El viaje del héroe
En narratología
y mitología comparada, la búsqueda del héroe o el viaje del héroe, también
conocido como monomito, es el modelo común de las historias que involucran a un
héroe que se embarca en una aventura, sale victorioso de una crisis decisiva y
regresa a casa cambiado o transformado.
El viaje del
héroe, popularizado por Joseph Campbell, es una estructura narrativa que
describe un ciclo común de aventuras que sigue un personaje. Consta de 12 pasos
divididos en tres fases: la Salida, la Iniciación y el Regreso. Estos pasos
representan un viaje tanto externo como interno, donde el héroe se transforma a
través de desafíos, encuentros y descubrimientos.
Aquí están los
12 pasos del viaje del héroe:
La Salida:
1. Mundo
ordinario:
Se presenta el
mundo cotidiano del héroe, su entorno habitual y sus circunstancias iniciales.
2. La llamada a
la aventura:
El héroe recibe
una invitación o desafío que lo insta a salir de su zona de confort.
3. Rechazo de
la llamada:
Inicialmente,
el héroe puede dudar o negarse a aceptar la llamada debido al miedo o la
incertidumbre.
4. Encuentro
con el mentor:
El héroe
encuentra un guía o consejero que le brinda apoyo, consejo o herramientas para
afrontar la aventura.
5. Cruce del
umbral:
El héroe cruza
el límite entre el mundo conocido y el desconocido, iniciando su viaje.
La
Iniciación:
1. Pruebas,
aliados y enemigos:
El héroe se
enfrenta a diversas pruebas, encuentra aliados que lo apoyan y descubre
enemigos que intentan obstaculizarlo.
2. Aproximación
a la caverna más profunda:
El héroe se
acerca al peligro o desafío más grande, preparándose para la prueba final.
3. La gran
prueba:
El héroe
enfrenta su mayor desafío, donde se pone a prueba su valentía, habilidades y
determinación.
El Regreso:
1. Recompensa:
El héroe
obtiene una recompensa por su valentía, ya sea un objeto, un conocimiento o una
transformación personal.
2. El camino de
regreso:
El héroe
regresa a su mundo, enfrentando los obstáculos que puedan surgir en el camino
de vuelta.
3. La
resurrección:
El héroe se
enfrenta a una última prueba, donde se libera de sus miedos y se transforma por
completo.
4. Regreso con
el elixir:
El héroe
regresa a su mundo con un regalo o conocimiento que puede compartir con su
comunidad, transformando su entorno.
Este ciclo, que
se repite en diversas culturas y formas narrativas, refleja un viaje de
autodescubrimiento, crecimiento y transformación que resuena con la experiencia
humana universal.
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CONSIGNA DE ESCRITURA
Esta consigna tiene variantes:
1. Podés elegir uno de los segmentos.
2. Podés elegir algunos pasos, en orden.
3. Podés tomar como punto de partida cualquiera de los pasos.
Si bien el viaje del héroe es un modelo que se utiliza para la narración (dicho lo cual, podés escribir cualquier historia), también podés tomar cualquiera de los pasos (o varios) para escribir un poema. ¿Te animás? Hay enunciados muy sugerentes, como Regreso con el elixir, Aproximación a la caverna más profunda, Cruce del umbral...
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LOS TEXTOS DE USTEDES
Lali
El joven ingresó al primer bar que encontró sin ver al anciano que lo observaba fijamente. Pidió su bebida y el viejo lo increpó señalándole la puerta de entrada y con aliento apestoso y alcoholizado
le soltó un sonido gutural, ronco y sórdido que tenía que ver con órdenes o amenazas que por cierto no le importaron; sin embargo lo observó un momento y quedó atrapado por la mirada desorbitada de sus grandes ojos celestes, que se ahogaban en la humedad de un lagrimeo constante, detrás de un par de anteojos pesados que resbalaban sobre su delgada y fina nariz, de la que sobresalían largos y apretujados vellos: todo debajo de un sombrero gris mugroso que escondía parte de su cabello sucio, largo y canoso. Instintivamente cerró sus ojos para evitar el desagrado que le provocó su aspecto, pensando que de joven tuvo que ser bien parecido y rió para sí por pensar semejante cosa y no ver sólo el aspecto acabado que mostraba.
De pronto, sin mirar el lienzo quedó paralizado por el miedo, no o desenrolló, no dejó de pensar en la muerte, había sentido que nadie lo esperaba en la vida, al fin de cuentas hizo semejante viaje sabiendo que, al regresar, tampoco lo esperaban en casa, entonces la idea de saber para qué estaba en esta vida y qué función cumplía lo torturó. Estaba a punto de resolver su enigma y creía que ya no tenía sentido, él no cambiaría aunque supera algo más de su origen, ni siquiera tenía con quien compartirlo y con horror añoró morir, se vio flotando en el río, sin sus hermosos zapatos, con el lienzo enrollado entre sus manos endurecidas y con los ojos abiertos se acurrucó en soledad sobre la orilla de un camino y lloró como un niño desconsoladamente.
Un mes más tarde, los medios abordaron la noticia de un barco arenero que impactó a un remolcador de bandera paraguaya en la madrugada del día anterior, en medio de una espesa niebla. El barco arenero Las Palmas se había hundido en tres minutos decían las noticias y había pocas esperanzas de encontrar sobrevivientes, el cuerpo del capitán y de tres tripulantes del barco fueron hallados, la primera víctima que se encontró fue identificada como Benjamín Roldán de 28 años de edad, nacionalidad argentina, domiciliado en Zárate, provincia de Buenos Aires. Así había informado el Centro de Patrones y Oficiales Fluviales de Pesca y Cabotaje Marítimo.
Lo que no dijeron las noticias es que los dos niños que pescaban cerca del lugar del accidente quedaron observando una tela que llegó a la orilla, en ella se veían una mujer, un hombre y un niño, estos dos últimos de ojos celestes, con ella los chicos pescadores hicieron dos barquitos y jugaron soltándolos al agua.
Elixir
Elixir
líquido mágico
color azul
brillante
dulce
tomo despacito
algo nace
algo crece
siento
una fuerza especial
para conquistar
el mundo
para conquistarlo
a él
Elixir
líquido mágico
color verde
brillante
salado
lo tomo de a poquito
una paz inmensa
me rodea
siento
la valentía
puedo con todo
poder eterno
Elixir
líquido mágico
color rojo
brillante
picante
lo tomo desesperada
pasión sin límites
calor extremo
el fuego
me consume
y de repente
desaparezco
Kari
El corazón del barro
Salgo a mi jardín y las flores de siempre no me miran como ayer. Siento en sus pétalos el anuncio de su llegada.
La invitación que aquel me entrega hace que el miedo me abrace temblando. Y yo no sé dónde poner mis manos. Giro para huir, aunque ya sé que al darme vuelta la cara de la invitación estará ahí.
Le digo al miedo que iremos, extiendo mi mano y atravieso el remolino de pétalos y espinas.
Siento a mi lado cómo una figura se arma y se desarma, ella va marcando mi rumbo. Sin embargo, solo puede guiarme.
Descubro que ver en la oscuridad es un arte; que acariciar el vacío, un riesgo infernal. Y que la búsqueda de los ojos que abran el sendero se volverá una tarea que descoserá mi vestido.
El barro sube por mis brazos, me tira hacia abajo, el aire empieza a escasear. Y veo los ojos, las manos, otros ojos, otras manos que me rodean y el aire vuelve a mí.
Supe en ese instante que no estoy sola y el miedo dejó de apretarme. Me decido, tomo mi lugar y miro a la cara… ¿a quién? A quien tenga que enfrentar.
Supe de mi fortaleza y ahora estoy lista para volver. Me espera mi jardín. ¿Oxidado? ¿Vacío? Aún no puedo llegar.
El barro se levanta y sus garras me cubren. No pueden tocarme, mis manos y ojos amigos me protegen. Solo así puedo ver el corazón del barro, apelmazado. Cuando se descuida, lo tomo, lo acaricio. Él se desarma de a gotas.
Mis pies pisan la superficie sin saber de qué está hecha. Solo siento el calor de los latidos lentos en mi mano izquierda. Mi jardín está ahí, esperándome. Esperando al corazón del barro para volver a mirarme como antes.
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El corazón del barro (versión poema)
Salgo a mi jardín
y las flores de siempre
no me miran como ayer
Siento en sus pétalos
el anuncio
de su llegada
La invitación que me entrega
hace que el miedo me abrace
temblando
Y yo no sé dónde poner mis manos
Giro para huir aunque ya sé que
al darme vuelta
la cara de la invitación estará ahí
Le digo al miedo que iremos
extiendo mi mano y atravieso
el remolino de pétalos y espinas
A mi lado lo siento como una figura
que se arma y se desarma
va marcando mi rumbo
Sin embargo, solo puede guiarme
Descubro que ver en la oscuridad es un arte
que acariciar el vacío, un riesgo infernal
Y que la búsqueda de los ojos
que abran el sendero se volverá una tarea
que descoserá mi vestido
El barro sube por mis brazos,
me tira hacia abajo, el aire empieza a escasear
Y veo los ojos, las manos, otros ojos, otras manos
que me rodean y el aire vuelve a mí
Supe que no estoy sola y el miedo
dejó de apretarme
Tomo mi lugar y miro a la cara
¿a quién?
A quien tenga que enfrentar
Supe de mi fortaleza y ahora estoy lista
para volver
Me espera mi jardín
¿oxidado? ¿vacío?
Aún no puedo llegar
El barro se levanta y sus garras me cubren
No pueden tocarme, mis manos y ojos
amigos
me protegen
Y así puedo ver el corazón del barro,
apelmazado
Cuando se descuida lo tomo, lo acaricio
y él se desarma de a gotas
Mis pies pisan la superficie
sin saber de qué está hecha
Solo siento el calor de los latidos lentos
en mi mano izquierda
Mi jardín está ahí, esperándome
Esperando al corazón del barro
para volver a mirarme como antes
Rosana
Circular
Un viaje circular
En un mundo ordinario
Soy llamado a la aventura de olvidarte
Tal vez no esté a la altura
Como una señal desde el más allá
En forma de sueño llega tu mensaje
alentador
Y cruzo el umbral
Despierto
Nuevos desafíos me esperan
No sé cómo es vivir sin vos
Me adentro en lo más profundo de mi dolor
Y muero con tu muerte
Muero
Pero sigo vivo
Lo siento
Ya no tiene sentido seguirte
Ya no tiene sentido quedarme en la muerte
Volveré a nuestra casa
a nuestros amigos
con nuestros perros
Sobreviviremos
Te prometo
Cada catorce de febrero, alzaré una copa en tu nombre
Después
En otras tierras, con otras formas
Tal vez, me esperes
Tal vez., te encuentre
Claudia S
Insomne caminas
por una calle desierta
desvalido de sueños
las mejillas húmedas
la mirada perpleja
en un horizonte distante
ausencia de voces en la oscuridad
un áspero recuerdo
te persigue
la noche tiembla con la continuidad
de las horas
sed de palabras que desordenan tu mente
bajo el follaje de un árbol solitario
la mañana amanece
saboreando brisa
la nostalgia queda dormida
aturdida de silencio
Silencio prolongado
enmudecido indiferente
diáfanas señales
luces amarillas en un espejo
enmarcado de vida
cristales en armonía perfecta
desnudo de culpa
la espera
se hace eco de tu destino
Guada
La Tornada
Finalmente, lo logré. Vencí a la bestia que acechaba el reino. Después de años de entrenamiento y de sacrificio. Ahora, en esta cueva oscura y alejada, mi espada se resbala de mis manos y caigo de rodillas. Siento el sabor de mi propia sangre y sudor caer por mi cara escondida por la armadura. Mi respiración está tan agitada que me provoca un fuerte dolor en el pecho. La adrenalina fluye por mis venas. Mis ojos, esos que solían estar cansados, expectantes, ahora se encuentran abiertos de par en par. Sin rastro de brillo. Puro terror. Me saco el casco con manos temblorosas y comienzo a llorar. Un llanto descontrolado, lleno de dolor. Grito tan fuerte que me provoca dolor de garganta. El eco de la cueva me eriza la piel.
—¡Capitán! —llama uno de mis solados, mientras escucho sonidos metálicos a mis espaldas, cientos de pies acercándose.
—¡Logró matar a la bestia! —exclama otro.
Nadie lo nota realmente. Celebran a mi alrededor, me alzan y me cantan "¡Salvador! ¡Salvador!". Nadie escucha mis gritos, nadie nota mi llanto. ¿A quién se le ocurriría que el caballero más leal del Rey estaría muerto de miedo y arrepentimiento? Me duele todo el cuerpo y no paro de temblar.
Jamás olvidaré el cuerpo sin vida de la bestia. Su sangre brotar de su cuello desmembrado. Los espasmos. Ver como el brillo de sus ojos se apagaba luego de decir sus últimas palabras.
"Hijo... por favor... no lo hagas..."
Adri
Todo un héroe
Tengo que admitir que mi proceso hasta acá fue realmente heroico, que estuve protegido por mis maestros y que mi aprendizaje fue sin igual. Todo empezó cuando, estando casado con Rosalía durante 15 años, me encontraba cómodo y resignado al aburrimiento. No es que no la quisiera, ella era una gran mujer, pero los años y toda clase de problemas, hicieron que empezáramos a tratarnos como amigos, o mejor dicho como hermanos, nos queríamos, nos aguantábamos, nos entendíamos, pero de asuntos de pareja nada de nada.
Un día cualquiera paseaba por el Facebook cuando me llegó una notificación que me invitaba a abrir un enlace para unirme a una comunidad de buscadores de experiencias místicas. La curiosidad me latía en la sien, pero el miedo a meter la pata me detuvo. Sali rápidamente y cerré la aplicación justo cuando Rosi me llamaba a cenar.
Al día siguiente me puse a hablar con un compañero en la oficina y me contó que le había llegado una invitación igual a la que me llegó a mí. Cuando le conté me juró que él no se mandaba porque tenía pibes chicos, pero que para mí sería la oportunidad de cambiar de vida, y dale y dale, me dio una manija de locos para que me animara.
Esa noche acepté la invitación y me uní a la comunidad, con un miedo bárbaro pero me mandé. Acto seguido me llegaron pila de mensajes con toda la data, lugar de reunión, ubicación de la comunidad, valor del viaje e ingreso al grupo nuevo, fecha de partida…sin regreso. ¡Mierda! Me latía el corazón como loco, pero ya estaba re cebado, la vida de aburrimiento quedaría atrás para empezar a vivir toda clase de nuevas experiencias.
Sin decir nada hice las reservas, fui preparando lo poco que pensaba llevar, me fui despidiendo de mis amigos, que no entendían porque me ponía cariñoso y les decía, según ellos, mariconadas y aunque Rosi empezaba a sospechar que algo raro pasaba, me las arreglé para que creyera que estaba en uno de mis emboles, a los que ya estaba acostumbrada, y no me diera bola.
Cuando llego el momento salí de casa para la oficina, y no volví. Me uní al grupo en el lugar acordado y arrancamos el viaje hacia donde nos esperaba el resto de la comunidad lista para darnos la bienvenida. Estaba realmente emocionado, aunque el viaje fue largo y tedioso en una camioneta destartalada. Llegamos a la noche a un lugar remoto en medio de la montaña en no sé qué localidad de Córdoba. Un grupo de gente muy entusiasta nos esperaba con farolitos a la entrada de un descampado lleno de yuyos, dónde había armadas algunas carpas para no dormir a la intemperie. Nos pidieron que dejáramos los celulares en una caja y nos dieron una mantita que nos serviría de colchón. El alma se me cayó al piso, pero mantuve el optimismo esperando que con la luz del sol las cosas se vieran más claras. ¡Y vaya que se vieron claras! A la mañana siguiente me mostraron todo el lugar donde de ahí en más viviríamos todos juntos, sin energía eléctrica, sin gas natural, sin agua potable, sin muebles, sin camas, sin comida chatarra, en una economía sustentable, conectada con la naturaleza, alejada del ruido y las tentaciones del mundo. Lo peor fue cuando me dijeron que la comunidad completa ¡practicaba el celibato! ¡Ah nooooo! Bastante tiempo pasé teniendo sexo sin ganas con la misma mina para terminar mis días con mis manitos como única compañía! Cuando dije que estaba arrepentido me llevaron con el maestro Julián, que me dio sus consejos espirituales y toda su sabiduría en una charla eterna de espiritualidad de la que no entendí ni J, y cuando notó que yo quería salir corriendo me dijo que el pueblo más cercano estaba a 20 km y tendría que ir caminando. Y bueno, menos mal que lleve un bolsito chico, pensando que con la fortuna que pague para que me trajeran, acá tendría absolutamente TODO. Claro que para ellos “todo” no era lo mismo que para mí.
Así empecé, a pata, el camino de regreso de mi viaje heroico. Tardé un día en llegar al primer pueblo, tuve que rogar que alguien me hiciera el favor de acercarme a alguna terminal de micros, dormí en la terminal dos días hasta que pude tomar el primer bondi hasta Buenos Aires, que tardó 23 horas porque entraba en todos los pueblos del mundo. Cuando bajé en Retiro estaba sucio, agotado y me sentía un pelotudo. Para colmo no sabía que mierda decirle a Rosi para que me dejara entrar a casa otra vez, después de haber desaparecido una semana sin decir ni mu. Me metí en un bar, pedí un café con leche con medialunas y me fui al baño a lavarme un poco. Para completar mi patetismo me acordé que cuando salí rajando de la comunidad de los locos esos, me dejé el celu ahí, que era nuevo y me lo había regalado mi vieja. Con la panza un poco más llena tomé coraje y fui para mi casa. Metí la llave en la cerradura temiendo que Rosi la hubiera cambiado, entre despacito para no levantar la perdiz, juro que me temblaban las piernas. Cuando llegué a la cocina mi mujer hacia la comida mientras miraba la tele, cuando me vio pegó un salto y me dijo: ¿Qué haces boludo? Pensé que te habían llevado los ovnis, ya estaba por avisarle a tu vieja para que te vaya a buscar.
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LA MUSIQUITA DEL DÍA
En este episodio de La musiquita del día, esta canción. ¿Por qué? Porque hay un héroe, porque se llama héroe y porque es David Bowie y esa es razón suficiente. Toquemos el corazón musical de este Hero


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