jueves, 20 de noviembre de 2025

32 ~ Algo que dejé de hacer

 

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LOS TEXTOS DE USTEDES


Mirna
Lo que fui
 
Mi vida siempre fue escuela. Mi libro guía, la Agenda Escolar. 
Uno de los primeros recuerdos que tengo apropiados… esos que uno recupera por verse en fotos, es sentada cual mascota en medio de un numeroso grupo de personas y atrás, en el reverso, con letra cursiva dibujada: “Alumnos del taller de cerámica. Ricardito Lencinas, cuidándola”.  Y luciendo un simpático bombachudo que cubre los pañales y apenas pudiendo sostenerse sentada, aparezco yo. El promedio de edad del grupo actualmente debe estar rondando los 80 y pico a juzgar por la fecha de la foto.
 
 El siguiente recuerdo que tengo de mí misma, es caminando de frente, con guardapolvo almidonado, moños en el cabello, medias zoquetes blancas con puntillas, zapatos al tono y unas rodillas que parecían más de carbón que de alumna. Atrás, la puerta de la Esc. Normal.
Mi vida entera es escuela. Y no sólo por lo que estoy contando. También porque cada día de mi vida, desde que la recuerdo, giró alrededor de la escuela. Las fechas de cumpleaños y las efemérides son datos imprescindibles en mi memoria.  Los turnos médicos: después de las 17 hs para poder llegar. Compras del super: los sábados.
Semana Santa era sinónimo de planificaciones y más tarde, de Proyecto Escuela. Esa era la fecha tentativa… y siempre y cuando la primera luna llena de primavera estuviera de nuestro lado.
 Si de gastos hablamos, los costosos: en julio o diciembre, con los aguinaldos.
Si se podía, vacaciones en enero y bronquitis en el receso de invierno. No había chance de otras fechas.
Y mientras muchos dimensionan el paso del tiempo según las estaciones del año, para mí el año se divide así: 1° y 2° Cuatrimestre. Si necesito algo más ajustado al corto plazo, son 4 bimestres.
La escuela me atravesó la vida…y como debí quitarla, siento que estaré desangrándome de a poco… hasta volver a encontrar otra pasión.
 
 
Karina
Dejé de volar en soledad
Dejé de seguir otros instintos
Dejé de perderme entre las corrientes
Dejé de odiarme a mí mismo
Dejé de escuchar a quienes no quieren problemas
Dejé de buscar mi hogar
Dejé de adorar a las coronas
Dejé de añorar el amor
 
 
Laura
ALGO QUE DEJÉ DE HACER
 
En algún momento de mi vida dejé de hacer cosas y no se porqué o no lo recuerdo...
Aprendí de todo un poco, la curiosidad tiene esas cosas, querer aprender todo y en cuanto pasa la novedad, aburrirse muy rápido. Podría hacer una lista de todo lo que hice desde chica, no es que a mis padres les sobrara el dinero, sino que les faltaba paciencia.
 Aprendí a leer a los tres años, y por ende a los cuatro ya sabía escribir, a los siete, tejía al crochet, mi abuela Lola me enseñó los primeros puntos con los que hice un chaleco azul, luego aprendí un poco más con mi tía Chola, quien además, me enseñó a tejer en dos agujas y hasta con la máquina knitax. Antes de los diez aprendí a bordar (a mano y a máquina), a hacer macramé. Para los doce, ya había hecho unas clases de acordeón a piano, mecanografía y taquigrafía, corte y confección, folklore y también, dibujo y pintura. Donde más duré fueron en las clases de dibujo, donde era evidente mi falta de talento, pero igual fui durante unos tres años por obligación de mi mamá, (parece que necesitaba los sábados a la mañana libre).
A lo largo de mi vida hice cursos muy variados:  velas, reiki, yoga, masajes, oratoria, artesanías, repostería, depilación, maquillaje social y artístico, entre otros, con la aparición de internet, incursioné como autodidacta. Terminé algunos, otros no, muchos de ellos me dieron trabajo en épocas de vacas flacas y siempre voy a estar agradecida por ello.
También hice deportes, sobre todo atletismo en mi adolescencia, natación unos años después pero no me destaqué en nada y también quedaron en el camino. Estudié industrial con miras no muy seguras de seguir una ingeniería pero en el último año de secundaria, un cachetazo de la vida, lo dejó en el olvido. Tuve varios emprendimientos, que me permitieron salir del paso y hasta pagar algún gusto, tampoco ninguno fue “el gran negocio” pero me permitió criar mis hijos y seguir adelante. Tuve ideas solidarias que me dieron muchísimas satisfacciones, que por distintos motivos se truncaron... igual, siempre de algún modo, despunto esas ganas de ayudar.
En fin deje muchísimas cosas en el camino, pero como dice el tango, siempre se vuelve al primer amor, a la pasión primigenia, a la que me salva de mis silencios, mis dolores más profundos y mis alegrías más inmensas. La que estuvo siempre, un poco escondida a veces, y mas expuestas en otras ocasiones. La que me invita a saciar esa latente curiosidad con un libro entre mis manos, y con una hoja en blanco para escribir y encontrar el sentido a lo que me hace sentir viva .
 
 
 
 
Dejé la jaula
y apareció el bosque
Dejé de ser victima
aunque lo fuera
 
Dejé de ser de otros
Dejé la ira
 
Trato de despegar
de la frustración
pero a veces
me agarra distraída
 
Dejé de culpar
menos a mí
cambié carcajadas
por una sonrisa
 
Dejé de ser yo
y fuimos familia
 
Dejé que se fueran
algunas personas
y me sentí mejor
a otras aún hoy
las extraño
 
Dejé de estar en guardia
algunos golpes recibí
pero también
muchas caricias
 
Dejé el orgullo
y apareció la ayuda
Dejé la puerta entornada
y alguien encendió la luz.
 
 
 
Sabri
Algo que dejé
 
Dejé de querer agradar
y de estar en lugares en los que no estoy cómoda;
de tener relaciones de amistad unilaterales
y de “tener que” con quienes no quiero tener nada.
 
Dejé de poner excusas para sentirme mejor,
de pesarme todos los días
y de examinarme en el espejo;
dejé de verme como alguien que no llega nunca a donde quiere.
 
Dejé a algún que otro decepcionado,
a alguien plantado, con y sin motivo.
Dejé de dar mi número a desconocidos con un nombre falso.
 
Dejé, poco a poco, de soportar ruidos fuertes.
Dejé de fumar,
de tomar una copa cada noche
y de llegar tarde a propósito.
 
Dejé la queja sin proponer un cambio.
Dejé de dar consejos que no me piden
y de mirar al mundo desde mi ombligo.
 
Dejé a mis padres,
trabajos, novios y amigas.
Dejé estudios, profesiones,
malos y buenos hábitos.
Dejé mis prejuicios
y de perseguir estándares
imposibles.


Silvia

Todos tenemos esos
espacios interiores que
visitamos normalmente.
Como aquel edificio
nacido a orillas de un jardín,
donde hoy las
plantas mesozoicas
invaden su estructura y
el plumaje vetusto de la cal
se desintegra.
Tantas  veces invita a los ojos a
colarse por el
costado del vacío y
rozar los mosaicos de ajedrez.
Tantas veces el insomnio
acaricia el
tallo de la piel…
Y en su núcleo
la oscuridad es
un río
 donde pena el alma.


Martín
Dedos en fa

 
–Quisiera saber tocar el piano para poder interpretar “Piano Man”.
 
Nací desgraciado. Me tomó muchos años entenderlo y luego aceptarlo. Natación, inglés, guitarra, dibujo y más. No es que mis padres quisieran que me dedique a todo eso o a algunas de esas cosas. Teniendo la tarde libre y la calle tan accesible: 
–¡Algo tenés que hacer!
Y así fue, algo hice. También aprendí a armar y reparar barriletes, aviones de madera balsa y bicicletas.
Todo sirve, ahora sé que supe hacer muchas cosas. Me fanaticé con muchas cosas. Así fue con la bicicleta, el gimnasio, la televisión de aire y los cassettes piratas.
Muchas cosas me resultaron imposibles: jugar al fútbol o cualquier otro deporte con pelota, bailar y cantar. Pero con la guitarra pasaron cosas. Rendí algunos niveles en la cultural y aprendí de memoria muchas notas y partituras. Llegué a cantar alguna zamba pero nunca reconocí ninguna nota. El oído musical faltó a la cita del reparto de habilidades cuando nací.
Ahora, ya no uso bicicletas ni las arreglo, no hago aviones de madera ni barriletes, no miro televisión ni tengo una. Deportes, ninguno. Pero si agarro una guitarra pongo los dedos en fa.
 
Lali
Algo que dejé de hacer fue resignarme a seguir viviendo en el lugar donde estábamos radicados, debido al asma de mi padre. La experiencia vivida fue buena para nosotros pero, desbordada de soledad en cuanto a la presencia de familiares. Mi madre y yo -siendo niña y adolecente luego- pasábamos casi todos los años el mes de enero en Buenos Aires, en el resto del año vivíamos en una de las provincias andinas de la Argentina, absolutamente solos los cinco, es decir mis dos hermanos, mis padres y yo. 
 
Así fue que pasó la vida para nuestros mayores y  como los hijos estábamos acostumbrados a los paisajes maravillosos que eran parte de nuestro hacer no pensamos para nada en salir de allí dejando nuestras vivencias, al igual que nuestras amistades. El imaginario de mis hermanos y el mío no congeniaban con esa posibilidad.
 
Allí crecimos, nos educamos, y ya mayores quedamos huérfanos de padre y dos años más tarde de madre también, ya que la pobre no pudo más con el cáncer que la estaba devorando desde hacía unos pocos años -la soledad era mucho más fuerte que el hecho de decir que habíamos quedado solos- porque esa palabra tenía eco, y retumbaba cuando la pronunciábamos... soolooosss...  Los tres habíamos fracasado en nuestros intentos de formar familia hasta cerca de los 30 años, en que tomamos conciencia del tema que se repetía entre nosotros... los tres hermanos. 
 
Sin convicción alguna les dije a ambos reunidos en mi departamento que había decidido irme de allí. José -el mayor de los tres- agrandó los ojos por un  instante y abandonó la expresión preguntando si tenía agua fresca en la heladera. No le contesté y me sentí lastimada por su apatía. Sin decir nada él se puso de pie y ya en la cocina se sirvió lo que buscaba, regresó con dos vasos en las manos y preguntó quién quería mostrando uno de ellos y como no hubo respuesta lo dejó sobre la mesita del living a pasos de los sillones en donde estábamos.
 
El pronunciado bache se hizo notar y Edgardo sacudió su voz preguntándome ¿Y esto qué significa? ¿Nos llamaste para discutir? Si es así te informo que no estoy con ganas. Me parece bien que te tomes unos días de vacaciones y viajes, ¿adónde tenés pensado ir? ¿Vas con alguien conocido o será incógnita para nosotros dos? 
 
!Nada de todo eso! respondí. De verdad -dije en un susurro- quiero salir de aquí, me siento presa del asma de papá. Él ya no está. ¿Porqué diablos tenemos que seguir aquí... ¿Para cuidar los recuerdos que quizás se hayan escapado de él y estén dando vueltas aquí nomás porque tienen saudades? ¿Ése es el motivo? Ya no quiero estar más aquí, quiero vivir en algún otro lugar para fabricar nuevas expectativas, conocer otra gente, ver otras realidades...
 
La voz de Edgardo socarrona y sonriente se dejó oír: "Ver otras realidades incluye a un novio nuevo" ¡quiero creer! Intervino José diciendo: ¿por qué no? Yo sería muy feliz si eso ocurriera... Es más, quiero que suceda algo así y que te haga feliz hermana ¡Que aunque sea 
uno de los tres sea feliz por favor! 
 
Las risas se estrecharon y los deseos se hermanaron como siempre haciéndolos fuertes para seguir adelante, sin embargo dos de los hermanos no vieron que en la mirada de Edgardo algo no estaba bien.


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LA MUSIQUITA DE HOY


¿Seguimos haciendo aviones, comecocos, abanicos plegados, barquitos de papel? Yo probaría volver a jugar por jugar, sin un porqué, en serio como solo se juega una vez.

Les dejo acá esta canción preciosa, Barquito de papel

miércoles, 12 de noviembre de 2025

31 ~ Juguemos en el bosque





Esta es una carta del mazo El tarot de los cuentos de hadas. Es la primera, corresponde al 0 (cero) y es La inocencia.



















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CONSIGNA DE ESCRITURA


Escribí sobre lo que ves, primero describiendo y de a poco entrando en todo lo que te sugiere esta imagen, hasta llegar a... quién sabe...


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LOS TEXTOS DE USTEDES


Claudia S.
Sin miedo
 
Una niña de capa roja recorre caminos y
 un espejo de fondo con árboles secos
la protegen.
Con un vestido veraniego y un calzado cómodo
 se mueve segura en un lugar que conoce de memoria.
Reconoce los yuyales y el tipo de flores y
es capaz de describirlos, solo con palpar la textura.
Con una canasta de mimbre y una flor en la mano
disfruta cada paso inocente.
 Un sonido aterrador interrumpe la calma pero
ella no mira hacia atrás.
El miedo no paraliza su marcha, no lo conoce.
El lugar es una pintura fresca cuyo pintor observa
una y otra vez.
Pintó ramas en marrones claros e imaginó máscaras.
Tejió historias en su mente y
 soñó que la niña sacaba un mantel y
se acomodaba en el suelo.
Pensó también que desarmaba su canasta
a orillas de un lago escondido.
Pensó tantas cosas que sus pinceles
olvidaron sacar a la niña para no lastimar su inocencia.
 
 
Silvia
Muchas veces el pasado es un globo
que nos explota en la cara.
Entonces,
caen de a una
las partículas de un recuerdo:
caramelos, que juntamos como a espuma.
          El aroma filoso
        de una foto 
        se nos pega a la garganta.
        Nos envuelve
       para tragar la savia                                     
        de las ramas.
       Se aferra para no caer de nuevo
       en su sepulcro.
     Después,
      abrimos el papel dorado de una voz,
que se escucha desde el barco,
pero los tritones no cantan,
solo quieren controlar las olas.
 
Podemos levantar
también
un envoltorio vacío,
         una flor al viento delicada.
Mostrar la capa del lado rojo,
 y agitarla del lado verdadero:
“nada por aquí,
nada por allá”.
Un “casi”,
feroz como la ausencia,
la memoria
 que flota en el río seco.
 
Al final,
cuando miramos atrás
y apilamos los
restos estrujados,
la senda que no se volvió a pisar
se transforma en avalancha.
 
 
Morena
Gesto bebé
 
Veo por primera vez
las lineas del tiempo dibujarse por tu mano 
Que al sol brilla dorada
Teñida con el tinte del arduo trabajo.
Amable en cuanto a la caricia
Cálida, del alma habla.
Y yo
Pequeño ser que aún nada lo entiende 
Tomo con toda mi mano
Un trozo de vos
Inocentemente lo sujeto fuerte 
Porque siento
Que sos la guía de una vida que recién comienza
 
 
Claudia V
Caperucita camina por el bosque desnudo por el otoño. Va primorosamente vestida por su madre, con un vestido en color marfil del cual se asoma una enagua en color azulino, que combina con la pechera del mismo color, al igual que sus zapatos. Lleva sobre sus hombros una capa de lanilla bermellón para protegerse del frío, con una caperuza que cubre su cabeza, dejando asomar sus gruesas trenzas doradas y que da cuenta del simpático apodo con que la conocen en todos lados.
En una de sus manos lleva una canasta con pasteles y en la otra, una flor roja que la envuelve con su aroma.
A su paso los viejos árboles parecen saludarla con una inclinación, empujados por el viento. Ella corretea alegremente rodeándolos. Ríe con una risa plena de frescura, sonora, contagiosa y suave a la vez. Tantas veces va ella al bosque que logra identificar a cada uno, nombrándolos y acariciando su rugosa piel.
Una sombra la acompaña sin que se dé cuenta. Una sombra que se esconde entre las sombras y la acecha. Los animales del bosque no le temen; tampoco ella les teme. La sombra va tomando forma, hasta que Caperucita lo descubre en alguno de sus juegos.
Lo mira atentamente. Es alto, fuerte y un pelaje plateado lo cubre. Parece tan suave que se atreve a tocarlo. Sus manitas, lo acarician casi sin tocarlo sintiendo la sedosidad de su manto.
La ternura de Caperucita lo paraliza. Sus oscuras intenciones se desarman ante la ingenuidad de esa niña que parece desconocer el embrujo de sus manos. Tantas veces temido, despreciado, calumniado. Su fama infame, siempre le ha precedido. Sin embargo, ella parece no enterarse de nada. Lo mira con curiosidad, pero sin desconfianza. Lo toma de una de sus manos y lo invita sin hablar, a acompañarla en el paseo.
Conversan largamente, hasta que Caperucita hace un alto a la sombra de un árbol, extiende un mantel y dispone los pasteles para compartir. Mientras saborean las exquisiteces preparadas por la mamá de Caperucita, la sombra comienza a desdibujarse, se oscurece, se vuelve inexpresiva, sospechosa, gélida… y fiel a su instinto, se abalanza sobre ella.
 
Martín
La inocencia
 
Se va a dormir. Su abuela le pide paciencia hasta que la comida sea más abundante; más que alguna rebanada de pan y un queso. No le alcanza, pero lo acepta. Sabe que su abuela hace lo mejor que puede. Sobrevivir al invierno siempre fue difícil; este invierno no será diferente a los anteriores. Su abuela le cuenta sobre muchos inviernos anteriores a este, ella puede recordar muy pocos. Desde su cama, alcanza a escuchar las profundas inspiraciones que su abuela suele hacer al dormir; ella no se demoró mucho más.
 
La luz del sol la despertó, traspasando sus párpados.
 
En ningún momento recordó el frío o el hambre. Se incorporó y contempló el bosque que la rodeaba, lo vio tal cual le gustaba verlo, verde y frondoso. Sin poder resistirse, decidió acercarse. No le extrañó estar descalza ni sentir la tierra cálida y amable. Algunas pocas zonas del suelo estaban pobladas de hierba muy verde; solo allí donde el sol lograba llegar con fuerza. ¡Y las flores! ¡Cuántas flores encontró mientras caminaba! Podría no entenderlo, pero así le gusta el bosque y así lo dejó. No se cansó de oler la fragancia de cada flor ni de caminar sin rumbo. El tiempo parecía no pasar. El sol seguía en el mismo lugar y ella nunca se cansó de caminar. En algún momento, y solo por casualidad, comprendió que había caminado mucho y decidió que sería mejor detenerse, descansar, saber dónde estaba. Le preguntó al árbol más próximo; no le contestó, pero le sonrió. Eso significó mucho para ella, aunque no resolviera nada. Seguía perdida. Imaginó a alguien cerca, alguien con quien pudiera conversar y que le diera alguna dirección que seguir. Igual que sucede en los sueños, ese ser apareció: enorme, peludo y hambriento. Ella lo imaginó ronroneando.
 
 
Laura
 
Rayos de ramas que
señalan
ojos añosos que miran
inquisidores
solo el árbol viejo
sonríe
 
¿la niña está en peligro?
¿la rosa está en peligro?
¿o solo su canasta?
 
En una tierra blanda
pasea la inocencia
la belleza en pétalos
La circunda
la protege
 
El estigma de ser feroz
no otorga maldad
a veces el hambre confunde
y se pide a zarpazos
un poco de cariño.
 
***
 
Su belleza impacta
a la madera, al animal y hasta a la tierra
 
La naturaleza olvida por un momento
que puede hacer destrozos
antes que un pétalo toque el suelo
 
Un ser puro contempla la rosa
y un aura verde se expande,
 
Entre helechos y flores
la inocencia pasea distraída
árbol y lobo la miran
con una mueca cómplice
 
 
Guada
Inocencia
 
Uno cree
que nunca le va a pasar 
nada malo en la vida, 
pero siempre hay un lobo
acechando a tus espaldas. 
 
Habrá que saber mantenerlo lejos
y esconderse detrás
de un amable árbol, 
o llenarlo de piedras
y tirarlo al río.
 

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LA MUSIQUITA DE HOY



Dije Caperucita, dije bosque, dije árbol, dije RAÍZ, de Cerati. 





jueves, 30 de octubre de 2025

30 ~ El género dramático: seguimos leyendo Made in Lanús



Ya empezamos con la lectura de Made in Lanús en el taller. Esto nos llevará un par de encuentros, que seguramente disfrutaremos mucho.

Mientras tanto...






En tu casa, podés ir haciendo lo siguiente: borradores. Eso. Tomá notas, bosquejá un argumento, describí a los personajes. Podés empezar por donde quieras este borrador. 
Yo te sugiero que esboces brevemente la historia que vaya surgiendo, porque seguramente algo a partir de esa didascalia inicial ha aparecido, y luego hagas una especie de fichas de personajes, ya que el conocimiento profundo de ellos te llevará a algunas escenas y al desarrollo de la historia.
En la ficha de cada personaje vas a escribir todo lo que sepas sobre ellos, lo que imagines de entrada y lo que vaya apareciendo. 

Recordatorio: podés utilizar tu didascalia, lo que vos imaginaste que aparece cuando se abre el telón, o la de algún compañero o compañera de taller.

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LOS TEXTOS DE USTEDES

Martín

Mi escenario:

Personajes: El tío. Dos sobrinos suyos

El tío: Es acumulador. No está sucio ni tiene otros problemas. Solo es acumulador. No logra controlar su impulso por guardar todo lo que va pasando por su vida y catalogarlo meticulosamente. No junta basura pero guarda todos los objetos haciendo colecciones con ellos. Vive solo. No tiene más familia que sus sobrinos. pronuncia siempre la palabra “mjummm” cuando algo pone en marcha su mecanismo mental de registro.

Los sobrinos: Solo ven al tío en las reuniones familiares. Siempre está bien vestido y prolijo, aunque con ropa anticuada. Nunca lo fueron a visitar. Nunca, el tío, los invitó a su vivienda.

Posible trama:

Por algún problema de salud, el tío quedó internado. Los sobrinos visitan su departamento y se encuentran con una gran cantidad de objetos. Al principio dan por sentado que es basura. Revolviendo encuentran un minucioso registro de los mismos. La perspectiva de los sobrinos cambia y los objetos comienzan a tener otro valor.

El tío pasa a un segundo escenario, donde finalmente queda internado. Es una habitación vacía, sin absolutamente ningún objeto que lo pueda desestabilizar. Sin embargo, su trastorno algo logra acopiar y lo registra mentalmente.

 

Escenario de Morena:

Personajes:

cuatros personas: una nunca está en escena. Ninguno se conocen entre sí. Uno es impulsivo e intrépido, nunca está en la escena. Los otros tres …

Posible trama:

Cuatro personas están atrapadas en un lugar indeterminado. Desde un tiempo indeterminado también.

Uno se fue utilizando la soga(el más intrépido), los otros tren debaten sobre la suerte de quien se ha ido.

La oscuridad no les permite ver más allá.

Los sonidos que emite la cuarta persona fueron disminuyendo hasta que dejaron de oirse.

No se conoce el motivo del encierro. Solo saben que la supuesta libertad se lograría escalando por la soga.

El género de las cuatro personas es indistinto. Habrá que definirlo.

 

Rosana
(texto fuera de consigna)

Sí, se escribe todo junto, Eldorado. No, no hace referencia al pez, sino que nace como una colonia de alemanes, suecos, daneses y otros de esas latitudes que vinieron a la comarca con la promesa de ser una tierra con riquezas y oro.

Sí, fue este último fin de semana, el encuentro siempre se hace el primer fin de semana de noviembre. El nombre?  Laicrimpo, y este fue el encuentro número 35. Fuimos viajando en la camioneta, desde Palomar, nos llevó más de 14 horas a la ida. Es que paramos a comer y a cargar nafta.

Sabés qué loco? estábamos en la estación de servicio, yo bajé para cargar agua en el termo para tomar mates y para ir al baño. Cuando de vuelta me acerqué al surtidor, me pareció que el benteveo que estaba delante de la camioneta, se asustó y salió volando, dándose contra la parrilla. Me fui para atrás, con la mano en la boca del susto. Pensé que sería un pichón, pero lo hizo de vuelta. Golpeó con el pico la parte plateada de la parrilla dos veces más. Podés creer que estaba  picoteando las mariposas y bichos a los que habíamos atropellado en la ruta? Re pillo el pajarito!

Sí, Laicrimpo es un movimiento de salud integral y popular, se dice que es una red de redes. Que cómo llegué? Tenés que ir me dijo mi amiga Natalia. Esto fue hace un par de años atrás y esta vez, cuando estuve en su casa en Chaco, me volvió a decir Tenés que ir. Le dije esta vez voy a ir, cuándo es? Y fui.

Sí, había más de doscientas cincuenta personas.

Estuvimos el primer día, el día de la lluvia, en el tinglado municipal, pero el segundo y tercer día estuvimos en el tinglado-patio de la escuela Juana Manso. No sabés! Volver a estar en el patio de la escuela hablando de cosas como la soberanía alimentaria, el derecho a la salud integral, escuchar que hay movimientos como la RAOM que es la Red de Agricultura Orgánica de Misiones. Si! Además, enterarme de que existe "Ríos Libres", que otro movimiento que agrupa a varias redes y ambientalistas que se dedican a proteger las cuencas hídricas, especialmente contra las represas. Sí, sí, más de doscientas cincuenta personas esta vez y esto sigue porque muchos estábamos ahí por primera vez. No, no solo éramos adultos, hubo muchos chicos.

Tenías que ver, nosotros sentados en semicírculo alrededor de las mesas de debates escuchando cómo se pueden seguir tejiendo voluntades por el buen vivir, la soberanía alimentaria y un futuro sostenible y ellos, los niños jugando alrededor, sin teléfonos ni Tablet. A puro pelota, corridas y a veces gritos de juego. Un nene con sombrero tenía puesto un guante industrial y con una gubia, tallaba una ramita que encontró por ahí. Más lindo!

Nosotros hablando de cosas serias, ellos haciéndolas.

Sí, nosotros estuvimos hospedados en una cabaña, pero había gente que se quedó en el hogar San Juan. Es que se podía ir en carpa, pero llovió tanto el viernes que el hogar abrió más habitaciones para que todos pudieran dormir reparados.

No, durante esos días no conocimos otro lugar, empezábamos alrededor de las ocho de la mañana y terminábamos cerca de las nueve de la noche. Fusilados, pero felices. Naaa no te puedo contar la buena onda, todo el tiempo, y mirá que éramos muchos!

Bueno es que... No no, esta vez pasó algo particular, una de las fundadoras que viajó recientemente a Sri Lanka por un congreso de salud, vino enferma, qué ironía no? y estaba internada con neumonía. Cuando empezó el movimiento, ella era religiosa, pero después lo conoció a Gerardo, se casaron y tuvieron una hija. Sí, los dos estaban, Gerardo y Viky. Pero Marcela, la organizadora y fundadora estuvo tan presente! Además también conocí a Amelia, otra de las fundadoras y había otra religiosa más. No me acuerdo el nombre… No sabés qué emoción porque ellas supieron tener esta causa que es abrazada ahora por muchos. Cómo qué causa, la soberanía alimentaria y la salud. Estás prestando atención? Si si, empezaron veinticinco monjas y dos años después, creo, se estaban sumando los laicos. Primero eran los crimpos y ahora es laicrimpo. Yo creí que la sigla significaba Laicos Cristianos y Populares pero ahora que te lo digo no es. Esperá.

MIrá, el folleto dice:

Movimiento Popular: Un espacio para compartir saberes y prácticas de salud alternativa, alejadas del modelo industrial farmacéutico. Y ojo que no están en contra de los remedios eh! Había médicos, veterinarios, odontólogos…

Sigue diciendo. Salud Integral: Se enfoca en el bienestar físico, espiritual, social y ecológico, buscando la "alegremia" y el "buen vivir" (Teko porá) Otro día te cuento lo que es la alegremia porque lo escuché pero tengo que investigar más.Teko Porá te la debo porque no sé qué es.

Autogestión: Promueve que las comunidades se hagan cargo de su salud a través de la educación, la alimentación y la sanación natural

Biocéntrico: Parte de la idea de que somos parte de la naturaleza (agua, tierra, aire), fomentando el cuidado del planeta y de uno mismo.

Si! Totalmente! La cacique Juanita abrió la ceremonia fumando tabaco y dando vueltas por la rueda central en dónde estaban las banderas de las ediciones anteriores y las representaciones de los cuatro elementos. Después te muestro las fotos.

Ah! No sabés! El primer día todos teníamos que llevar comida viva. Cómo qué es comida viva? Me estás cargando? Frutas, semillas, verduras. Nada manufacturado o cocinado. Bueno, lo único cocinado era el huevo. Los chicos encargados de la cocina hicieron unos bocaditos con zapallito verde crudo en la base o repollos y arriba pusieron zanahoria rallada, brotes, semillas, pepinitos encur.., todo tan rico! Y lo presentaron en las hojas verdes y largas de los bananos. Es tradición de viernes al mediodía. Pero escuchate esta; probé el dulce de madera! Si! Ya había visto por televisión que en Misiones lo hacían porque es una madera especial, muy blanda, de la zona. Un exquisitez. Y después, como corresponde, la mayoría de las comidas eran con base de mandioca, la raíz de la zona, y el dulce era de mamón que es también de la región. Claro! La idea es que cocinaban preponderantemente con alimentos nativos.

Bueno, para hacértela corta, se dieron talleres en simultáneo y vos podías elegir a cuál ir. Eso fue muy difícil porque a veces te daban ganas a casi todos. Si si, hubo constelaciones familiares, bordado, ah! Constelaciones fluviales, canto con caja, hipopresivos, taller de arcilla, de emociones alrededor del ombligo, de la buena muerte, de masaj.., bueno, no sé, imagínate eran treinta y cinco talleres pero cada uno duraba una mañana o una tarde. Si si, un montón de talleristas de todo el país. Además los conversatorios y la presentación de un libro que podés descargar de internet. Si lo querés, pedime el enlace que lo tengo.

Dale, después te lo mando.

Ah! El sábado a la noche se armó fiesta. Cantante en vivo, bombos copleros y las personas del taller de canto cantaron en coro. Al otro día armamos comisiones para establecer los ejes de trabajo del próximo año y el lugar de la sede. Sí, va cambiando año a año según la votación de las comitivas. Sí, yo también tuve que votar. Todos tenemos voz ahí. Y… lo que pude, no te olvides que esta fue mi primera vez. Me sumé a las propuestas de las personas que ya estuvieron antes.

Que qué me traje? Que esta lucha ya la vienen dando hace años, aunque ahora la tuvieron que profundizar, pero todos hablaron desde lo que se puede hacer y nunca dejaron de citar a la alegría. Tienen una causa entendés? Eso me traje, que con una causa no perdés el rumbo. Me traje saber que somos muchos, que no estoy sola, impotente, y como me dijo Leonardo.

Si si ya te cuento. Leonardo es un laicrimpero que se fue a vivir con su mujer, Vanesa, hace 16 años a la selva. Siii, la selva!

Lo encontramos el domingo después del laicrimpo en la plaza de la costanera, en el festival donde cantó Angel Silva, el misionerito. Sí si, el nenito de siete años que compartí en el vivo de Facebook. Volviendo a Leonardo, es abogado y Vanesa es docente, se fueron en carpa a conocer el lugar y se enamoraron, de… me dijo el nombre pero ahora no me acuerdo, bueno por ahí, a unos kilómetros, más al norte, cerca de Brasil. La cosa es que compraron cuarenta hectáreas y se quedaron cinco meses en carpa viviendo en el lugar. Ella me dijo, después de eso no tuvimos vuelta atrás. No sabés lo difícil que fue contárselo a la familia. Ahora están asentados, él dejó la abogacía y hace títeres en escuelas rurales y ella sigue con la docencia. Sí, en la selva, nos decían que tienen que hacer grandes esfuerzos para que no se los coma. Viste cómo es la tierra que tiene memoria y recupera su territorio. Y sí, viven de eso y además cultivan su propia comida en su huerta. Si! Yo no sé si tanto, pero a ellos les funciona muy bien! Dijo que hay animalitos, imagínate! Cierto, él dijo.

Podés creer que por contarte todo esto me fui por las ramas y me olvidé? En fin, ya me voy a acordar.

No, al final no pasé por la casa de mi hermano en Gualeguaychú a la vuelta, porque queríamos llegar a casa.
Dale! De verdad me decís? Buenísimo, claro! Viajamos juntas, para el próximo año se eligió como sede Formosa. Ay no sabés qué contenta me pone saber que querés participar! Yo pienso que todos, al menos una vez en la vida, tienen que pasar por la experiencia.

Cómo?

Sí se ve que nos re extrañó y que nos estuvo llamando porque antes no decía nada y ahora no para de maullar. Parece que él también encontró su propia voz.

 

Hola, yo de nuevo por acá. Esta vez en lugar de llamarte te mando un mensaje de texto con lo prometido. Abajo el enlace del libro para que lo puedas descargar:

 

https://rosalux-ba.org/2025/10/20/memorias-de-las-luchas-populares-en-misiones/

 

Y estas son las fotos de lo que te conté. Nos vemos! Besos

  





Silvia 
(consigna diccionario)

Crujir:

1ª Crujir es la acción que hace referencia al sonido que emiten algunos materiales, elementos o cuerpos, bien cuando se acciona sobre los mismos, como una hoja de otoño al ser pisada,  o sin ningún estímulo externo, de forma autónoma e involuntaria,  como el estómago cuando lo hace por hambre.
           El crujido es aquel ruido que hacen los fantasmas cuando chocan con los muebles en la oscuridad, al que generalmente se le atribuyen otras causas como la temperatura, la humedad o las ratas.
           También crujen las personas, en su totalidad, o en partes. Puede crujir el estómago por hambre, cuando comemos por cortesía algo que no nos gusta o cuando tenemos algún comensal invitado que le quita todas las aceitunas a la porción de pizza en vez de elegir la de mozzarella sola.  Crujen los huesos cuando hay humedad, o los intestinos cuando están inflamados. Puede crujir el cerebro cuando desborda de tensión, cuando no puede contener tanto dolor, preocupación o maltrato, cuando se para frente a la injusticia. En ese caso, es necesario hacer crujir la papelera de reciclaje a tiempo, de otro modo se corre el riesgo de que el ser entero cruja de modo generalizado y se astille.
             Dicen los expertos en crujironomía que según la circunstancia, el estado de ánimo, o la parte del cuerpo afectada, es posible diferenciar cada tipo de crujido según los cuatro atributos básicos del sonido: altura, intensidad, timbre y duración.  Se puede crujir por odio o por tristeza,  pero jamás se cruje por felicidad o por amor. Aquellos crujidos que están ligados a un estado de ánimo o por una emoción compleja se los detecta a través de un crujirómano, como en el caso del odio,  que es un ruido de baja intensidad,   permanente,  de altura tan grave que es imperceptible al oído humano, pero que sí lo pueden detectar fácilmente los gatos y los perros de una casa. En algunas universidades muy prestigiosas, se están realizando estudios acerca de la causa del llamativo aumento de la cantidad de crujidores en la última década, y cómo este factor afecta al medio ambiente e incide en el cambio climático.
             Una persona feliz y sana, en cambio, jamás cruje, pero sí puede estar crujiente en un sentido figurado. Y así como cuando una papa frita está crujiente, que se refleja en su aspecto y tintinea en la boca, también esta condición se manifiesta en la forma de caminar, los gestos, el brillo de los ojos y la voz de quien  la posee.

  


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LA MUSIQUITA DE HOY




Hoy les dejo el tema musical de la película Made in Argentina, dirigida por Juan José Jusid e inspirada en la obra que estamos leyendo. El tema se llama NO NOS IREMOS NUNCA. Es de la gran Eladia Blázquez, quien también lo interpreta aquí.


miércoles, 22 de octubre de 2025

29 ~ El género dramático: leemos Made in Lanús

 


 

Hoy: 
las didascalias

 

 

 



En teatro, las didascalias o acotaciones son las instrucciones precisas que da el dramaturgo en una obra escrita, advirtiendo y explicando todo lo relativo a la acción o movimiento de los personajes para la correcta representación de la escena.

Todo aquello que no es parlamento de los personajes es didascalia. Así, por ejemplo, lo son las indicaciones frecuentemente entre paréntesis, los nombres de los personajes que intervienen y que preceden a cada parlamento, las descripciones de escenografía.

Como el fin primero de una obra de teatro es su representación, las didascalias están allí para que los actores y el director de la puesta conozcan todo aquello que imaginó el dramaturgo en cuanto a movimientos, acciones, espacio físico, sonidos provenientes del afuera, etc. Y también tienen una intención literaria, dirigida a nosotros, los lectores de teatro: las didascalias nos completan el paisaje de la obra, colaboran con nuestra comprensión total.

Están narradas generalmente en presente, se colocan con frecuencia entre paréntesis y/o en letra cursiva y hay muchos tipos distintos de didascalia. Tenemos la suerte de leer en esta oportunidad a Nelly Fernández Tiscornia, con sus didascalias profundas, narradas, que escarban en las sensaciones y sentimientos de los personajes, como vamos a ir viendo durante la lectura.

Pero vayamos al principio: en general lo primero que encontramos al abrir un texto teatral, es la lista de los personajes y la descripción de la ambientación. Así, en Made in Lanús, tenemos:


Personajes

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Yoly

El Negro

Mabel

Osvaldo

 

Se abre el telón sobre el patio de la casa del Negro Yoly. En este patio estará la síntesis de la vida de los dos. El amor de una mujer hacia su casa y la derrota de lo precario y lo que falta por la escasez de dinero. Sobre el patio se abrirá la puerta de la cocina de la que se verá apenas la punta de la mesada. Otra puerta se abrirá dejando ver el baño. Luego, la entrada desde el exterior y una salida hacia el taller del Negro.

Son las cinco de la tarde de un día de calor. La máquina de coser de Yoly abierta sobre un rincón. Sobre ella, algunas prendas de confección a las que ella da el terminado como costurera con trabajo a domicilio. Sobre la mesa en la que Yoly plancha, se enciman prendas

terminadas a las que ella plancha febrilmente, apartándolas y separándolas como si las numerara.

Una tapia baja separa de la casa del vecino, dejando llegar parte de la vida de los mismos, a través de una radio que va y viene con el viejo Joaquín, recién jubilado y pegado a la radio como a un hilo que lo conecta con el mundo y lo aísla del resto al mismo tiempo.

En un momento dado, Yoly hablará por la tapia con Don Joaquín, pidiéndole algo para preparar la cena.

 

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CONSIGNA DE ESCRITURA

Vas a imaginar un escenario y vas a describir lo que ves allí. No importa que no se te ocurra qué escena o qué obra podrías escribir que suceda en esa ambientación. Quizás se pueda hacer el camino inverso, no lo sabemos, pero siempre podemos probar. Incluso, entre todos los integrantes del taller, podemos hacer un inventario de escenografías y que luego cada uno elija la que desee cuando llegue el momento de escribir su escena.

Lo que vamos a hacer es un ejercicio de imaginación + descripción. Podés incluir muebles, objetos, algún personaje o la escena sin actores, ventanas, puertas y algún dato particular. Lo más interesante aquí será ese elemento particular. Por ejemplo: si se trata de una cocina, algo que no pertenezca a ese espacio, como podría ser, sobre la mesa, un maniquí de la cintura para arriba, un inodoro, una valija abierta y llena de...

Manos a la obra: 
Se abre el telón y… ¿qué ves?


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LOS TEXTOS DE USTEDES

Karina
Se abre el telón y deja ver una habitación muy mal iluminada por la poca claridad que entra desde la única ventana. El piso acumula tierra a excepción de unas huellas que marcan el camino recorrido por tres personas desde la puerta hasta una silla de madera y paja, limpia, ubicada en el medio de la habitación. Por el tamaño de las pisadas, se entiende que dos son de personas adultas, y el otro par de pies se ve un poco más pequeño.
En la habitación hay un par de repisas con bidones y botellas a los que les queda un poco de líquido, están sin rotular. En ellos también se observa una capa de polvo que los cubre sin evidenciar reciente uso. En una esquina, hay una caja de madera oscura barnizada en el piso, sin rastros de polvo, de un tamaño de 30cm x 20cm con la tapa baja y con el candado mal puesto, como si hubiesen intentado cerrarlo rápido sin éxito. No hay huellas de pies alrededor de la caja.
Desde la silla hasta una ventana que se encuentra en la pared frente a la puerta, continúan los pares de huellas más grandes pero no el par pequeño. La ventana está sin trabar y cada tanto se golpea con el viento.
 
Claudia S.
Se abre el telón sobre el living del departamento de Nieves y Aurora. Este se encuentra en el tercer piso de un edificio antiguo, como uno de los tantos que nos ofrece la ciudad de Buenos Aires. En este ambiente saldrán a la luz, a través de las voces de estas dos amigas, lo que suponía ser una promesa de silencio eterno.
El inmueble no es muy grande y ellas comparten el mismo cuarto. De esa habitación, solo se ve parte de una de las camas cubierta con un acolchado rústico, típico del norte de nuestro país.
Un espejo enmarcado en álamo está ubicado en una de las paredes del living. Y será un personaje más, en el que se reflejarán múltiples revelaciones. Los temas de Coldplay resonarán desde una pantalla de un televisor con una imagen inerte.
Un ventanal al frente con cortinas blancas permanecerá abierto, oxigenando el lugar en esa noche ventosa del mes de abril. Un día de otoño cualquiera, pero que en esas horas peculiares se explorará lo más íntimo de los personajes.
Nieves se pondrá una chalina verde y saldrá al balcón. El viento suavizará su cabellera rubia provocándola para iniciar esa charla pendiente. Pensativa y con un cigarrillo en la mano, que sería el primero de varios, mirará las luces de los autos y se sentirá encandilada.
Aurora traerá dos vasos de cerveza fría y los apoyará en una mesita del living tarareando Yellow. Esa rutina nocturna no se suspendía, aun en épocas invernales, cuando el clima requiere de infusiones calientes.
Después de permanecer un cuarto de hora en el balcón, Nieves volverá al living. Se acomodará en un sillón que ambas compraron en un comercio de antigüedades. Este se encuentra pegado a una biblioteca, donde los libros reposan prolijamente ordenados. Dichos ejemplares presenciarán escenas plagadas de ironía y confusión. Todo se desarrollará en un ámbito pacífico al principio. Pero, con el correr de las horas, las voces cobrarán mayor tensión, cuando las verdades despierten en ese departamento de esta ciudad que nunca duerme.
 
Rosana
En el escenario se puede observar la representación de una casa baja, de un barrio del conurbano bonaerense. Está ubicada en el fondo de la casa de los padres de Ana, que vive con Alfredo, que es su marido y sus hijos Emilio, Norma y la Jose.
La pintura de las paredes que son de un blanco sucio por los años, igual que las puertas y ventanas, está descascarada. Sobre la mesa con mantel de florcitas en tonos naranja de hule, hay botellas de sidra que fueron recicladas para hacer salsa de tomates. Estas fueron recientemente cerradas con un corcho atado con alambre. Al lado de las botellas se puede ver la pinza que se usó para sellarlas y un vaso con un cuarto de vino servido. Alrededor de la mesa hay 5 sillas de madera y paja.
En un costado del comedor de diario, a la izquierda, al lado de una máquina de coser a pedal, se encuentra la sexta silla con un paquete de piezas de tela, atado con tiras de tela cortada.
En el suelo, al lado de una vieja heladera Siam, descansa una damajuana, con vino tinto por la mitad, destapada y un par de latas de 4 litros de pintura salpicados con la pintura y sobre ellas hay un palo que se usó para revolver la pintura y un par de pinceles.
A la derecha, de la heladera, la cocina tiene sobre las hornallas apagadas una caja grande fósforos y sobre la mesada, hay una olla grande con restos de tomates, un repasador y un cucharón que se usó para trasvasar la salsa.
Es de día y la luz entra por las dos ventanas. Un biombo con rectángulos como de vidrio repartido, hace las veces de pared para simular un ala de la casa antes de la cocina. Los ambientes se separan por una cortina recogida a la derecha. En ese espacio, se puede ver adosado sobre la pared, también de la derecha, un estante. Sobre el mismo algunos peines de diferentes formas y tamaños, un secador de pelo de mano, tijeras, un pote y un pincel para la tintura. Colgando sobre el estante se ve un espejo del ancho del mismo ancho. Un secador antiguo de pie de peluquería se ubica al lado de la puerta. En un mueblecito de madera sin pintar, se pueden ver que sobresalen unos ruleros, una redecilla y piquitos para el cabello. Al costado, un escobillón sostiene una mata de pelos que fue barrida recientemente.
Después del biombo y la otra ventana a la izquierda, por otra puerta se puede ver el piso lleno de aserrín, una mesa con herramientas y algunas maderas desparramadas.
 
Martín
El escenario
La habitación tiene solamente una ventana que está siempre cerrada, podría ser por preferencia o porque esté rota. Está repleta de cosas. A simple vista todo parece desordenado. Apenas ingresando, recorriéndola con la mirada desde la izquierda puede verse: muchas botellas de vidrio, todas vacías, en cajas de madera las de abajo y en cartón las de más arriba. Otra cantidad desordenada sobre el piso. Enorme cantidad de artefactos apilados sin orden, estufas, ventiladores, veladores, equipos de radio y más, todos eléctricos o electrónicos; no puede saberse si aún funcionan. Diarios y revistas, aparentemente se intentó apilarlos prolijamente pero la enorme cantidad los hizo derrumbar. Tapando la ventana hay unas estanterías de chapa, del estilo de las que se utilizan en las ferreterías, llenas de copas, copitas, vasos y vajilla de todos los colores, tamaños y antigüedad; un gran deleite para cualquier coleccionista. Un escritorio grande, fuerte y antiguo tapado de libros, sin orden aparente pero respetando pilas en un milagroso equilibrio acompañado de una silla vacía pero con cosas a sus pies. Un par de cajoneras altas tipo chifonier de contenido indeterminado con varios cajones mal encajados o rotos. Un perchero largo atiborrado de sacos y camisas, con muchos zapatos sobre el piso, muchos de ellos rotos. Sobre la derecha de la puerta hay algunas cajas con frascos vacíos y otras con frascos llenos de tapitas de chapa y con corchos. El paso por la habitación quedó reducido a un fino pasillo ganado todo el resto por la gran cantidad de objetos atesorados por quién la habita. Varios de los objetos son infantiles muy viejos. En el centro de la habitación hay una lámpara con un foquito de muy baja potencia dejando todo en una penumbra lúgubre.
 
 
Claudia V.
SE ABRE EL TELÓN
Se abre el telón y vemos un escritorio de roble, que en el fondo del salón, domina la escena.  Sus patas torneadas de estilo, parecen pararse de punta. Sobre él, en el extremo derecho, una lámpara de bronce de tres brazos simulando velas y de pantalla negra. Desparramados sobre la tabla en un desorden ordenado, un calendario, un reloj de mesa, un lapicero, un tapete de cuero que sostiene una carpeta de notas con una lapicera de pluma en el centro. En el extremo contrario a la lámpara un globo terráqueo. Un portarretrato repujado en plata, no deja ver al retratado mientras parece mirar el sillón Chesterfield tapizado con capitoné de cuero verde.
A sus espaldas una biblioteca, también de roble, ocupa toda la pared. Entre los ejemplares cada tanto se observan fotografías familiares y miniaturas, recuerdo de innumerables viajes. En el centro de uno de los estantes una estatuilla de Lladró se destaca con sus colores pasteles. Se trata de la figura en la que una mujer ostenta su esbeltez con los hombros descubiertos y extendiendo la falda de su vestido.
Debajo del escritorio pueden verse dos pares de pantuflas de noche estampadas y con corderito en su interior.
Sobre el muro de la derecha, una enorme ventana entreabierta, con cristales biselados deja ver la copa de los árboles y el trino de los pájaros inunda la habitación. El cortinado se encuentra recogido a los costados.
En un rincón un sillón, también de cuero con capitoné verde. Sobre el sillón una bata roja. Al lado una mesita con tres libros apilados y un ramo de flores silvestres en amarillos, naranjas y violetas. Sobre los libros, un par de lentes. Detrás del sillón asoma una lámpara de pie encendida.
En medio del salón sobre una alfombra descansa un dálmata.

Morena
Una mesa rectangular en el medio.
4 sillas, solo 3 ocupadas.
Luz oscura.
Todo prolijo y en su lugar.
Excepto por una soga que cuelga libremente del techo.

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LA MUSIQUITA DE HOY

Soy una señora mayor. Sí, ¿y qué? Acá les traigo una canción más vieja que yo, posta. Se llama Le cabotin, es de Charles Aznavour. Cabotin en francés quiere decir algo así como comediante, actor que se dedica al teatro. 
Investigué y encontré esto sobre la letra: 

"La Esencia del Artista: 'Le Cabotin' de Charles Aznavour

La canción 'Le Cabotin' de Charles Aznavour es una oda a la vida del actor, un homenaje a aquellos que viven para el escenario y encuentran en él su razón de ser. Aznavour, con su inconfundible estilo lírico y emotivo, nos lleva a través de la mente y el corazón de un 'cabotin', un término francés que se refiere a un actor de teatro, a menudo con connotaciones de exageración y teatralidad. Sin embargo, en esta canción, Aznavour reivindica el término, mostrando el orgullo y la pasión que conlleva ser un cabotin."

Acá, si tocan delicadamente la palabra CABOTIN, está la canción. Viajen al pasado, qué tanto. Jóvenes son los trapos.