La montaña es femenina, no porque la palabra termine en la letra a, sino porque tiene una falda sobre el pie.
Su cima, la que está en la parte alta, obvio; es ese lugar con el que los hombres sueñan como sueñan con el monte de Venus, que también está elevado, pero no alcanza a ser montaña.
Cuando pienso en montaña me acuerdo del mito de Andrómeda.
Resulta que a la reina Casiopea, madre de Andrómeda, se le ocurrió un día que ella y su hija eran más bellas que todas las nereidas. Por si no lo sabías las nereidas son las ninfas del mar. Las nereidas, ofendidas por lo que para ellas era una fake news, hicieron un sindicato y fueron a quejarse con Poseidón, que era su protector y amigo. No sé si para no aguantarlas o qué, dice la leyenda que Poseidón se recalentó por la afirmación tan arrogante y atrevida que hizo Casiopea, y envió un feroz monstruo marino llamado Ceto junto a una inundación con toda la intención de arrasar Etiopía, el barrio donde vivían Casiopea y Andrómeda. Cefeo, que era el rey de Etiopía, esposo y padre de las creídas lindas, consultó al Oráculo de Amón sobre cómo zafar y este profetizó que Etiopía solo podría salvarse si Andrómeda era sacrificada al ser entregada a la criatura marina.
Hay que hacerlo, dijo el padre. Entonces Andrómeda fue desnudada, salvo por algunas joyas, y algo de makeup, tengamos en cuenta que siempre estaba arreglada, por algo se creía linda, y así, fashionada, fue encadenada a una roca en el mar para esperar a su destino.
Perseo que andaba volando en su caballo alado, miró hacia la montaña y al verla encadenada a Andrómeda pensó, que linda la estatua tallada en la ladera. Pero al ver que una lágrima le corrió el maquillaje se dio cuenta de que no era una mujer de piedra, que era de verdad, y se enamoró. En ese momento se oyó un fuerte rugido y el temible monstruo emergió de las olas. Andrómeda gritó asustada y sus padres, Cefeo y Casiopea, que llegaron corriendo hasta la orilla cercana a dónde se encontraba encadenada Andrómeda, también se pusieron a gritar de la angustia y el arrepentimiento que les agarró. Porque primero pensaron hay que hacerlo, pero después no querían sacrificarla. Mientras tanto, Perseo veía toda la escena. Al ver que los padres se aferraban al cuerpo encadenado de su hija, decidió presentarse ante ellos y les ofreció su ayuda para salvarle la vida, peeero, con una condición. Solo lo haría si Andrómeda podía convertirse en su esposa. Podés creer que se pusieron a discutir? Qué sí, que no, iban y venían en la decisión mientras el monstruo seguía rugiendo. Cuando se lo vieron venir encima recién reaccionaron y ahí fue cuando Cefeo y Casiopea aceptaron. En la negociación medio que salieron perdiendo porque le prometieron su reino como dote si salvaba a su hija. No solo se tuvo que casar la pobre Andrómeda sin derecho a decir ptss, sino que, además, como era en el principio y como correspondía a la mujer en ese entonces, tuvo que poner la tarasca. Bueno igual el cuento tiene un final feliz porque la leyenda dice que les salió bien, se enamoraron, tuvieron siete hijos y dos hijas.
Hay más detalles sobre el mito, pero no quiero extenderme ahora porque estaba hablando de la montaña, no sé si te acordás.
Mi vieja siempre cantaba una canción que interpretaba Roberto Carlos que se llama La Montaña. Resulta curioso que de las doscientas treinta y cuatro palabras que tienen los versos, solamente dice la palabra montaña una sola vez. A mi vieja le gustaba porque se sentía agradecida a Dios por mi existencia.
Creo.
Bueno, lo que sí sé es que la canción es un canto de gratitud hacia Dios.
En cambio, en la canción 'La Montaña' de Luis Alberto Spinetta, quién era un poeta que tenía una capacidad de la hostia para crear atmósferas introspectivas, utiliza a la montaña como un símbolo de refugio y resistencia ante las adversidades y las presiones externas. ¡Un capo el pibe!
Dice mi tía, que es medio bruja, que la montaña en esa canción, representa un lugar sagrado, un espacio de libertad que todos desean pero que pocos pueden alcanzar para poder estar en armonía con la naturaleza y consigo mismos. Vaya uno a saber.
Lo cierto es que las montañas se crean por fallas o colisión de las placas tectónicas. O sea, la montaña con lo linda que es viene a nacer gracias a un par de problemitas. Fallas. Colisión.
Es también un cúmulo de lava, piedras, tierra, fósiles y otras yerbas. Un espacio para el rejunte de senderistas, escaladores, aventureros, fugitivos, amantes y refugios.
¿Viste que también usamos ese término cuando tenemos muchas cosas por hacer? es el caso en el que dícese “tengo una montaña de cosas pendientes”
En síntesis, las montañas son femeninas, suelen tener nombres, compiten entre ellas para ver cuál es la más alta, son las queridas alcanzadas por los hombres como un triunfo y yo apilé, como si fuera una montaña que apila ríos, flora y fauna, una parva de palabras para hablar de ella.
La espera, es casi tan cotidiana que en infinitas ocasiones no llegamos a reconocerla. Ella se presenta ante un apuro fisiológico frente a la puerta de un baño público, o mirando pacientemente a que broten burbujas en el agua de la pava, en la cocina, solos y en silencio, mientras nos perdemos en nuestros pensamientos. En esta situación se presenta arisca, pues más miras, más larga es.
También existe la espera en segundo plano. La de la muchacha enamorada que ansía esa pregunta encuentro tras encuentro con su amado… o la interminable que nos permite tenerla como olvidada en tanto caminamos lo cotidiano pero que inicia en nuestro corazón un día y surca cientos o miles de kilómetros, incluso cruzando océanos sin fecha definida. Esta, la espera en segundo plano suele ser peligrosa por desalentadora.
Pero, si de definición hablamos, podemos concluir que “espera” es la acción de detener nuestra existencia mientras la vida continúa.
Neologismo que es acuñado inconscientemente por todos aquellos hombres y mujeres de buen comer conversar.
No se utiliza en reuniones elegantes, sino en los encuentros informales: en familia, entre amigos. Esos donde la variedad de los temas a tratar incluye un amplio abanico de emociones mientras los platos se van limpiando. Es en estas situaciones, en las que generalmente, el tamaño de la milanesa supera el volumen del puré. Y se hace imprescindible realizar los cálculos necesarios y posteriores malabares para que el último bocado termine sincrónicamente con ambas comidas.
La dificultad varía según las guarniciones. Por ejemplo, no es lo mismo sincrocomer churrasco con ensalada de papas y huevo que hacerlo con ensalada de lechuga y tomate. La primera dificulta lograr la sincronía de acuerdo con el tamaño de los cubos de papa hervida. En cambio, con la lechuga se apretuja o aligera la carga del tenedor en función del corte del bocado de carne logrando mayores posibilidades de alcanzar la sincrocomida.
No es posible utilizar el término “sincrocomer” con determinados menúes como pizza, empanadas, sándwich u otros finger foods.
Este neologismo, es de suma utilidad en niños caprichosos que deciden seleccionar los alimentos pues, dada la contundencia fónica del mismo tiene mayores posibilidades de lograr que termine su plato.
Véase también ritmo, tono, notas musicales.
La música es una composición que combina un conjunto de notas, ritmos y sonidos de cierta forma armoniosa que agrada al oído. Para componer música hace falta saber a la perfección la escala musical y cómo ejecutarla en un instrumento, o en varios. Yo no sé componer música, no toco ningún instrumento. A mí me gusta lo que siento en el pecho al escucharla, y el brillo que me nace en los ojos. Si estoy alegre la música suena en toda la casa y abro las ventanas para que escuchen los vecinos. Si estoy angustiada me pongo los auriculares y me dedico a sufrir un rato con canciones tristes hasta que se me pasa. Si me enamoro canto, si llega una desilusión canto, si tengo ganas de pelear canto también. No sé qué podría hacer si tuviera que vivir sin música. Para mí, cómo dijo Nietzsche, sin música la vida sería un error.
Véase también felino, mamífero, ronroneo
El gato es peludo aunque tenga pelo corto. Tiene cuatro patas, bigotes, una cola larga que se crispa cuando se asusta y que mueve amenazante cuando se enoja. El gato pertenece a la familia de los felinos y también a mi familia. Siempre tuve gatos, y los dejé ser libres, amo esa esencia salvaje y la impunidad con que se adueñan de todo, son como reyes y lo saben. El gato es tan suave como áspera su lengua, es tan tierno como distante, es tan fiel a sí mismo que solo acepta mimos cuando los quiere y los busca. No puedo resistirme a ese ronroneo seductor y a ese caminar sinuoso entre mis piernas, que a veces me hace tropezar y grito maldiciones, pero pronto estallo en carcajadas. No existe un animal más mal portado que mi gato, ¿será por eso que lo amo tanto?
El cielo parece un enorme papel de regalo que no se atreve a envolver la Tierra. Un papel con millones de agujeritos que dejan ver por la noche, las luces encendidas del otro lado del planeta y una linterna gigante, que se acerca pero no se anima a avanzar.
A veces por esos agujeritos se filtra el agua de los ríos cósmicos y nos obliga a usar paraguas y pilotos y cuando el sol se asoma para mirarnos, extiende un puente multicolor para que podamos cruzar y llegar del otro lado del mundo.
El sol deambula por el cielo durante el día y le gusta pintarlo de rosas y anaranjados muy temprano o al atardecer, cuando jugando a las escondidas y se oculta detrás del horizonte.
Cuando dejé de ver a mi abuelita y cuando mi perro se enfermó, mamá me dijo que hicieron un corte en el papel y se fueron a encender luces del otro lado.
Playa: Ribera del mar o de un río grande, formada de arenales en superficie casi plana.
A veces el mar parece furioso y llega a la costa vomitando espuma y lanzándose desde lo alto. Da miedo, pero lo enfrento sin quitarle los ojos de encima. Entonces se compadece de mí y se aleja manso, dejando ver a mis pies la arena de sus entrañas unida a las blancas caracolas.
Se aparta jugando con el sol. Entonces, la arena se entibia y me invita a envolverme en ella.
En la playa juego, bailo, armo castillos que se lleva el mar, dejando mis ilusiones intactas entre sus restos.
Crujir:
Creo que yo elegiría una cajita de música que perdí en la más dolorosa y difícil de mis mudanzas. Tenía su bailarina, su canción inolvidable, su terciopelo.



























