Mary Oliver (USA, 1935-2019)

 

Mary Oliver fue una «guía incansable del mundo natural», escribió Maxine Kumin en Women's Review of Books, «especialmente de sus aspectos menos conocidos». La poesía de Oliver se centraba en la quietud de los sucesos de la naturaleza: colibríes laboriosos, garzas, estanques inmóviles, «búhos delgados / acurrucados con sus ojos brillantes». Kumin también señaló que Oliver «se mueve con total comodidad en los márgenes de las cosas, en la línea entre la tierra y el cielo, la delgada membrana que separa lo humano de lo que vagamente llamamos animal».

 

La nota completa (un poco de su biografía y recorrido) AQUÍ


Algunos poemas

 

Gansos salvajes
No tienes que ser buena.
No tienes que atravesar el desierto
de rodillas, arrepintiéndote.
Solo tienes que dejar que ese delicado animal
que es tu cuerpo ame lo que ama.
Cuéntame tu desesperación y te contaré la mía.
Mientras tanto, el mundo sigue.
Mientras tanto, el sol y los guijarros cristalinos
de la lluvia avanzan por los paisajes,
las praderas y los árboles frondosos, las montañas y los ríos.
Mientras tanto, los gansos salvajes, que vuelan alto
en el aire azul y puro,
vuelven nuevamente a casa.
Seas quien seas, por muy sola que te sientas
el mundo se ofrece a tu imaginación,
y te llama, como los gansos salvajes, chillando con excitación
anunciando una y otra vez
tu lugar en la familia de las cosas.
 


El viaje
Un día por fin supiste
lo que tenías que hacer, y lo empezaste,
aunque a tu alrededor algunas voces
insistían en gritar
malos consejos…
aunque toda la casa
se puso a temblar
y sentiste el viejo tirón
en los tobillos.
“¡Arréglame la vida!”,
gritaba cada una de las voces.
Pero no te detuviste.
Sabías lo que tenías que hacer,
aunque el viento husmeara
con sus dedos rígidos
hasta en los cimientos,
aunque su melancolía
fuese tremenda.
Ya era bastante tarde
y era una noche espantosa
y la carretera estaba llena
de ramas y piedras caídas.
Pero poco a poco,
a medida que dejabas atrás sus voces,
las estrellas comenzaron a arder
a través de las láminas de nubes,
y se oyó una voz nueva
que lentamente
reconociste como tuya,
que te hacía compañía
mientras a zancadas
penetrabas cada vez más en el mundo,
con la decisión de hacer
lo único que podías hacer…
la decisión de salvar
la única vida que podías salvar.
 
 
El día de verano
¿Quién creó al mundo?
¿Quién hizo al cisne, y al oso negro?
¿Quién dio forma al saltamontes?
Me refiero a este saltamontes,
el que acaba de saltar en la hierba,
el que ahora come azúcar de mi mano,
el que mueve las fauces de atrás para adelante y no de arriba abajo,
el que mira a su alrededor con enormes ojos complicados.
Ahora levanta una de sus patas y se lava la cara cuidadosamente.
Ahora de pronto abre sus alas y se va flotando.
Yo no sé con certeza lo que es una oración.
Sin embargo sé prestar atención
y sé cómo caer sobre la hierba,
cómo arrodillarme en la hierba,
cómo ser bendita y perezosa,
cómo andar por el campo,
que es lo que llevo haciendo todo el día.
Dime, ¿qué más debería haber hecho?
¿No es verdad que todo al final se muere, y tan pronto?
Dime, ¿qué piensas hacer con tu única, salvaje y preciosa vida?
 
 
Nada es demasiado pequeño como para no hacerse preguntas
El grillo no se pregunta
si existe el cielo
o, si es que existe, si habrá espacio para él.
Es otoño. El romance ha acabado. Aun así, canta.
Si puede, entra en una casa
por el resquicio más pequeño de la puerta.
Entonces la casa se vuelve más fría.
Canta despacio y más despacio.
Y de pronto, nada.
Debe de significar algo, no sé qué.
Pero sin duda no significa
que no haya sido un excelente grillo
durante toda su vida.
 


A veces
 
1.
Algo surgió
de la oscuridad.
No era nada que había visto antes.
No era un animal
ni una flor,
a no ser que fuera de las dos cosas.
Algo surgió del agua,
la cabeza del tamaño de un gato
pero toda embarrada y sin orejas.
Yo no sé lo que es dios.
No sé lo que es la muerte.
Pero creo que tienen
un pacto fervoroso y necesario.
 
2.
A veces
la melancolía me deja sin aliento…
 
3.
¡Agua del firmamento! ¡Electricidad de la fuente!
¡Locas ambas por crear alguna cosa!
Los rayos más brillantes que cualquier flor.
Los truenos sin un hueso adormilado en el cuerpo.
 
4.
Instrucciones para vivir una vida:
Prestar atención.
Asombrarse.
Contarlo.
 
5.
Dos o tres veces en mi vida descubrí el amor.
Siempre parecía que lo arreglaba todo.
Siempre arreglaba muchas cosas
pero no todo.
Pero yo quedaba agradecida como si en efecto lo hubo
arreglado todo, y por completo.
 
6.
Dios, descansá en mi corazón
y fortaleceme,
sacame el hambre de respuestas,
dejá que las horas jueguen con mi cuerpo
como las manos de mi amada.
Que la cabeza de gato vuelva a aparecer:
el menor de tus misterios,
probablemente algún primo salvaje de mi propia sangre,
probablemente algún primo de mi propia sangre salvaje,
en el plato hondo negro del estanque.
 
7.
La muerte me espera, ya lo sé, a la vuelta
de alguna esquina.
Eso no me divierte.
Tampoco me da miedo.
Después de la lluvia, volví al campo de girasoles.
Estaba fresco, y yo no estaba nada adormilada.
Anduve despacio, y me puse a escuchar
a las raíces locas, en la tierra empapada, que reían y crecían.
 
  

A la mañana temprano, mi cumpleaños
Los caracoles se mueven entre las campanillas
sobre el trineo rosado de su cuerpo.
La araña duerme entre los pulgares rojos
de las frambuesas.
¿Qué voy a hacer, qué voy a hacer?
La lluvia es lenta.
Bajo ella los pajaritos reviven.
Hasta los escarabajos.
Las hojas verdes la beben a lengüetazos.
¿Qué voy a hacer, qué voy a hacer?
La avispa se sienta en el porche de su castillo de papel.
La garza azul sale de las nubes flotando.
El pez salta, todo arco iris y boca, del agua oscura.
Esta mañana los lirios de agua no son menos hermosos, creo,
que los lirios de Monet.
Y yo no quiero más ser útil, ser dócil,
guiar
a los chicos desde los campos hasta el texto
de la civilidad, enseñarles que son (no son) mejores
que el pasto.
 


La vida es bastante parecida
La vida es bastante parecida
cuando todo va bien
resonante
cotidiana.
Pero ¿quién que no esté
bajo el sello del desastre
puede entender cómo es la vida
cuando todo empieza a temblar?
 
 
Percy y los libros
A Percy no le gusta cuando leo.
Pone su hocico sobre el libro y gime.
Revolea los ojos, a veces estornuda.
El sol está arriba, dice, y el viento abajo.
Afuera está el mar y juegan los perros de los vecinos.
Pero Percy, digo. ¡Las ideas! ¡La elegancia del lenguaje!
Las percepciones, las ironías, las historias hermosas
que nacen y mueren y giran en torno a la fuerza, o al coraje.
¿Libros? dice Percy. Una vez me comí uno, y fue suficiente.
Salgamos.
 


Paisaje
Todas las mañanas le doy la misma vuelta
al estanque, y pienso: si un día se me cierran
las puertas del corazón, más me vale morirme.
Todas las mañanas, al menos hasta ahora,
estoy viva. Y ahora los cuervos se desprenden
de la oscuridad y se lanzan al cielo:
como si toda la noche hubieran pensado
en cómo les gustaría que fueran sus vidas
e imaginado sus propias alas: fuertes, gruesas.
 


Rezar
No tiene por qué ser
el lirio azul, pueden ser
yuyos en un baldío o un puñado
de piedritas; sólo
prestá atención, después
improvisá algunas palabras y no intentes
hacer nada sofisticado, esto no es
un concurso, es una puerta
que da a la gratitud, y un silencio
en que se abren otras voces.
 


Humildad
Los poemas llegan listos para usar.
Los poetas son sólo un medio de transporte.
 


Esto y aquello
En la temprana danza de un día nuevo:
cachorros que dan saltos en la playa,
delfines que dan saltos a metros de la orilla:
alguien se agacha para darme un beso
lento.
 


¿Cómo te amo?
¿Cómo te amo?
Así y asá. Con muchísimo
gusto. ¿O preferirías
que te lo demostrara
en la práctica? Así
y asá y
así y
ya basta de palabras
 
 
Esto no es
Esto no es sólo la sorpresa y el placer
Esto no es sólo la belleza que algunas veces quema.
Esto no es una bendición con principio y final.
Esto no es sólo una locura de verano.
Esto no es condicional.
 
 
Tres cosas que conviene recordar
Mientras bailes
podés romper las reglas.
Algunas veces romper las reglas
es ampliar las reglas.
Otras veces no hay reglas.
 
 
Me preocupaba
Me preocupaba mucho. ¿Va a crecer el jardín, los ríos
van a correr para el lado que es, la tierra va a girar
como le enseñaron; y, si no, cómo hago
para arreglarlo?
¿Tenía razón, estaba equivocada, me van a perdonar,
puedo hacerlo mejor?
¿Voy a poder cantar alguna vez? Incluso los gorriones
son capaces, pero yo, en fin,
no puedo cantar nada.
¿Veo cada vez menos o sólo me lo estoy imaginando,
me va a dar reuma,
tétanos, demencia?
Al final, me di cuenta de que tanto preocuparme no servía para nada.
Y dejé de angustiarme. Y agarré mi viejo cuerpo
y salí a la mañana
y me puse a cantar.
 
 
La profesora de poesía
La universidad me dio una nueva y elegante
clase para enseñar. Solo una cosa,
dijeron. No puedes traer a tu perro.
Está en mi contrato, dije. (Me había
asegurado de eso).
Regateamos y me mudé a una vieja
clase en un viejo edificio. Acuñé
la puerta abierta. Puse un cuenco de agua
en el aula. Podía oír a Ben entre
otras voces ladrando, aullando en la
distancia. Luego llegarían todos—
Ben, sus colegas, uno o dos perros
extraños quizá, todos felices y sedientos.
Bebieron y se echaron ahí entre
los estudiantes. A ellos les encantó.
Escribieron todos poemas sedientos, felices.
 


Bajo a la orilla
Bajo a la orilla por la mañana
y dependiendo de la hora las olas
rompen o rebotan,
y yo digo, oh, soy desgraciada,
¿qué haré…
qué debería hacer? Y el mar,
con su voz encantadora, dice:
Discúlpeme, tengo trabajo que hacer.
 
 
Los otros reinos
Considerad los otros reinos. Los
árboles, por ejemplo, con sus títulos
de sonido meloso: roble, álamo, sauce.
O la nieve, para la que la gente del norte
tiene docenas de palabras que describen sus
diferentes llegadas. O las criaturas, con su
pelaje grueso, su mirada tímida y sin palabra. Su
sentido infalible de lo que sus vidas
están pensadas para ser. Así el mundo
crece denso, crece salvaje, y tú también,
creces densa, dulcemente salvaje, tal y como tú
también naciste para ser.
 
 
Algunas preguntas que podrías hacer
¿Es el alma sólida, como el hierro?
¿O es tierna y quebradiza, como
las alas de una polilla en el pico de un búho?
¿Quién la tiene y quién no?
Sigo mirando a mi alrededor.
La cara del alce es tan triste
como la cara de Jesús.
El cisne abre sus blancas alas lentamente.
En otoño, el oso negro lleva hojas a la oscuridad.
Una pregunta lleva a otra.
¿Tiene forma? ¿Como un iceberg?
¿Como el ojo de un colibrí?
¿Tiene un pulmón, como la serpiente y la vieira?
¿Por qué debería tenerla yo y no el oso hormiguero
que ama a sus crías?
¿Por qué debería tenerla yo y no el camello?
Piensa en ello, ¿qué me dices de los arces?
¿Qué de los iris azules?
¿Qué sobre todas las piedrecillas, sentadas solas bajo la luz de la
luna?
¿Qué sobre las rosas y los limones y sus hojas brillantes?
¿Qué sobre la hierba?
 
 
Primavera
En alguna parte
una osa negra
acaba de salir del sueño
y está mirando
 
abajo en la montaña.
Toda la noche
en la abrupta y somera agitación
de la primavera temprana
 
pienso en ella,
sus cuatro negros puños
golpeando la grava,
su lengua
 
como un fuego rojo
tocando la yerba,
el agua fría.
Hay solo una cuestión;
 
cómo amar este mundo.
Pienso en ella
alzándose
cual un negro y frondoso saliente
 
para afilar sus garras contra
el silencio
de los árboles.
Sea lo que sea
 
mi vida
con sus poemas
y su música
y sus ciudades de cristal,
 
es también esta deslumbrante oscuridad
bajando
de la montaña,
respirando y probando;
 
todo el día pienso en ella,
sus dientes blancos,
su ausencia de palabras,
su amor perfecto.

 

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CONSIGNA DE ESCRITURA

 

Leemos este poema: 

Arroz

 
Creció en el barro oscuro.
Creció bajo las garras naranjas del tigre.
Sus tallos más finos que velitas, y tan firmes.
Sus hojas como plumas de garcetas, pero verdes.
Los granos en la cima, queriendo estallar.
Oh, sangre del tigre.
 
No quiero solo sentarme a la mesa.
No quiero solo comer y estar bien.
Quiero que salgas a caminar a los campos
donde el agua resplandece, y el arroz ha crecido.
Quiero que estés ahí, lejos del blanco mantel.
Quiero que te llenes las manos de barro, como una bendición.


 

Consigna: 
¿Qué es para vos llenarte las manos de barro?
Podés responder esta pregunta de muchas maneras. 

· Con un poema.
· Como si fueras un obrero de la construcción a quien un reportero se la formula.
· Como un jardinero.
· Con la voz de una nena o un nene que juega en el barro después de una lluvia intensa.
· Como si fueras una alfarera.
· Como si fueras un habitante de un pueblo originario.
· Como si fueras un ejecutivo de una importante empresa que se cae en la vereda.
· Como si fueras un perro o un chanchito.
· Un párrafo con cada una de las anteriores

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LOS TEXTOS DE USTEDES


Rosana
Agua
 
Del costado de un río
La tierra le regaló algo de sí
 
La musa, su mujer
La noticia, un soplo
 
Levantó una montaña
Como un pecho
y la ahuecó
Consagradas flamas
cocinaron la vasija
 
Tres ramas secas del viejo álamo
Ofrenda de la tierra
Y lianas verdes del bosque
Sirvieron para unirlas
 
En sus manos,
la base del mundo
y abrazar la montaña invertida
ya no frágil, ya no barro
 
Cargó el agua en la vasija
Del río que le dio el barro
Debajo un recipiente
Y recibir
Gota a gota el agua purificada
Y agua para cuando llegue el bebé
 

 
Adri
Barro
 
Me duele el cuerpo
tuve que andar caminando sin descanso
y sin rumbo
tuve que andar buscando eso
ese lugar seguro, ese refugio
donde pudiéramos respirar
sacarnos los zapatos y los corpiños
soltar la risa, el grito, el pelo
mirarnos desnudas sin pudor
sin jueces ni verdugos
sin soñar con ser perfectas
y tirarnos a chapotear en el barro como perras
como locas sueltas
para intentar calmar este dolor
porque hay una menos entre nosotras
pero cada vez somos más.
 
 
 
Claudia V
Manos en el barro
 
Barro, tierra blanda y generosa
.
Hundo mis manos y la tierra me acaricia, me abraza, me implora.
Hundo mis dedos con la semilla de la vida.
La tierra la acuna, la abriga…
Y la devuelve al sol, a la brisa, transformada en fruto brillante y jugoso.
.
La tierra implora la bendición de las lluvias.
Se entrega a ella y la recibe agradecida.
Terrones negros brillan al sol;
Insectos dormidos despiertan al aire húmedo
Y mi chiquita, tentada, la saborea a escondidas.
.
Emplasto para abejas,
Comida de muñecas
Delicia para el chapoteo
Desquicio de mamá
.
Polvo regado por el río
Se levanta en abrigo cálido en noche gélidas
Frescura para tardes tórridas
Cobijo para el cansancio y las penas
 
Barro, tierra, Pacha
La Pacha me espera para abrigarme,
 Para protegerme del mundo.
Conoce mis mezquindades y aun así me espera,
para devolverme generosa
en el noble recuerdo de los que me aman.
.
En tus entrañas escondes barro lejano, añoso
Barro que otras manos moldearon y acariciaron.
Barro que manos inocentes rescatan de su prisión
y vuelven a ofrendar.
 
Barro, negro, sucio
Barro dócil, sumiso, moldeable
Las manos se hunden para transformarlo
Se resiste, se endurece, se agrieta
El mal lo doblega, lo obliga a rendirse
Y hunde en él las manos ya sucias, corruptas, malignas
que devuelve en frutos rancios y pestilentes
.
En tus entrañas guardas barro de otros tiempos,
Centinela del legado que buenas manos crearon
Barro que manos codiciosas profanan
 En busca de tesoros “huaqueros”*
 
*Huaqueo: término regional utilizado en América del Sur (especialmente en la zona andina) para referirse al saqueo de tumbas y sitios sagrados preincaicos o incas para vender las piezas en el mercado negro.
 
 
 
Claudia S
 
Algo brotó del barro
                           después
                                      de
                                           la   caída.
Las rodillas y las manos
quedaron enterradas
entre hojas despintadas de verdes.
Mi piel no sangra y
mi universo es ahora
solo esta porción de tierra tan lejos
                                                                 de   mi   casa.
Mis dedos tiemblan teñidos de cobre
y mi sed descubre un charco que
me ensucia también la cara.
La espera se torna muda
 mientras la búsqueda
camina    despacio.
Percibo otros cuerpos bajo la noche húmeda.
Veo luces de linternas alumbrar los alrededores.
Siento un dolor débil en las muñecas y
en los brazos que aparece y desaparece.
Ladridos de perros inundan el camino ahora.
Los escucho perfectamente,
pero parecen seguir de largo.
Quizás me volví invisible,
quizás ellos se quedaron ciegos.
 
 
 
Andrea
Oportunidad
 
Una gota y otra gota son absorbidas por la tierra.
Pero muchas gotas, todas juntas empiezan a acumularse sobre la tierra.
Llueve fuerte, llueve parejo, llueve continuo.
Los charcos aparecen en los huecos donde no hay pasto.
No hay pasto un poco por la sombra del árbol y otro poco por los rasguños que hace Camila, mi perra.
Las hojas de los agapantos forman paraguas perfectos, a su alrededor agua y tierra, barro.
Paró la lluvia, los pajaritos salen de su guarida y beben de las piletitas que se formaron en el parque.
Luego toman ramitas para reconstruir su averiado nido.
Todo lo observo desde el ventanal de la galería.
Me imagino ahí afuera, chapoteando, salpicándome de barro.
Bailando con los pies desnudos.
Uniéndome a la tierra, entrando en ella, resbalando, haciendo equilibrio. Pintándome de marrón.
¿Qué sentiría? Libertad…Alegría… Comunión…
No lo sé.
Recuerdo el orgullo de mi  madre al expresar satisfecha que nunca me había embarrado.
Las palabras de mi padre: “tu madre siempre te tenía de punta en blanco”
Hoy va a ser distinto.
No soy una niña por la edad, pero si lo soy por elección.
Corro la puerta balcón, me descalzo y voy al encuentro del barro…
Con pies y manos.
 
 
Mirna
 
Llevo barro en las manos.
Planto mis pies en el agua.
Uso la mezcla de tierra y lluvia
para despertar la esencia, lentamente.
Para que brote, en fin, la vida.
Uso mis manos de jardinera.
Soy alfarera.
Escondo savia.
Cobijo la inocente energía vital
que nacerá al mundo.
¿Arte o semilla?
Ambas. O una.
No sé.
Sólo sé que soy barro.
 
 
Martín
El barro en sus manos
 
Aburrido, volvió a intentarlo. Con sus manos juntó algo de tierra, la observó y tomó más de otro lugar. Cuando estuvo satisfecho con la mezcla, la humedeció.
El barro en sus manos le hizo recordar emociones casi olvidadas.
¿Cuánto tiempo había pasado desde la última vez que creó algo con sus manos?
Veía el barro queriéndose escapar de entre sus dedos. ¿Acaso podía entender sus intenciones?
Deformaba el barro con sus manos, una y otra vez, pensando en los detalles.
Agarraba una parte en cada mano y la apretaba. Algo de agua caía y el barro, más firme, se escurría entre sus dedos. Luego lo juntaba y, con ira por algún recuerdo, levantaba los brazos y lo estrellaba con fuerza contra el suelo, gritando con furia haciendo que el propio barro se asustara. Después lo levantaba con suavidad y volvía a amasarlo.
No se preocupó por el tiempo. Siguió con su ritual hasta lograr una idea con la que podría dar forma al barro. Solo barro. ¿Cuántas cosas podría construir con un poco de barro?
Pensó que si esta vez lo hacía imperfecto, todo sería distinto. Y llenó su creación de errores.
 
 

Cintia
Max
 
En Buenos Aires no para de llover. Y cuando para, no sale el sol dejando que las veredas conserven la humedad eternamente.
Pero él no entiende de climas. Él sólo sabe de instintos, de urgencias. Se para al lado de la puerta y me mira tan fijo que a veces creo que no parpadea. Mueve la cola con una velocidad que genera viento. Y salta…salta porque todavía la edad se lo permite. Me obliga a abrigarme y girar las llaves de la puerta. No espera ni que me acerque a la calle que ya se escucha el golpe que genera sobre la otra puerta, la de chapa.
Sin ataduras corre al primer árbol. Con una asombrosa habilidad deja la pata levantada durante más de un minuto y después sigue corriendo. A mí me divierte verlo porque tiene un movimiento elegante pero desenfrenado que le dan un estilo particular a su carrera.
Nunca supimos su edad exacta, pero decidimos hacer un promedio que le den una fecha de vencimiento más extensa. Siempre pienso que las cosas buenas deberían ser eternas, y ellos son cosas buenas.
Se aleja con sus canas al viento, y aprovecha los charcos de barro para después poder dejar su huella en mi cama. Vuelve cuando ya no tiene más urgencias, y responde a mi grito con un galope de retorno. Entra, toma un poco de agua y me deja su firma en el acolchado.
Ojalá sea eterno el barro en casa.
 

 
Morena
 
Con sus manos apoyadas 
sobre la húmeda tierra 
sonríe al sentir
el devenir tembloroso. 
 
Cuantas tardes esperó
Confiando en la brisa
y en los tiempos de la mariposa.
 
La tierra 
no la condiciona.
No es lo primero 
de lo que quiere limpiarse
al llegar a casa.
 
 

Laura

La lluvia termina
la diversión comienza
¡mamá
 ellas no quieren jugar!
 
en mis manos
la tierra resbalosa
me hacen cosquillas
mis pies son blandos
un monstruo soy
 
grito muy fuerte
queriendo asustarlas
ellas corren y ríen
mamá también
cuando me escucha gritar
 
el jardín es mi territorio
defiendo a las flores
en la batalla vuelvo a caer
 
ya soy todo barro
un monstruo gigante
mamá entre risas y retos
me invita a jugar
abre la canilla y dice
¡yo soy la lluvia!
un chorro de agua
me vuelve nene otra vez
 
 
***
 
 
Manitos chiquitas
travieso incansable
el barro es tu juguete
después de llover
 
hay otras manitos
que el barro las viste
no juegan nunca
a veces les sale llorar
 
manos viejas
construyen el barro
en arte o en techo
como herencia de amor
 
otras manos embarradas
con guantes sucios
miran de costado
solo saben robar
 
el barro sanador
alimenta la semilla
pero si desatan su ira
la destrucción es total.
 

 
Sabri
Me pregunto
 
La primera vez
metí las manos en el barro
y mi mamá me retó.
Las nenas no juegan con barro
no se ríen a carcajadas
no juegan con palos
ni van a los cumpleaños
en/con pantalón.
 
En esa sustancia que tiene
un poco de tierra
(que nos forma)
y un poco de agua
(que nos compone)
hallé placer al/en tocarla.
¿Cómo no hacerlo?
Es una llamada ancestral
como juntar ramas
hacer un fogón y
admirar el fuego
por horas.
 
Desafío a mi madre
tocando el barro
jugando con barro
buscando palos y ramas.
Me río a carcajadas
ya no me amedrentan
sus retos.
¿Será acaso un signo de madurez
o de rebeldía latente?
 

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LA MUSIQUITA DE HOY

 


Barro tal vez. Sin más palabras, la Negra y el Flaco. AQUÍ