miércoles, 22 de octubre de 2025

29 ~ El género dramático: leemos Made in Lanús

 


 

Hoy: 
las didascalias

 

 

 



En teatro, las didascalias o acotaciones son las instrucciones precisas que da el dramaturgo en una obra escrita, advirtiendo y explicando todo lo relativo a la acción o movimiento de los personajes para la correcta representación de la escena.

Todo aquello que no es parlamento de los personajes es didascalia. Así, por ejemplo, lo son las indicaciones frecuentemente entre paréntesis, los nombres de los personajes que intervienen y que preceden a cada parlamento, las descripciones de escenografía.

Como el fin primero de una obra de teatro es su representación, las didascalias están allí para que los actores y el director de la puesta conozcan todo aquello que imaginó el dramaturgo en cuanto a movimientos, acciones, espacio físico, sonidos provenientes del afuera, etc. Y también tienen una intención literaria, dirigida a nosotros, los lectores de teatro: las didascalias nos completan el paisaje de la obra, colaboran con nuestra comprensión total.

Están narradas generalmente en presente, se colocan con frecuencia entre paréntesis y/o en letra cursiva y hay muchos tipos distintos de didascalia. Tenemos la suerte de leer en esta oportunidad a Nelly Fernández Tiscornia, con sus didascalias profundas, narradas, que escarban en las sensaciones y sentimientos de los personajes, como vamos a ir viendo durante la lectura.

Pero vayamos al principio: en general lo primero que encontramos al abrir un texto teatral, es la lista de los personajes y la descripción de la ambientación. Así, en Made in Lanús, tenemos:


Personajes

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Yoly

El Negro

Mabel

Osvaldo

 

Se abre el telón sobre el patio de la casa del Negro Yoly. En este patio estará la síntesis de la vida de los dos. El amor de una mujer hacia su casa y la derrota de lo precario y lo que falta por la escasez de dinero. Sobre el patio se abrirá la puerta de la cocina de la que se verá apenas la punta de la mesada. Otra puerta se abrirá dejando ver el baño. Luego, la entrada desde el exterior y una salida hacia el taller del Negro.

Son las cinco de la tarde de un día de calor. La máquina de coser de Yoly abierta sobre un rincón. Sobre ella, algunas prendas de confección a las que ella da el terminado como costurera con trabajo a domicilio. Sobre la mesa en la que Yoly plancha, se enciman prendas

terminadas a las que ella plancha febrilmente, apartándolas y separándolas como si las numerara.

Una tapia baja separa de la casa del vecino, dejando llegar parte de la vida de los mismos, a través de una radio que va y viene con el viejo Joaquín, recién jubilado y pegado a la radio como a un hilo que lo conecta con el mundo y lo aísla del resto al mismo tiempo.

En un momento dado, Yoly hablará por la tapia con Don Joaquín, pidiéndole algo para preparar la cena.

 

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CONSIGNA DE ESCRITURA

Vas a imaginar un escenario y vas a describir lo que ves allí. No importa que no se te ocurra qué escena o qué obra podrías escribir que suceda en esa ambientación. Quizás se pueda hacer el camino inverso, no lo sabemos, pero siempre podemos probar. Incluso, entre todos los integrantes del taller, podemos hacer un inventario de escenografías y que luego cada uno elija la que desee cuando llegue el momento de escribir su escena.

Lo que vamos a hacer es un ejercicio de imaginación + descripción. Podés incluir muebles, objetos, algún personaje o la escena sin actores, ventanas, puertas y algún dato particular. Lo más interesante aquí será ese elemento particular. Por ejemplo: si se trata de una cocina, algo que no pertenezca a ese espacio, como podría ser, sobre la mesa, un maniquí de la cintura para arriba, un inodoro, una valija abierta y llena de...

Manos a la obra: 
Se abre el telón y… ¿qué ves?


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LOS TEXTOS DE USTEDES

Karina
Se abre el telón y deja ver una habitación muy mal iluminada por la poca claridad que entra desde la única ventana. El piso acumula tierra a excepción de unas huellas que marcan el camino recorrido por tres personas desde la puerta hasta una silla de madera y paja, limpia, ubicada en el medio de la habitación. Por el tamaño de las pisadas, se entiende que dos son de personas adultas, y el otro par de pies se ve un poco más pequeño.
En la habitación hay un par de repisas con bidones y botellas a los que les queda un poco de líquido, están sin rotular. En ellos también se observa una capa de polvo que los cubre sin evidenciar reciente uso. En una esquina, hay una caja de madera oscura barnizada en el piso, sin rastros de polvo, de un tamaño de 30cm x 20cm con la tapa baja y con el candado mal puesto, como si hubiesen intentado cerrarlo rápido sin éxito. No hay huellas de pies alrededor de la caja.
Desde la silla hasta una ventana que se encuentra en la pared frente a la puerta, continúan los pares de huellas más grandes pero no el par pequeño. La ventana está sin trabar y cada tanto se golpea con el viento.
 
Claudia S.
Se abre el telón sobre el living del departamento de Nieves y Aurora. Este se encuentra en el tercer piso de un edificio antiguo, como uno de los tantos que nos ofrece la ciudad de Buenos Aires. En este ambiente saldrán a la luz, a través de las voces de estas dos amigas, lo que suponía ser una promesa de silencio eterno.
El inmueble no es muy grande y ellas comparten el mismo cuarto. De esa habitación, solo se ve parte de una de las camas cubierta con un acolchado rústico, típico del norte de nuestro país.
Un espejo enmarcado en álamo está ubicado en una de las paredes del living. Y será un personaje más, en el que se reflejarán múltiples revelaciones. Los temas de Coldplay resonarán desde una pantalla de un televisor con una imagen inerte.
Un ventanal al frente con cortinas blancas permanecerá abierto, oxigenando el lugar en esa noche ventosa del mes de abril. Un día de otoño cualquiera, pero que en esas horas peculiares se explorará lo más íntimo de los personajes.
Nieves se pondrá una chalina verde y saldrá al balcón. El viento suavizará su cabellera rubia provocándola para iniciar esa charla pendiente. Pensativa y con un cigarrillo en la mano, que sería el primero de varios, mirará las luces de los autos y se sentirá encandilada.
Aurora traerá dos vasos de cerveza fría y los apoyará en una mesita del living tarareando Yellow. Esa rutina nocturna no se suspendía, aun en épocas invernales, cuando el clima requiere de infusiones calientes.
Después de permanecer un cuarto de hora en el balcón, Nieves volverá al living. Se acomodará en un sillón que ambas compraron en un comercio de antigüedades. Este se encuentra pegado a una biblioteca, donde los libros reposan prolijamente ordenados. Dichos ejemplares presenciarán escenas plagadas de ironía y confusión. Todo se desarrollará en un ámbito pacífico al principio. Pero, con el correr de las horas, las voces cobrarán mayor tensión, cuando las verdades despierten en ese departamento de esta ciudad que nunca duerme.
 
Rosana
En el escenario se puede observar la representación de una casa baja, de un barrio del conurbano bonaerense. Está ubicada en el fondo de la casa de los padres de Ana, que vive con Alfredo, que es su marido y sus hijos Emilio, Norma y la Jose.
La pintura de las paredes que son de un blanco sucio por los años, igual que las puertas y ventanas, está descascarada. Sobre la mesa con mantel de florcitas en tonos naranja de hule, hay botellas de sidra que fueron recicladas para hacer salsa de tomates. Estas fueron recientemente cerradas con un corcho atado con alambre. Al lado de las botellas se puede ver la pinza que se usó para sellarlas y un vaso con un cuarto de vino servido. Alrededor de la mesa hay 5 sillas de madera y paja.
En un costado del comedor de diario, a la izquierda, al lado de una máquina de coser a pedal, se encuentra la sexta silla con un paquete de piezas de tela, atado con tiras de tela cortada.
En el suelo, al lado de una vieja heladera Siam, descansa una damajuana, con vino tinto por la mitad, destapada y un par de latas de 4 litros de pintura salpicados con la pintura y sobre ellas hay un palo que se usó para revolver la pintura y un par de pinceles.
A la derecha, de la heladera, la cocina tiene sobre las hornallas apagadas una caja grande fósforos y sobre la mesada, hay una olla grande con restos de tomates, un repasador y un cucharón que se usó para trasvasar la salsa.
Es de día y la luz entra por las dos ventanas. Un biombo con rectángulos como de vidrio repartido, hace las veces de pared para simular un ala de la casa antes de la cocina. Los ambientes se separan por una cortina recogida a la derecha. En ese espacio, se puede ver adosado sobre la pared, también de la derecha, un estante. Sobre el mismo algunos peines de diferentes formas y tamaños, un secador de pelo de mano, tijeras, un pote y un pincel para la tintura. Colgando sobre el estante se ve un espejo del ancho del mismo ancho. Un secador antiguo de pie de peluquería se ubica al lado de la puerta. En un mueblecito de madera sin pintar, se pueden ver que sobresalen unos ruleros, una redecilla y piquitos para el cabello. Al costado, un escobillón sostiene una mata de pelos que fue barrida recientemente.
Después del biombo y la otra ventana a la izquierda, por otra puerta se puede ver el piso lleno de aserrín, una mesa con herramientas y algunas maderas desparramadas.
 
Martín
El escenario
La habitación tiene solamente una ventana que está siempre cerrada, podría ser por preferencia o porque esté rota. Está repleta de cosas. A simple vista todo parece desordenado. Apenas ingresando, recorriéndola con la mirada desde la izquierda puede verse: muchas botellas de vidrio, todas vacías, en cajas de madera las de abajo y en cartón las de más arriba. Otra cantidad desordenada sobre el piso. Enorme cantidad de artefactos apilados sin orden, estufas, ventiladores, veladores, equipos de radio y más, todos eléctricos o electrónicos; no puede saberse si aún funcionan. Diarios y revistas, aparentemente se intentó apilarlos prolijamente pero la enorme cantidad los hizo derrumbar. Tapando la ventana hay unas estanterías de chapa, del estilo de las que se utilizan en las ferreterías, llenas de copas, copitas, vasos y vajilla de todos los colores, tamaños y antigüedad; un gran deleite para cualquier coleccionista. Un escritorio grande, fuerte y antiguo tapado de libros, sin orden aparente pero respetando pilas en un milagroso equilibrio acompañado de una silla vacía pero con cosas a sus pies. Un par de cajoneras altas tipo chifonier de contenido indeterminado con varios cajones mal encajados o rotos. Un perchero largo atiborrado de sacos y camisas, con muchos zapatos sobre el piso, muchos de ellos rotos. Sobre la derecha de la puerta hay algunas cajas con frascos vacíos y otras con frascos llenos de tapitas de chapa y con corchos. El paso por la habitación quedó reducido a un fino pasillo ganado todo el resto por la gran cantidad de objetos atesorados por quién la habita. Varios de los objetos son infantiles muy viejos. En el centro de la habitación hay una lámpara con un foquito de muy baja potencia dejando todo en una penumbra lúgubre.
 
 
Claudia V.
SE ABRE EL TELÓN
Se abre el telón y vemos un escritorio de roble, que en el fondo del salón, domina la escena.  Sus patas torneadas de estilo, parecen pararse de punta. Sobre él, en el extremo derecho, una lámpara de bronce de tres brazos simulando velas y de pantalla negra. Desparramados sobre la tabla en un desorden ordenado, un calendario, un reloj de mesa, un lapicero, un tapete de cuero que sostiene una carpeta de notas con una lapicera de pluma en el centro. En el extremo contrario a la lámpara un globo terráqueo. Un portarretrato repujado en plata, no deja ver al retratado mientras parece mirar el sillón Chesterfield tapizado con capitoné de cuero verde.
A sus espaldas una biblioteca, también de roble, ocupa toda la pared. Entre los ejemplares cada tanto se observan fotografías familiares y miniaturas, recuerdo de innumerables viajes. En el centro de uno de los estantes una estatuilla de Lladró se destaca con sus colores pasteles. Se trata de la figura en la que una mujer ostenta su esbeltez con los hombros descubiertos y extendiendo la falda de su vestido.
Debajo del escritorio pueden verse dos pares de pantuflas de noche estampadas y con corderito en su interior.
Sobre el muro de la derecha, una enorme ventana entreabierta, con cristales biselados deja ver la copa de los árboles y el trino de los pájaros inunda la habitación. El cortinado se encuentra recogido a los costados.
En un rincón un sillón, también de cuero con capitoné verde. Sobre el sillón una bata roja. Al lado una mesita con tres libros apilados y un ramo de flores silvestres en amarillos, naranjas y violetas. Sobre los libros, un par de lentes. Detrás del sillón asoma una lámpara de pie encendida.
En medio del salón sobre una alfombra descansa un dálmata.

Morena
Una mesa rectangular en el medio.
4 sillas, solo 3 ocupadas.
Luz oscura.
Todo prolijo y en su lugar.
Excepto por una soga que cuelga libremente del techo.

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LA MUSIQUITA DE HOY

Soy una señora mayor. Sí, ¿y qué? Acá les traigo una canción más vieja que yo, posta. Se llama Le cabotin, es de Charles Aznavour. Cabotin en francés quiere decir algo así como comediante, actor que se dedica al teatro. 
Investigué y encontré esto sobre la letra: 

"La Esencia del Artista: 'Le Cabotin' de Charles Aznavour

La canción 'Le Cabotin' de Charles Aznavour es una oda a la vida del actor, un homenaje a aquellos que viven para el escenario y encuentran en él su razón de ser. Aznavour, con su inconfundible estilo lírico y emotivo, nos lleva a través de la mente y el corazón de un 'cabotin', un término francés que se refiere a un actor de teatro, a menudo con connotaciones de exageración y teatralidad. Sin embargo, en esta canción, Aznavour reivindica el término, mostrando el orgullo y la pasión que conlleva ser un cabotin."

Acá, si tocan delicadamente la palabra CABOTIN, está la canción. Viajen al pasado, qué tanto. Jóvenes son los trapos.


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