jueves, 21 de mayo de 2026

15-Mayo es de novela. Leemos y escribimos. Encuentro 3.

  

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CONSIGNA DE LECTURA /  ESCRITURA

Seguimos leyendo juntos. La dinámica es la misma: leemos hasta la misma página, esta vez es la 91 (donde están los dibujitos del sistema solar).





Escribí un texto en el que un objeto cotidiano (una prenda, un mueble, un accesorio) o un animal (un pajarito en el balcón, un gato callejero, una oruga en una maceta) se convierta en protagonista y atraiga la atención de alguien. El objeto o animal debe tener voz propia y contar cómo se siente al ser observado. Podés hacer una entrevista ficcional, como hace Rosa.



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LOS TEXTOS DE USTEDES


Mirna

Es invierno. Lo sé por el frío. Ese frío punzante que se clava en las manos, en los pies. Y en la espalda. Allí donde solés apoyarme el brazo.
Hace frío y podemos combatirlo, juntos. Volvé a mirarme. Estoy acá. A tu lado. Estoy respondiendo tu pregunta cada vez. Y siempre es la misma respuesta pues es mi verdad. No lo sé. Pero estoy aquí. Volví. Dejá de ignorarme. Hagamos el intento. Salgamos a caminar, de la mano, como antes.
Estoy acá, esperándote, en la puerta. Me quita el frío de las manos verte cerca. Me ilusiona tu mirada directa, a pesar de tu gesto triste. Cada paso que das hacia mi por esa galería que siempre amamos me acerca a la idea de tu perdón. Disfruto verte avanzar hasta donde te espero. ¡Pero, no! ¡Por favor, no! ¡No cierres la puerta detrás de mí! No debiste haberme atravesado.


Rosana
Tiempo

A la persecución le siguieron varios ataques.
Tuvo que permanecer sumergida en las profundidades del tiempo, casi sin aliento, pulsando en la gélida oscuridad.
La columna tiesa, como si llevara un corsé, le impedía moverse.
Una mañana hubo un temblor que movió las capas y sacudió el fondo. La arrancó del letargo y tuvo que abrir los ojos. Pero el resplandor verde la encegueció y volvió a cerrarlos. Sin embargo, eso fue suficiente para darse cuenta de que aún estaba viva.
Las alteraciones energéticas recientes, comenzaron a agitar las fibras y la sustancia.
Continuó pasando el tiempo antes de que pudiera percibir, intermitentes corrientes eléctricas, recorriendo el espacio gelatinoso cerca de sus límites.
De a poco pudo sentir la diferencia de temperaturas entre su borde y lo que la orillaba.
Medio apagada, enceguecida, había tenido que estar en el fondo para preservarse del depredador. Pero con los últimos episodios podía advertirse algo de madurez, y reconectó con el impulso del flujo vital.
La amenaza depredadora aún acechante, había mutado la forma, pero ella aún conservaba la sensación primaria de peligro. Tal vez, ese era ahora, el peor obstáculo.
Fue después del temblor, que su columna comenzó a contornearse lentamente de un lado a otro, y no sólo avanzó, sino que ascendió algo en la inmersión.
Con los ojos entreabiertos, pudo detectar entre medio de pequeños elementos flotantes removidos por las primeras oscilaciones, que otra ballena iba a su lado. Inesperadamente, se filtró un rayo de luz y cobró un poco más de potencia.
Siguieron espasmos que la sacudían y provocaban ondas expansivas en la periferia. Mientras ocurrían, fue percibiendo cómo toda su corporalidad se reconstruía. Y después de mucho tiempo estuvo un poco más cerca de la superficie.
Descansó.
La otra siguió su camino. Sabían que volverían a encontrarse. Se sintió más segura.
La corriente la impulsó y ascendió un poco más.
Despacio, rastreando latidos, pudo recuperar algunos recuerdos de cómo era flotar antes del ataque.
Ya podían alcanzarla algunos rayos de sol y en las noches soltó chorros de agua con la luna como único testigo.
Lentamente fueron ajustándose los cambios de temperatura internos. No es fácil salir del congelamiento.
Percibió más colores a medida que pudo ir manteniendo los ojos por más tiempo abiertos. Llegaron otras tres que la acompañaron reverberando, emitiendo vibraciones, mirando lo que quedaba de dolor.  Se podía ver la herida haciendo cicatriz. En el éter, partículas esenciales de espíritu restablecieron su flujo energético como una bendición.
A las ondas propias, se sumó el movimiento de otros ejemplares, y pudo sentir que el universo todo rozaba su tersura.
 
 
Como un acto de sinceridad no sé si el depredador volverá a acechar a la ballena
La cuestión que se me plantea es cómo contar cómo sale colectivamente de la situación. 


Guada
Rueca

Vení, animate.
No te voy a hacer nada.
Sé como luzco,
Hay algo adentro tuyo
Que te llama la atención
De mi apariencia.
Pero no voy a lastimarte.

Te escucho,
Oigo tus pasos lentamente
Acercándose.
Dale, no te falta casi nada.
Seguí mi voz
Que te voy a guiar
A un mundo de ensueños.


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LA MUSIQUITA DE HOY



Les dejo por aquí una entrevista que le hicieron en México a María Luque. Para ver y escuchar, hacer clic ACÁ


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